Puericultura

Sofás, sillas y puffs para niños. ¿Cuál elegir?

Tengo 2 hijos que se parecen en pocas cosas y difieren una barbaridad en tantas… Incluso a la hora de sentarse. Esto casi que no me lo puedo creer, pero desde los 8 meses, y ahora que sabe mantener la postura él mimo, mi churumbelito no tiene ni de lejos las mismas preferencias que su hermana para estos asuntos. Incluso en la sillita de paseo se resiste muchas veces a quedarse sentado o dormir. En la trona también aguanta poquísimos minutos y los brazos son su lugar favorito del mundo. Pero claro ¡yo necesito usar los 2 a la vez de vez en cuando! Y el porteo indoor en casa nos lo facilita casi todo, pero hay algunas tareas que se me escapan. Su hermana, se crió tumbada en una hamaca hasta pasados los 9 meses, y pese a que ya gateaba, no le hacía ascos a los ratitos de descanso aquí. Sin embargo ¡este no quiere la hamaca ni atado! Así es que me he propuesto hacer un repaso a todos los sofás, sillas y puffs para niños y bebés que hemos tenido en casa, a fin de contar nuestra experiencia con ellos. Cuáles han sido más útiles, cuáles menos, cuáles una catástrofe total. También tengo ideas para futuras adquisiciones, porque con los gustos tan rarunos de este niño, no me va a quedar otra opción que seguir probando hasta dar con la tecla del asiento que le resulte cómodo y placentero de verdad.

1. Sofás para los muy bebés. Cuando apenas saben sentarse, pero ya no están en edad de hamacas (la mayoría no soportan más de 9 kilos, 9 meses, y lo que es más, en cuanto el mochuelo aprende a gatear a ver quién es el valiente que lo deja atado al asiento), los sillones individuales y los sofás para bebés parecen un buen invento. Para mi bichilla, elegimos un sofá sencillo y barato, desenfundable (esto es imprescindible, porque con lo que manchan como para elegir una monisitez que les dure una sola arremetida) y con 4 y medio años sigue usándolo. Al principio, se sentaba muy dignamente a hojear sus libros, compartía ratos con nosotros en el salón y después lo trasladamos a su habitación. Pero esto le dio lo mismo y lo sigue llevando y trayendo a donde le da la gana, pese a tener otros asientos por toda la casa, además del resto de mobiliario familiar normal, que lógicamente ya está en edad de utilizar. Hay muchos modelos de sofás pero yo huiría de los que no tienen reposabrazos (al principio ellos no tienen mucha estabilidad y vuelcan en cualquier momento), los excesivamente blandos (por el mismo motivo que lo anterior) y los muy pesados, ya que parte de su atractivo es que tienen libertad absoluta para moverlos de forma autónoma. A veces, como opción decorativa de futuro, pienso en lo ideal que sería un sofá de varias plazas en miniatura, pero visto los intereses tan diferentes de mis zánganos, no tengo aún claro si lanzarme a por él o no ¡ni dónde lo ubicaría!

2. Sillas para sus actividades. Por algún motivo muy peregrino, invertimos en el sillón individual pensando que le sería de utilidad para todo, hasta que tuviera que hacer deberes de niña casi adulta. Pero no. A los 2 años vimos que el sillón era ideal para ver la tele, leer libros y poco más. Vamos, como nuestros sofás de casa. Sin embargo, para actividades con algo de concentración como hacer un puzzle, un juego de mesa, jugar con pegatinas, colorear, etc. la niña necesitaba una silla firme y a su altura. Por precio, por color y por mona que nos pareció, elegimos el conjunto Mammut de Ikea. A toro pasado, hubiera estado mejor que la silla hubiera tenido reposabrazos, para esas primeras veces en las que no se sentaba centrada y se ponía al borde de la caída. Excepto por este punto, tampoco sería muy exigente con nada más, excepto con que no rayen el suelo (el parquet me tiene en un sin vivir). Porque lo de ergonómico o no ya lo dejamos para más adelante, cuando logren permanecer quietos más de 10 minutos seguidos. Ahora, con que la silla mole y les haga el apaño por estar a su altura, creo que es más que suficiente. Incluso hay tronas evolutivas, convertibles en mesa y silla, que pueden abarcar este periodo.

3. Puffs y relax. Mi bichilla está amortizando una barbaridad el puff Doomoo Nid de Babymoov. Es un inventazo que vale desde recién nacidos hasta que el churumbel pesa 35 kilos (unos 7 años, que ya es decir). Ella lo estrenó con un par de añitos y ahí ha dormido siestas, ha visto dibujos, se ha refugiado en sus rabietas, lo ha usado para dormir en el suelo y taparse y como atrezzo para disfrazarse de caracol ¡para casi todo! Sin embargo, con la llegada de mi churumbelito, decidí cogérselo prestado para poner al niño recién nacido (tiene una posición con arnés que es plenamente segura para bebés y es tan mullido…) pero él no lo aceptó con la misma alegría. Así es que vuelvió a ser íntegramente de la niña, hasta que el pequeño comenzó a andar y ¡oh, milagro! Ahora se lo disputan porque es el asiento preferido de los dos. Creo que el aire de informalidad de los puffs tiene algo que les atrae profundamente. El nuestro es una inversión a tener en cuenta, pero es tan cómodo (yo he probado la versión para adultos y no me hubiera levantado jamás de él). Sin embargo, tanto como elemento decorativo como para juego, hay otros más económicos y cantidad de modelos muy aparentes también como algunos inflables, que si no triunfan son baratos y no ocupan espacio al guardarlos.

¿Cuántas de estas cosas habéis utilizado con vuestros hijos? ¿Acertasteis con la compra a la primera? ¿Todos los niños las han usado por igual?

Esto te puede interesar

Sin comentarios

¡No te cortes, deja un comentario!

La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.