Parto y postparto

Quiero ponerme de parto ya. ¡Las prisas no son buenas!

Resulta que hace años, escribí un post acerca de la sabiduría popular que había conocido en relación al tema de conseguir adelantar el momento del parto, cuando la llegada a las 40 semanas se nos hace muy cuesta arriba. Por algún motivo, desembarca muchísima gente en el blog al grito de Quiero ponerme de parto ya. Tras mi primera maternidad, podría haber entendido estos deseos, porque aunque yo llegué a la inducción en la semana 41+6 estando fresquísima y sin molestias, comprendo que no todas las mujeres viven el embarazo igual. Esto unido a la ansiedad por tener al bebé ya en el mundo, y acogerlo, estrujarlo y empezar a vivir con él, lleva a algunas futuras madres al borde de la locura. Sin embargo, tras el parto prematuro de mi churumbelito a las 35+3 semanas, ya no comprendo esas prisas. Yo hubiera dado cualquier cosa por alargar el que sería mi último embarazo todo lo posible, haber vivido esa fase final tranquilamente, haber sido consciente de que ese proceso ya no lo experimentaría más… Pero mi ceporrito se tiró al mundo con muchas prisas y no pudo ser. Durante estos años, he seguido conociendo más locuras, supersticiones, ideas descabelladas y otras aparentemente cuerdas que ponen en práctica las futuras madres que ansían ponerse de parto ya, cuando aún no hay síntomas que indiquen que vayan a conseguirlo pronto.

1. Bailar y saltar. Cuando caminar y estar activa parece que no funciona, se nos va la cabeza ideando mayores movimientos. Dentro de lo razonable, un bailoteo seguro que ayuda a subir el ánimo y a bajar al bebé por el canal del parto, siempre y que nos sintamos con ganas de actividad y no como una ballena varada en la playa. Lo de los saltos a mí no me parece buena idea. Y en algunos sitios he oído a gente hablando de saltar desde las alturas mientras berreas “Quiero ponerme de parto ya”. Por ejemplo desde lo alto de una silla al suelo, o de una mesa, o de un muro alto… Yo no me he ofrecido a nada de esto, pero lo de precipitarme a tierra con el panzón me parece de lo más inseguro y violento. Bueno y todo esto antes de la rotura de aguas claro, porque después lo que hay que hacer es correr al hospital y allí ya podremos consultar dudas, pero el parto ya estará al caer.

2. Sacar el tapón mucoso a traición. El tapón mucoso es algo que se debe desprender por sí mismo. Hay quien lo expulsa por completo de una sola vez, otras mujeres que lo van perdiendo poco a poco a lo largo de varios días… Mi experiencia con él es escasa. En este segundo parto nunca lo vi aparecer y en el primero, vi cómo aquella matrona del horror, que me practicó una maniobra de Hamilton sin avisar, lo sacó parcialmente pegado a una cánula de plástico que me había introducido en los bajos para ver el estado del líquido amniótico. Supuestamente, con esta extracción y con el daño de la maniobra, no debería preocuparme por nada, porque en menos de 24 horas se habría desatado el parto de forma “natural” y no llegaría a la inducción. Mentira todo. Así es que dejad de trastear por ahí a lo loco y no dejéis que os trasteen otros.

3. Hartarte de chocolate caliente. ¡Qué rico! Este método me parece del todo inefectivo pero vamos ¡lo hubiera probado sin dudar! Así me hubiera tenido que zampar una olla entera de chocolate caliente para ponerme de parto. Las consecuencias durante el proceso no las comenta nadie, aunque seguro que tu cuerpo acabará expulsando el chocolate sobrante de las formas menos honorables posibles, por no hablar de esos vómitos que a veces entran durante el parto, o de la posibilidad de tener que pasar por una cesárea con el panzón lleno de chocolate. Como no confío en su efectividad ¡me lo comería! Pero casi rezaría para que no desencadenara el parto de forma instantánea.

4. Tocarte los pezones. Bueno tú o que te los toque alguna persona designada para ello. Esto es como el tema de la actividad sexual: que si se liberan hormonas alegres que pueden llevarte al objetivo final del embarazo… En la primera preñez no me dio por ahí, y en la segunda es que no tuve tiempo por la prematuridad, pero de haberlo tenido no me visualizo tocándome felizmente los pezones. Primero, porque nunca me he notado especialmente ansiosa por parir, y segundo porque la niña continuaba con la lactancia prolongada, estaba a las puertas de la lactancia en tándem y ¡efectivamente! Pese a parir en la semana 35 yo tenía leche materna a espuertas acumulada en esa zona. Vamos, que el mero roce me hacía saltar el chorro, como para andar trasteando a lo loco y nadar en el oro líquido de la lactancia.

¿La ansiedad de la recta final del embarazo os empujó a probar alguno de estos métodos? ¿Otros aún más alocados? ¿Creéis que alguna de estas creencias populares os ayudó?

Foto slide embarazada loca de Creatista vía Shutterstock.

Esto te puede interesar

4 Comentarios

  • Responder
    Marta | La agenda de mamá
    14 junio, 2018 at 08:19

    Pues lo del chocolate caliente igual algo sí hace.Yo me comí uno la mañana que nació mi segundo y me supo a gloria! Venía de urgencias con pródromos y sin haber empezado a dilatar y después del chocolate acabó siendo un parto precipitado… jajajajaj. ¿Casualidad?

  • Responder
    Alegría
    14 junio, 2018 at 10:24

    Reconozco que lo he probado todo menos saltar, qué locura!. Bailar nada, lo de la maniobra de hamilton tmb me lo hicieron y nada, chocolate res de res. Ahora…actividad sexual y pezoncillos. ..bingo!!!

  • Responder
    Lidia
    14 junio, 2018 at 12:54

    En serio que hay gente q se pone a saltar como has dicho o q se saca el tapón mucoso??
    Y tu enfermera loca para matarla!
    Yo lo único que había escuchado es lo de tener relaciones.
    Creo que por Muchas técnicas q intentemos nacerá cuando tenga que nacer y lo mejor es eso: dejar a la naturaleza q siga su curso.

    Saludos!

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    16 junio, 2018 at 09:43

    A mí sí me avisaron y la primera vez de Hamilton y no noté apenas nada. Con el segundo usaron un eufemismo de ese de “pobrecitatonta” en plan “te voy a toquetear un poquito” y yo dije que poquito y me retorcí así que la cosa quedó en nada. Además de que estaba ya con contracciones…
    Yo lo de andar sí que lo hice muchísimo. Ya no por parir, que si me lo creía al menos me quedaba más tranquila, pero por estar lo más en forma posible y activa, dentro de que me puse hecha un cochino jajajaja.

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.