Alimentación complementaria

Dejar al bebé experimentar con la comida. ¿Dónde está el límite?

Dejar al bebé experimentar con la comida. ¿Dónde está el límite?

Como me lea un pediatra o nutricionista ¡me quita la custodia de mi churumbelito! Con la niña fuimos del Baby Led Weaning mixto, por aquello de que era ansiosa y prefería claramente la boca atiborrada de puré, antes que ir cogiendo trocitos de cosas que no acababan de saciarla ¡y eso que estos siempre han comido sólidos después de hartarse de teta! Pues está visto que les quedaba hueco, y bastante. Leí durante el primer embarazo acerca de los beneficios de dejar al bebé experimentar con la comida, e hicimos lo que pudimos con mi bichilla: estampaba trozos por doquier, quedaba más comida debajo de la trona que en su interior, pero oye, si seguimos como hasta ahora ¡bienvenido sea el método! Es tragona, come prácticamente de todo, no tiene miedo de probar cosas nuevas supuestamente de adultos… Nos ha facilitado la vida, la verdad. Y después llegó mi ceporrito. Para empezar, no sé si por ser prematuro tardío, por ser macho o por qué, ha sido bastante más torpe que la niña a la hora de gestionarse ¡además de infinitamente más puerco! Tanto manchaba, que casi no le hemos dejado gestionarse mucho por su cuenta hasta los 15 meses, cuando a ella desde los 6 la dejábamos hacer de todo. Pero una casa que limpiar, 2 hijos, 2 trabajos… vamos, que no estamos para invertir más tiempo en tareas domésticas, y este niño ha sacrificado parte de este aprendizaje. Por otro lado, ha tenido a tiro todo lo que comía su hermana, con lo que enseguida aprendió a robarle la comida. En cuanto supo gatear, la otra tenía que esconder su fruta, su merienda, su pan… Un aprendizaje que ella no tuvo. El caso es que al dejar al bebé experimentar con la comida, observo una serie de cuestiones la mar de asombrosas que no habíamos vivido con la niña.

1. Escupir al suelo. De entrada, este niño abre la boca y se lleva adentro todo lo nuevo, sea comestible o no. Vamos, que interés por la comida tiene, aunque por lo general no coma grandes cantidades (ya sabéis que eso de que mi niño no me come es muy de madres, aunque el mochuelo esté hecho un bicho bola como el mío). Su hermana rara vez se llevó a la boca algo que no fuera comida. Sería más lista, tendría un sentido del gusto más refinado, a saber. Pero no era muy de chupar ni juguetes, ni mierditas del suelo. Este lo chupa absolutamente todo. Pero no se queda ahí la cosa ¡intenta digerirlo! Creo que por este motivo, cuando le ofrecemos un alimento nuevo, lo coge como si no hubiera un mañana, se llena la boca con el, le da dos meneos en el interior y lo escupe al suelo. ¡Oh, tragedia! Para quien no lo conoce, la gente empieza a decir que si no le ha gustado, que si no lo quiere, etc. Pero sólo hay que esperar unos segundos, que se agachará a recoger lo medio masticado y lo engullirá por completo. Es una guarrada tremenda, pero sí, al dejar experimentalr al bebé con la comida hemos descubierto que este niño come como una vaca: rumía un poco, saca del cuerpo lo que tiene a medio comer y posteriormente acaba la faena. Siempre es así con las cosas nuevas, y con algunas de las conocidas también. Por ese motivo, me ha empezado a dar igual que coma cosas del suelo, porque de lo contrario no comería nada. Si no ha tocado suelo, no lo quiere.

2. Tirar y romper contra el suelo. En ocasiones, con alimentos que tienen una textura consistente, como los palitos de pan, por ejemplo, la técnica alimentaria de mi churumbelito consiste en estrujarlo con la mano, y si no cede y se espachurra, lanzarlo contra el suelo para ver si se parte o quiebre en uno o 1.000 pedazos. No es que no lo quiera, es que no lo quiere entero. Igual sabe que está duro y cree que no lo va a poder gestionar bien en la boca con los 8 dientes que tiene, pero si no comprueba previamente su reacción contra una baldosa, no se lo come. Si no logra que se rompa ¡entonces sí que lo recoge del suelo y lo muerde como si no pasara nada! No entiendo esa afición a que todo ruede por el suelo antes de comérselo.

3. Esconder comida para otros días. Aún noto que su entendimiento de las cosas que le decimos es muy corto. Sin embargo, casi me da un parraque un día que le pregunté si quería pan, se fue del salón y apareció con un trozo untado en tomate ¡a saber de qué fecha! O sea, que lo del pan lo entiende, pero este descubrimiento de que esconde comida por ahí y que además recuerda dónde la ha puesto ¡es para premio! Por eso digo que no me voy a preocupar de que coma algo que ha estado en contacto con el suelo, cuando él se gestiona una despensa que nadie sabe dónde está (pero seguro que por el suelo anda) en la que almacena alimentos sin ningún tipo de carnet de manipulador y sin preocuparse por la cadena de frío. Oye, pues ni una gastroenteritis desde que nació. Para mí que el rotavirus y esas cosas echan a correr en cuanto ven llegar al estómago los alimentos en las condiciones en las que este se los come.

Más allá de las manchas propias de un bebé que no coordina los movimiento, al que se le caen las cosas sin querer, lo de este niño con los escupitajos, la comida regurgitada y pasada previamente por el suelo ¡es increíble! ¿Vosotros dejabais que los vuestros hicieran este tipo de guarradas? ¿O ponéis el grito en el cielo en cuanto un alimento toca una baldosa?

Foto slide BLW de Blazej Lyjak vía Shutterstock.

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6 Comentarios

  • Responder
    Miriam
    21 junio, 2018 at 09:41

    Puf, como a la mía le dé por eso, ya podemos correr, con dos perros, sin tiempo de pasar la mopa, el suelo de la calle está más limpio que el mio.

  • Responder
    Lidia
    21 junio, 2018 at 10:07

    Me parto con lo de “…cuando él se gestiona una despensa que nadie sabe dónde está” 😀 jajajaja

    Mi hija es más parecida a la tuya, más tirando a cuidadosa. De hecho no le gusta nada mancharse y de bebe la dejaba experimentar pero al rato lloraba porq estaba sucia.

  • Responder
    Anónimo
    21 junio, 2018 at 11:15

    Me encanta!!!! Muy fan de tu churrumbelito y de ti!!! A veces t crees la única en algunas cosas y luego t Leo y se me pasa🤣

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    21 junio, 2018 at 14:54

    Nos ha pasado igual en lo de que el primero no se metía todo en la boca y el segundo día. Lo de en busca de la alacena perdida le ha dejado loquer jajaaj.
    Por aquí tampoco somos muy tiquismiquis con el suelo, para qué te voy a engañar.

  • Responder
    Trusy
    21 junio, 2018 at 19:23

    Que grande! Me parto con tu forma de contarlo!! xD

  • Responder
    Victoria
    21 junio, 2018 at 21:28

    Es que eres una fenómena, no se puede tener más gracia. Flipo con la despensa de tu churumbelito, es como un perrera, jajajaja. A mi hija también le mola tirar comida al suelo o separarla estratégicamente entre su trona y la mesa, por ahora con 13 meses que tiene le dejamos que marranee lo que quiera…

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