Moda

Comprar poca ropa que combine entre sí. ¡Rebajas para niños!

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Las rebajas ya están aquí… Este año la niña me va a salir barata, porque el año pasado le escogí ropa algo más grande, que este verano le queda un pelín justa, un pelín corta pero ¡tiene una barbaridad de modelitos! Me da hasta vergüenza confesar el numero de pantalones, vestidos, faldas, camisetas y demás prendas que he contabilizado al hacer el cambio de armario. Así es que lo único que ha sufrido renovación han sido sus zapatos: porque ella es una Imeldita en miniatura, y tiene debilidad por el calzado, y porque el pie le crece cada pocos meses. Así es que después de torturarla un ratito intentando embutirle los pinreles en las sandalias del año pasado, sólo un par parece que se va a salvar esta temporada. El protagonista de esta edición de comprar poca ropa que combine entre sí para no dejarnos el sueldo en las rebajas, ha sido mi churumbelito. El año pasado por estas fechas aun no había cumplido los 6 meses y hoy está al borde de los 18. Sí, por mucho que lo quiera embutir para ahorrar, su caso ya es más difícil. Lo que creo que he aprendido es que no puedo dejarme llevar a lo loco y traerme a casa todo lo que me entra por el ojo. No podemos tener 20 camisetas y que no combinen con casi ninguno de los 15 pantalones. No entiendo cómo la moda infantil se me da tan mal, claro que la de mujer tampoco es que se me dé divinamente. Así es que me he preparado muy a fondo de cara a las rebajas de bebé de este año y este es el trabajo que llevo adelantado y que creo que me va a ayudar a ahorrar dinero ¡y espacio en casa!

1. Limitemos los colores. Ay, esto me da tristeza, pero es que si volvemos a casa con camisetas multicolor y pantalones del arco iris, al final nada combina con nada. O sea, que en estas rebajas en mi afán por comprar poca ropa que combine entre sí, lo primero será decidir los colores de los pantalones y si por precio y talla elegimos unos azul marino, otros amarillos y otros rojos (por ejemplo) deberemos escoger las camisetas en consecuencia. Esto me va a costar. Y creo que en mi caso es aún más complicado porque suelo comprar muchísimo on line. Creo que si vas a una tienda, tienes las prendas en la mano, las unes, ves qué efecto hacen juntas… Pero en la cesta virtual todo está enumerado en una lista y cuesta más hacerse a la idea de que nos estamos pasando en el número de prendas y además las hemos elegido sin pies ni cabeza.

2. ¿Tenemos un estilo definido para los niños? En esta casa no. La niña quiere ser princesa y adora las faldas, pero acepta ponerse pantalones por comodidad en determinadas situaciones. El niño no tiene ni voz ni voto, pero tratamos de evitar emperifolles innecesarios y buscar su comodidad. Eso estaría bien, si no fuera porque de repente nos da un remalazo fashion y compramos unas ranitas muy molonas pero que no tenemos ni idea de cómo combinar. O sea, no se trata de que nos encasillemos en un estilo concreto, pero en el fondo pasa un poco como con los colores: no vamos a poner un pantalón de pinzas con una camiseta sin mangas en plan marinero del puerto. Bueno, poderse se puede, porque modas más raras se han visto en las grandes pasarelas, pero a menos que seamos muy rompedores, pensemos un poco qué estilos se pueden mezclar para que el niño esté cómodo a la par que vistoso. De lo contrario, será imposible comprar poca ropa y que combine entre sí, y gastaremos más.

3. ¿Sólo podremos elegir colores aburridos? ¡Nooo! Vamos, eso creo yo, ya os lo confirmaré a la vuelta de las compras. Es cierto que los colores clásicos como el blanco, el negro, el azul marino son más sencillos de mezclar. Pero ojo, porque me he dado cuenta de que lo muy estampado y lo que lleva una explosión de color mezclado a lo loco ¡también! Vamos, si una camiseta tiene lunares de 700 colores, muy mal se te tiene que dar el día para que no tengas un pantalón de alguno de esos 700 tonos. Para mí misma soy muy fan de los colores lisos, pero para los niños me dejo llevar más alegremente: que si lentejuelas, que si dibujos animados de los que les gustan, vamos, que Ágatha Ruiz de la Prada debió tener una madre alegre en el vestir como yo. La subjetividad de los colores es tremenda, y lo que para unos parecerá una aberración de conjunto para otros será lo más moderno de la temporada. Estando conformes con lo que tenemos ¡todos felices!

4. Echa un ojito al calzado. A mí, como adulta de pies delicaditos, los zapatos es lo que más me cuesta combinar. Lo que me resulta cómodo no suele ser formal ni de vestir, y lo que me hace daño lo evito a toda costa, lo que me lleva a renegar también de ciertas prendas que no me gusta nada cómo quedan con calzado confortable. Entonces entro en un círculo vicioso y al final me doy cuenta de que tengo muchas cosas pero siempre me pongo las mismas. Con los niños tengo menos oportunidades de que me pase eso: primero, porque manchan mucho, y la ropa rota en el armario, sí o sí. Y segundo, porque crecen mucho (la niña a lo alto, el pequeño a lo ancho) y esto obliga a renovar el fondo de armario cada pocos meses. Aún así, suelo optar por tener unos zapatos de color claro y otros oscuros, que más o menos puedan quedar bien con todo lo que tienen: a veces lo claro son las zapatillas deportivas y lo oscuro los zapatos más arreglados ¡o al revés! Este verano, entre las zapatillas cómodas de lona y otras de esparto pero arregladas, el niño creo que va servido. Y sobre Imeldita ¡pasemos palabras! Ya os iré enseñando todo lo que tiene acumulado.

A todo esto, yo compro al menos una talla de más. Con la niña no puedo fiarme de que dentro de una misma temporada vaya a llegar al final con su talla actual. Y con el niño, aún recuerdo que a finales de agosto del año pasado tuve que aprovisionarme de forma exprés con ropa de verano para poder llegar hasta el otoño ¡y eso que supuestamente se la había elegido 2 tallas más grande. También sé que me paso comprando para evitar poner lavadoras a diario: he tenido un mochuelo de lo más sucio, que hasta no hace tanto necesitaba 3 cambios de ropa diarios. En invierno ¡esto era mortal! ¡Con lo que tardaba la ropa en secarse! Por lo que yo opto por comprar la mayoría de ropa de marcas low cost para poder tener siempre prendas limpias y que no me dé un parraque entre lavadora y lavadora. Aunque ahora que hace calor, igual lo saco con pañal a la calle y me quedo tan pancha.

¿Planeáis las compras de las rebajas? ¿O salís a quemar la tarjeta llevados por los precios bajos? ¿Tenéis más trucos para que cundan las combinaciones de ropa teniendo pocas prendas?

Foto slide niños en rebajas de Anna Kraynova vía Shutterstock.

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1 Comentario

  • Responder
    Refugio de crianza
    6 julio, 2018 at 18:15

    Yo siempre he sido muy práctica y ahorrativa en el vestir y también tiendo a coger en calzado colores básicos y neutros que combinen con todo para no tener que comprar muchos pares. Y ropa pues igual, mucho básico, que no es lo mismo que aburrido.

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