Consejos

La diferencia entre desorden y suciedad cuando eres madre. Todo es relativo

diferencia entre desorden y suciedad con niños

Cuando este hombre y yo éramos jóvenes y nos queríamos, nos independizamos para vivir juntos, luego nos casamos, luego empezamos a procrear y ahora vivimos en un caos tremendo que no sabemos cómo contener. En aquellos primeros tiempos, yo sólo conocía el estándar de limpieza de mi madre, muy exigente por cierto, porque es una señora que plancha hasta los trapos y las bayetas, así es que cada sábado o domingo dedicábamos un par de horas cada uno a limpiar la casa con esmero hasta los lugares más recónditos. Y todo era alegría, higiene y casi vida Pinterest. No estábamos obsesionados con la limpieza, pero tampoco dejábamos que las tareas se fueran acumulando sin fin durante un periodo de tiempo indeterminado. Teníamos muy clara la diferencia entre desorden y suciedad, y lo mejor de todo es que nuestra casa siempre estaba decentemente limpia y bastante bien ordenada. Entonces, nació mi bichilla. Curiosamente, al principio no nos trastocó tanto los planes como pensábamos y seguíamos teniendo una existencia ordenada casi de la misma manera. Pero en cuanto ella empezó a andar ¡ahí sí! Ese fue el comienzo del fin.

1. La suciedad ¿te está comiendo? Miedo me da el día en que nos veamos así. Por ahora, nuestro estándar higiénico ha bajado mucho, mucho, hasta cuotas insospechadas. No quiero ni pensar en las bacterias del fregadero, ni en las del váter. Me paso el día con una pistola de agua con lejía disparando a diestro y siniestro, sin tener en cuenta las recomendaciones de los fabricantes de muebles. Pero los pocos minutos que tengo para limpiar ¡al menos que el método sea efectivo! No creo que la casa esté sucia como para salir corriendo y precintarla. Tenemos nuestras pelusas del desierto, que nos persiguen cuando mi churumbelito no pone en funcionamiento su Roomba con cierta frecuencia (cosa que cada vez ocurre menos, porque al niño no hay quien le quite sus 2 horas diarias de paseo sobre el cacharro), el polvo que se acumula durante toda la semana hasta que un día lo eliminamos, los platos de las comidas que hacen montañita casi hasta la hora de la merienda o de la cena… Pero al final del día, lo que podría resultar más asqueroso suele quedar limpio. Las aspiraciones se limitan a que no queden pipís ni cacas de nadie flotando en el váter (esta niña no tira de la cisterna ni por casualidad), ni pañales del mochuelo ocultos en alguna esquina tras haber sido arrastrados por la aspiradora autónoma, ni restos de comida que nos ambienten la cocina. No llegamos a más, y aunque muchos días entremos en crisis por nuestra incapacidad, menos nos gusta tener que pasarnos horas y horas de limpieza.

2. El desorden no es suciedad. Esta es una batalla personal que tengo contra este hombre. Cuando él vuelve del trabajo, la casa es una jungla. Esto todo el año, pero en verano más, porque hemos estado 3 humanos aquí enclaustrados y cuando se me acaban las ideas ¡que desordenen y pongan por medio lo que quieran! Yo no estoy ya para ir persiguiéndolos con el NO durante horas y necesito que se entretengan con cualquier cosa para trabajar. Esto implica tener como mínimo el salón hecho una leonera. Es tremenda la cantidad de juguetes que pueden esparcir en pocos minutos, pero para recoger ya no se muestran tan voluntariosos. Otra complicación es que mi bichilla recoge ahora divinamente, pero mi churumbelito entra en bucle metiendo y sacando cosas de su sitio, y como su principal diversión es hacer eso repetidamente, y no jugar con las cosas que encuentra, el trabajo no nos cunde nada. Por eso, quiero que este hombre entienda la diferencia entre desorden y suciedad. Nuestra casa es un sindiós, pero debajo de todas esas cosas que no están en su sitio, suele haber un suelo limpio, una alfombra limpia, con juguetes limpios, libros limpios y ropa limpia que los niños han colocado sobre él. Es cierto que sólo con un poco de orden, la casa parece mucho más limpia ¡sin haber limpiado! Pues a nosotros nos pasa justo lo contrario ¡está limpia pero parece enmierdada de arriba a abajo!

3. ¿Limpiar o vivir? He aquí la cuestión. Me he quejado mucho de la ceguera masculina para las tareas de la casa. Ahora todos somos corresponsables, pero este hombre me contaba unas historias tremendas acerca de cómo el género masculino no es que evite involucrarse en el trabajo doméstico ¡es que no les estorba el caos! Claro, esto era porque nuestro caos de pareja joven y sin hijos era una minucia. En cuanto llegaron los niños y lo pusieron todo literalmente patas arriba ¡mira como sí le molesta el desorden! Incluso más que a mí, cosa que jamás hubiera imaginado. Yo soy la que se preocupa si las cosas no están limpias y él cuando no están ordenadas. Si sois de pareceres diferentes, podéis tener un problema grave cuando el tiempo no da para todo. Por suerte, nosotros no somos nada extremistas en este terreno. Sé que hay gente incapaz de irse a dormir si sabe que se ha dejado un cojín del sofá rodando por el suelo, o los platos del postre en remojo en el fregadero. ¡Jajaja! Cada uno tenemos nuestras taras de serie, pero a día de hoy, a mí dadme cama para dormir y tiempo libre, que el último pensamiento que me va a cruzar la mente será alguno relacionado con el estado más o menos higiénico de la casa.

A veces, me gustaría ser una de esas personas que disfrutan limpiando, la verdad. Ya que hay que hacerlo ¿por qué no vivirlo a tope? Pero sobre todo, aspiro a no dejar de vivir y hacer cosas por estar secuestrada en casa dándole a la bayeta. Eso sí, a medida que los niños crecen ¡todo se simplifica! Mi bichilla recoge a una velocidad de vértigo (con lo que ella ha sido, es que me parece increíble), pero al tener otro bebé que desordena por todos los demás, no notamos este gran avance. ¿En qué fase de higiene en el hogar estáis vosotros? ¿Vivís intimidados por los gérmenes o tenéis la situación bajo control?

Foto slide limpieza en casa por Studio Romantic vía Shutterstock.

Esto te puede interesar

4 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    23 julio, 2018 at 07:38

    Nosotros ya estamos en “fase de recuperación” jaja.
    .
    Como casi todos empezamos con un nivel de orden perfecto cuándo vivíamos solos, cuándo llego Leo trajo el desorden y Gonzalo el caos, ahora ya vamos poquito a poco mejorando y la casa se mantiene bastante bien, no el nivel de hace 7-8 años pero se empieza a parecer.
    Al principio a mi me agobiaba muchísimo tener la casa mal pero aprendí a vivir con ello

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    23 julio, 2018 at 09:28

    Yo soy una de esas personas que disfrutan limpiando y con todo y eso, llevo un tiempo bastante dispersa…bastante para como yo soy. En mi casa no verás nunca un juguete en el salón, bueno, puedes verlo mientras está jugando, pero luego vuelve a su sitio sí o sí. La ropa siempre bien ordenada…vamos, que cuando estoy nerviosa me da por ordenar los armarios, con eso te lo digo todo jejejejje.
    Y no te creas, que no es fácil ser así, a veces, preferiría ser de otro modo.

  • Responder
    Managnomo
    23 julio, 2018 at 09:56

    A veces hay que vacunarse contra el polvo y tal 🤣 yo paso de gastar mi alegria de vivir en limpiar de continuo. Las lavadoras no las perdono, ya son como una terapia personal; limpio mis malas vibras lavando la ropa; pero la inmunización contra el acaro común es bien.

  • Responder
    Marta
    23 julio, 2018 at 15:48

    Yo he sido de las de levantarse a medianoche a comprobar si los cojines estaban alineados en el sofá… ahora tengo s tres niños de seis y tres años y cuatro meses. Y, si me dejan dormir, no me muevo ni para comprobar si respiran!! Hay que relativizar… seguramente podría pasarme horas recogiendo juguetes recónditos, pero mientras las pelusas no las vea mi madre sin gafas vamos tirando…. aunque a veces se me pasa por la cabeza tener un pollo como mascota y que se coma las migas que dejan los niños!!!-

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.