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Zapatos de gateo y primeros pasos. ¿Son útiles? Nuestras primeras Attipas

Zapatos de gateo y primeros pasos attipas

En esta casa los zapatos para los niños no han entrado demasiado pronto en nuestras vidas. Con mi bichilla, como era primeriza, cuando más o menos sobre los 9 meses comenzó a ponerse de pie, mi madre dictaminó que ya había que ponerle zapatos, y después de meses llevándole la contraria, porque la niña sólo gateaba, accedí, compramos unos buenos, de marca, perdió uno a los 20 minutos del estreno y resultó que tampoco le dio un uso excesivo hasta que comenzó a caminar entre los 12-13 meses. Con mi churumbelito, los zapatos de gateo no han existido: nació en enero y ha llevado calcetines cuando ha debido ir abrigado, y durante su segundo invierno unas zapatillas de estar en casa blanditas y con velcro, porque aprendió a quitarse los calcetines y siempre parece que va a coger cualquier cosa por el frío. Pero ya veis, ni se tapa para dormir, va casi todo el tiempo descalzo por el mundo y el único resfriado que ha tenido lo pilló en agosto, así es que no hemos perdido el sueño por este asunto. Sin embargo, a raíz de su revisión pediátrica del año, cuando nos dijeron que ya debería estar andado, sin importar que hubiera sido prematuro tardío, empezamos a echar un vistazo a los modelos actuales de zapatos de gateo y primeros pasos, porque aunque no caminaba, se ponía muchísimo de pie, y es cierto que parecía tener más estabilidad, y desde luego resbalar mucho menos sobre el parquet, cuando iba calzado. En ese sentido sí creo que son útiles, pero no desde recién nacidos, sino cuando ya comienzan a demostrar ciertas destrezas. A las malas ¡todos sabemos que Mowgli iba descalzo y no veas cómo aprendió a andar y a trepar! No serán imprescindibles pero tienen ciertas ventajas.zapatos de gateo y primeros pasos attipas

1. Calcetines de gateo

Nosotros empezamos con calcetines normales, de estos gruesos de bebés, pero sin suela antideslizante ni nada. De recién nacido, sólo queríamos que estuvieran abrigados, no pensábamos en resbalones ni en falta de buen apoyo. Cuando ambos empezaron a gatear y a ponerse de pie, cosa que hicieron con pocas semanas de diferencia, intentamos elegir calcetines con puntitos de goma en la suela, pero en nada aprendieron a quitárselos, así es que debo reconocer que ambos han gateado casi siempre completamente descalzos. Eso nos llevó a dar el paso a las zapatillas de estar en casa y los zapatos de gateo al estilo calcetín, de textil blando, pero en lo que se refiere a la época de gatear en exclusiva, no nos han servido de gran cosa.

2. Zapatos de gateo y primeros pasos

Empezamos por unas zapatillas de estar en casa comunes y corrientes. Con forma de botita y abrochadas con velcro. Los dos descubrieron enseguida lo maravilloso que es el velcro, lo fácilmente que se adhiere y se despega, y el ruidazo que hace al soltarlo. O sea, que los dos se las han quitado prácticamente al minuto de habérselas puesto. Y eso solo haciendo gala de la psicomotricidad fina de las manos, porque si contamos la de veces que se las han quitado presionando un talón con la puntera del otro zapato… Es el cuento de nunca acabar. Por este motivo, hasta que no han andado por sí mismos casi siempre han seguido yendo descalzos o con calcetines: vestirlos con los zapatos de gateo para acabar paseándolos en la mano, no es de mis aficiones preferidas.

Hay modelos como las famosas Attipas, que parecen zapatones de payaso, a medio camino entre el calcetín y el zapato, con suela y puntera de silicona, que nunca nos decidimos a probar con la niña ¡y que hemos descubierto muy tarde con el niño! A raíz de mi paso por Puericultura Madrid 2018, conocí este tipo de calzado de cerca en el stand de JoyKids, lo hemos estado probando y es una maravilla. Desde que se los hemos puesto al niño, no ha hecho ningún intento de quitárselos, lo cual me ha sorprendido muchísimo. Debe ser porque no siente presión en ningún punto (él tiene el pie más ancho que largo y puede que no todas las tallas y diseños le cuadren igual de bien), los dedos campan libremente, porque la puntera es muy ancha y elevada y le ayuda a caminar mejor apoyando toda la planta y no sólo las puntitas. Es más, no es sólo que no haga ningún intento por quitárselos, es que en un par de ocasiones en las que lo he dejado descalzo tras el cambio de pañal, ha ido a buscarlos, me los ha puesto en la mano y me ha levantado un pie para que se los volviera a poner. ¡Jamás hubiera esperado esa reacción! Ahora, usamos las Attipas tanto para estar en casa como para la calle, si bien es verdad que por el tipo de diseño, en cuanto haga mucho frío o llueva, no podremos usarlos en exteriores, pero bueno, lo cierto es que el niño se quita más los zapatos en casa y no cuando tiene que estar en la calle.

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3. Zapatos para los primeros pasos

Cuando al fin caminan ¡esto ya es otra cosa! Mientras están de pie no están haciendo intentos por descalzarse, por lo que el panorama cambia mucho. Los zapatos de piel y buenas marcas suelen ser caros en proporción al tamaño que tienen. Yo no soy muy exigente en lo que respecta a la ropa, por ejemplo, pero como adulta soy delicada para los pies y hago todo lo posible para que los mochuelos estén cómodos. Para empezar, es un lío las tremendas diferencias de tamaño que hay entre los distintos fabricantes, e incluso entre modelos distintos de una misma casa. Eso sin contar la propia hechura del pie del niño: con mi churumbelito hemos tenido 2 pares de una misma marca y unos le quedaban algo grandes y en los otros fuimos incapaces de que metiera el pie, porque el empeine se le quedaba atascado. Lo de que lleven cordones, o velcro o simplemente se abran con gomas, a edades tan tempranas dará igual porque siempre se los vamos a poner nosotros. Eso sí, mirad que la suela sea flexible (algunos son duros como una piedra y van las criaturas muy ortopédicas dando zapatazos), que transpiren y no les sude el pie y que sean de piel y se adapten. Vamos, un bebé con rozaduras por un mal calzado es una aberración se mire por donde se mire. Si sois como yo, tendréis tendencia a comprar números de más para que los aprovechen durante más tiempo, pero no nos pasemos con las tallas, porque si no ni con calcetines gordos vamos a conseguir que no se les salgan hasta que no les crezca el pie. En navidad a mi mochuelo le regalaron unos como estos, que tienen una plantilla que además de servir como medidor para saber que estamos comprando el número adecuado, esta se puede extraer para que les valga durante más tiempo. Pero por ahora, creo que vamos a seguir con las Attipas mientras haya números para él, porque en cuestión de precio (unos 20 euros dependiendo del modelo) y comodidad, además de poder lavarse y secarse fácilmente, con un montón de diseños súper alegres para los niños ¡no tienen competencia!

¿Cómo empezaron a andar los vuestros? ¿Completamente descalzos o con algún tipo de zapato? ¿Les sirvió de ayuda o no?

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3 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    25 septiembre, 2018 at 08:35

    Nosotros cuando empezaron a andar calcetines con suela finita anti deslizante (los Mocks y lo mismo pero más barato de H&M). Mi suegra siempre con que se calzaran pero, excepto para posibles resbalones… no le veo sentido si no hay riesgo de cortes o similares. Ni para los resbalones a veces porque, según el suelo, el pie agarra más.
    Yo también soy muy mirada para los zapatos, de hecho tengo un par de post (sobre calzado y tallas concretamente). De las Attipas he oído hablar maravillas así que lo apunto como posible regalo porque nosotros no creo que las necesitemos jejeje.

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    25 septiembre, 2018 at 08:37

    Ah, y lo de que DEBERÍA andar al año es una absoluta falsedad. Si puedes mira la tabla de desarrollo evolutivo de Haizea-Llevant y verás cómo los márgenes de desarrollo son bastante amplios. Besos, guapa.

  • Responder
    Clara
    25 septiembre, 2018 at 16:07

    Mi peque con 7 meses aún no ha probado zapato, pero tengo unos calcetines de esos de payaso de Attipas que me regalaron cuando nació y estoy deseando que los pueda llevar. Siempre he sido anti zapatos para bebés pero estas y más después de leerte me han gustado.

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