Lactancia

Mi lactancia (XXVIII) Desesperada con la sintonización de la teta

sintonización de la teta

La sintonización de la teta es una cosa curiosona, que te hace mucha gracia cuando tu primer hijo se lía a darle vueltas y vueltas a un pezón, con esos mini deditos tan monos, y con esa destreza para que no se le escape entre las manos, mientras él se encuentra afanado chupando de la teta opuesta. Con mi bichilla, también viví esta etapa de la lactancia, porque después de 5 años de teta, pocas cosas habrá que no haya vivido ya. Aunque la naturaleza puede seguir sorprendiéndome, lo sé. El caso es que con la niña este trastorno lo toleraba mejor. No sé si es que era más delicada, si es que tenía todo el tiempo del mundo para dar el pecho, si es que como era nueva todo lo tomaba como si fuera normal… Pero desde que mi churumbelito empezó con la sintonización de la teta ¡amenazo con destetarlo a diario! Sé que no lo voy a hacer, y si esta lactancia transcurre como la de su hermana, será él quien dirija el destete y me abandone cuando le venga en gana, pero ya no sé qué hacer (sin echar mano de la sabiduría popular y los consejos aberrantes para martirizar a la criatura) para que comprenda que hacer eso es pupa y duele una barbaridad.

1. ¿Por qué son aficionados los bebés a la sintonización de la teta?

Ay, pues dicen los entendido que es para estimular la producción, por eso, mientras maman de un pecho se entretienen en juguetear con el otro, por si les da por hacer un cambio a media comida. En fin, ya os digo yo que este no tiene que estimular mucho, porque de aquí se me escapa la leche a chorros. Yo creo que lo hace porque se relaja, es como si manipulara uno de esos inventos asiáticos antiestrés: que si pasar un rastrillo sobre un arenero; que si apretar una pelotita; y allí que se afana mi churumbelito en sobar y sobar y pellizcar. Si esto no tuviera daños colaterales, se podría pasar la vida sintonizando lo que quisiera, pero es que con este comportamiento me produce un rechazo tremendo.

2. La sintonización de la teta duele

¡Mucho! Con la niña no recuerdo que fuese algo tan insoportable, pero este pellizca con una fuerza… No es sólo el roce constante, que me deja los pezones rojos y a punto de ser desollados, es que además los retuerce, los pellizca, los estira como si fueran de goma y le clava las uñas. ¡Horror! Todos estos movimientos duelen mucho, y si encima tiene a bien hacerme una herida con esa manicura rebelde que lleva, me tengo que preparar para varios días de tomas dolorosas hasta que cicatrice. Me desespera tanto, que he llegado a pensar que estaba en plena crisis de agitación del amamantamiento así, porque sí, y sólo por lo desagradable que me está resultando este episodio de la lactancia. La niña sintonizaba también, pero con menos frecuencia que este y con más tacto. Este es un ceporrito bestia.

3. Reconducir el comportamiento del niño

¡Ja! Esto es sencillo cuando el lactante es un bebé amoroso: le quitas la manita, te tapas un poco la teta, te pertrechas detrás del sujetador o del disco de lactancia, como si estuvieras en una trinchera… Hay 1000 trucos para despistarlos. Pero a medida que crecen la negociación se vuelve más compleja. Por un lado, aspiras a negociar con ellos y que te entiendan: niño, que eso me hace pupa, no se hace que duele, ay, ay, ay. Niño, te bajo al suelo hasta que dejes de buscar el canal en mi entreteto. Niño, no hay más teta hasta que se me olvide el puntito de sangre que me has hecho. Pero con la edad del mío (20 meses) estoy aún en tierra de nadie: es mayor para distraerlo con trucos fáciles para bebés, pero pequeño para entender mi sufrimiento. El puñetero rebusca y rebusca debajo de toda la ropa, y no me queda más que apretarme la tela contra la piel para evitar que con la mano logre alcanzar el pezón. El problema es que esto se convierte en una lucha tremenda: él sigue intentando forzarme para llegar a su destino; yo lucho para que los dedos no me alcancen la teta contraria y al final, suele ganar él. Porque se pone a llorar, porque empieza a desvelarse si no le dejo hacerlo, porque las tomas se eternizan ni no sintoniza… Así es que sale vencedor de todas las batallas y esta fase se me está haciendo muy larga. ¡Mucho!

Por el momento voy a seguir rivalizando, pero lleva una racha muy larga de sintonización. Además, es que no sólo tiene esa tendencia a la hora de mamar, sino que en cuanto lo tengo en brazos y me descuido, o cuando le estoy cambiando el pañal y me pilla a traición, me pellizca con una habilidad que me tiene maltratadita del todo. ¿Habéis vivido esta etapa? ¿Os resultó tan dolorosa o simplemente os pareció que tenía su gracia?

Foto slide sintonización lactancia por Goodluz vía Shuttersotck.

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4 Comentarios

  • Responder
    Alejandra
    3 octubre, 2018 at 09:12

    La mía con 20 meses está igual!!! Ha diversificado un poco más porque resulta que ha encontrado un lunar-verruguilla que sobresale justo antes del pezón,y ahí que se va ella con sus dos deditos y las uñas!!! Es el horror 😦 También le da por “rascarme” el antebrazo que le queda por debajo al estar acunada mamando hasta desollar… Y es que es tal cual como lo cuentas, parece más un mantra de relax para ella, que si no está sobando alguna parte mientras mama… se cabrea!
    Ánimo!! El día menos pensado descubren algo menos fastidioso…

  • Responder
    mimamaesnovata
    3 octubre, 2018 at 14:04

    Para mí, en la lactancia del mayor,también resultaba muy molesto, es que me ponía nerviosísima. Con el peque de nueve meses aún no hemos llegado a ese momento, ahora estamos en la fase de pegar bocados🤦‍♀️, que también se las trae….estos niños ya podían mamar tranquilos y ya😂😂

  • Responder
    Chitin
    3 octubre, 2018 at 16:24

    Yo no lo soportaba con mi peque…además es que iba apretando cada vez más, como para medir mi aguante al dolor.
    Lo que se me ocurrió fue pellizcarle yo, sin hacerle daño, obviamente, pero lo sufiente para que le molestara, en cuanto ella dejaba de hacerme daño, yo paraba, volvía…pues otra vez, lo entendió rápido y yo dejé de sufrir.

  • Responder
    Elisa
    4 octubre, 2018 at 07:26

    Yo he llegado a pensar que es un mecanismo natural para que las mamás pensemos en el destete, porque es insoportable para mi. Mi hija de 2 años y 2 meses ya permite negociar algo, pero solo si está despierta. Si no, es una pelea que incluye manotazos y llanto como el tuyo. Ains, santa paciencia…

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