Enseñanza/Colegio

Primera visita al CDIAP por un retraso en el habla

CDIAP por un retraso en el habla

La primera cita de mi mochuelo en el CDIAP, tras la reunión que tuvimos este hombre y yo a solas con la psicóloga y trabajadora social, no fue tan bien como yo había imaginado. ¡Mi gozo en un pozo! En el fondo, creo que el amor de padres nos está cegando, y sólo vemos a un bebé pequeño, muy gracioso, muy amoroso, muy que va a su ritmo y que ya aprenderá a su debido tiempo, pero tras la tranquilidad de la primera visita al CDIAP por un retraso en el habla, en la que simplemente contamos nuestra versión de los hechos, tuve la sensación de que la psicóloga no estaba tan encandilada con mi mochuelo como nosotros. En ningún momento nos comunicó ningún diagnóstico, no hizo ningún comentario negativo acerca del niño, pero sí dijo claramente que su forma de actuar en las situaciones que le presentaban eran las habituales en un niño de menor edad. ¿Cuánto menor que él y sus 20 meses? Ni idea. El mochuelo se lo pasó bomba danzando por allí, pero se mostró aún más dísculo de lo habitual, y estoy convencida de que actitudes como estas no gustaron nada a la experta.

1. No centrarse en ningún juguete

Le habían montado una especie de casita con 3 muñecos (madre, padre y bebé en la cuna) que a él no le llamaron la atención lo más mínimo. No sé si es porque mis hijos no son de jugar con muñecos, ni mucho menos a las casitas (con 5 años la niña tampoco juega nunca a esto), porque no le gusta, porque no comprende el juego o porque el diseño no era de su agrado. El caso es que los monigotes articulados hacían un sonido como de carraca cada vez que se giraban las extremidades o las cabezas ¡y eso sí que le gustó! Pero creo que esperaban otro tipo de juego, no que se liara a darle vueltas a estas piezas. De la casa le gustó abrir y cerrar la puerta y recoger el jardín.

2. Aporrear y lanzar objetos

Después le dieron una caja de plástico transparente con un batiburrillo de cosas similar al que tenemos en el salón: vasos, cubiertos, bloques de construcción, coches, trenes, pinypons, sillas… todo de muchos colores y muy revuelto. Como en casa, empezó a sacar cosas al suelo, después a recogerlas, volverlas a sacar… Como eran nuevas, las miraba, las chupaba, las tiraba lo más lejos posible y al rato ¡volcó toda la caja! Para quedarse con el contenedor transparente y meter dentro la cabeza a fin de jugar al cu-cu trás. Como estaba tranquilamente sentado, la psicóloga me preguntó si era siempre así de paradito ¡ojalá! Si el torbellino no para de trepar por toda la casa. Pero allí estaba muy quieto en ese pequeño espacio con juguetes. Esto de chupar las cosas nuevas y no hacer nada con ninguna, es algo propio de bebés más pequeños, así es que ¡punto negativo para mi churumbelito!

3. No hacer caso de las indicaciones para jugar

A la psicóloga, que trataba de hablarle en tono efusivo, de compartir juego con él, pedirle y darle nuevos objetos… sólo la miraba para regañarle en su lengua inventada. A todo le decía que no con la cabeza, y después le soltaba un discurso mirándola con sus explicaciones de ta-ta-ta. Pero es que a mí ¡ni puñetero caso en toda la sesión! Todo el rato persiguiéndolo con mi “Álvaro mira esto”, “Álvaro dame el coche”, “Álvaro dale un besito al muñeco” y esta fue la única petición que obedeció. No tenía ningún interés en compartir tiempo con nosotras, ni darnos los nuevos juguetes, y mucho menos en seguir las instrucciones que le estábamos dando.

4. El cu-cu trás

¡Al fin! Me pidió que hiciera con él algún juego que le gustase en casa y con un trapo empezamos a jugar al cu-cu trás ¡ahora sí! Se levantó del suelo para descubrirme bajo el trapo, para quitármelo y taparse él la cabeza, y venga carcajadas y venga arrimarse a mí, y a tocar y a interactuar. En el fondo, creo que este final de la visita fue lo mejor de todo, pero el resto ¿qué pensarían de él?

Tras 45 minutos de atenciones, observaciones y anotaciones en el ordenador (¿qué escribiría aquella mujer?) nos volvieron a citar para la siguiente semana, a la misma hora. Esta vez también habíamos tenido la mala suerte de que había sido a las 2 de la tarde y justo se había quedado dormido de camino al centro, pero sólo media hora, por lo que la primera parte de la sesión estaba recién despierto y más apático de lo normal. Con deciros que la psicóloga decía que era poco expresivo, que gesticulaba poco a la hora de intentar comunicarse, cuando esto lo hace divinamente en casa… Salí de allí pensando que me iban a considerar la madre loca que no quiere ver los fallos de su hijo, pero es que en casa interactúa infinitamente más. Es cierto que no obedece órdenes de forma habitual (excepto las que le interesan como vamos a comer, vamos a la bañera, vamos a la calle y pocas más), pero tampoco se suele pasar 45 minutos sentado en el suelo ni estando malísimo. Aún deberían verlo como mínimo 2 veces más para dar una valoración clara de lo que ocurre con el niño. En un primer momento, me preocupé más de la cuenta, pero en cuanto recogimos a la hermana del colegio y volvimos a sumirnos en la vorágine de la rutina diaria con los 2 ¡se me acabó el tiempo para dramas! Sólo me quedaba confiar en que la segunda vez él se sintiese más cómodo y mostrase su forma de ser habitual.

¿Alguna vez habéis vivido estas situaciones en las que los niños parecen querer dejaros en evidencia contradiciendo con sus actos todo lo que estáis afirmando sobre ellos?

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15 Comentarios

  • Responder
    Anna
    10 octubre, 2018 at 09:16

    He leído tu historia detenidamente. Ya te comenté hace tiempo que yo tuve el mismo problema con mi hijo. Estoy segura que evolucionará muy bien y de aquí a un año esto será un mal sueño. El lenguaje, que no las lenguas, es una capacidad innata y difícilmente evaluable. La capacidad de comunicación la tiene todo ser humano. Pero la expresión lingüística es otro tema. Puede tardar más o menos pero créeme, desde que te digo no he visto nunca en tu peque una actitud que haga sospechar cualquier traumilla. A veces los psicólogos nos lo ponen muy feo a las mamás. Yo pase un infierno para que a los dos meses mi hijo se soltara a hablar como un papagayo 3 lenguas.

  • Responder
    Sara
    10 octubre, 2018 at 09:49

    Tía, sé menos han puesto los pelos de punta. Eso no debe hacerse así, creo yo. Meter al niño en un entorno que no es el suyo a valorarlo no es objetivo. No sé si la solución es hacerlo con vídeos u observándolo en casa, pero no de esta forma. Ya te conté que me recuerda mucho a mi niño y ahora con 26 meses ha cambiado una barbaridad, no es que hable como las cotorras, pero sí que se expresa cada vez mejor con palabras y construye algunas frases. Mi opinión: ante cualquier duda, llévalo a un neuropediatra, a un médico. Hay un sobrediagnóstico de síndromes del espectro autista; yo estoy alerta, pero para un estudio certero, me voy al especialista adecuado.

    • Responder
      Lucía, Planeando ser padres
      10 octubre, 2018 at 19:45

      Sí, tenemos cita con la neuropediatra más adelante. Ya metidos de lleno en tanto diagnóstico no nos saltaremos ningún paso.

  • Responder
    Pilar
    10 octubre, 2018 at 10:15

    Pues yo no sé, pero mi hijo es de la edad del tuyo y juega igual, no se centra en nada y se centra en todo, juega con una cosa y al segundo se cansa y va a otra cosa. Lo que más le gusta del mundo es jugar a destruir, jajaja, coge los bloques de madera y los vuelca de la caja y empieza a tirarlo todo y luego a volver a meterlo en la caja otra vez, para volver a tirarlo.
    Lo que veo raro, es que pretendan que en un lugar que encima no conocen, se comporten como Pedro por su casa…
    No soy psicóloga, pero vamos que yo creo que churrumbelito es un niño de lo más normal y corriente! Un beso guapa!

    • Responder
      Roser
      11 octubre, 2018 at 18:20

      Es que un niño con transtorno espectro autista no es normal??

  • Responder
    Lidia
    10 octubre, 2018 at 12:47

    Por lo q cuentas yo tambien creo q tu hijo es perfectamente normal y q en un entorno diferente y encima recién levantado pues no actua igual.
    A mi hija le encantan las muñecas y ahora con 30 meses juega muchísimo. Le regalamos para su 2°cumpleaños una casa de muñecas de Madera (con habitaciones y todo en miniatura) y no le hacia caso, solo abria y cerraba la puerta, quitaba el tejado, la escalera y poco mas. Desde hace unos meses le encanta y juega con los muñecos a acostarlos, q van al váter…
    Y si, para la revisión de los 2 años también me dejó en evidencia…tenia que hacer una torre con unas piezas y dar de comer a una muñeca con una cuchara y no hizo nada de ello 😀 Pero se creyeron q en casa si lo sabe Hacer y no me dijeron nada…
    La verdad q son muy pesados con tanto diagnóstico…

  • Responder
    La Hobita
    10 octubre, 2018 at 13:18

    Yo le llamo efecto demo. De pronto el niño se vuelve un querubín de mármol y pan de oro….. De todas formas, no está de más que lo vigilen.

    Ánimo!

  • Responder
    Teacher Nerea
    10 octubre, 2018 at 15:47

    Creo que es super normal que se porte raro al ser un sitio nuevo. En la primera visita al CDIAP, Ester tuvo el peor comportamiento de su vida jajaja ¡Fue terrible! Luego ha ido conociendo a la psicóloga y va encantada de la vida. De hecho, el jueves es su día favorito porque va al CDIAP ¡Paciencia!

  • Responder
    Elena
    10 octubre, 2018 at 15:59

    Hola
    Según he leído esto me he acordado de mi hijo hace 1 año más o menos .parece q fuera el.
    Mi hijo esta diagnóstico de un retraso madurativo es como si tuviera 1 año o algo menos de la edad que tiene .va evolucionando lento pero va bien y ahora con el cole espero q mejore mucho más.
    Igual q hay niños muy maduros los hay inmaduros ..esto es así..asiq a trabajar con ellos en casa y paciencia.
    Ya le han hecho el diagnóstico a tu hijo?
    Un abrazo

  • Responder
    Sandra
    10 octubre, 2018 at 16:57

    Mi hermana no hablo hasta los 2. Y ningún problema estás tienen que buscarse el trabajo….No te preocupes por el nene

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    11 octubre, 2018 at 00:08

    Un clásico eso de que hagan todo lo contrario o al menos bastante de lo que suele ser su modus operandi habitual. Como le van a ver más veces pues habrá más oportunidades de que puedan observar más la realidad. Y tú, no temas quedar de madre que no ve lo que hay y comenta cómo es en casa. Yo, te digo una cosa, nos hacen a nosotros ese “examen” y “suspendemos” seguro. Jejeej. ¿Que juegue con él? ¡Si pasa de mí! Jajaja. No es que pase pero no hay juegos recíprocos aunque sí reciprocidad en otros momentos. Si puedes, haz grabaciones en casa para que lo puedan observar en ambiente natural, ¿no? El Nuevo solo dice “papá”, “mamá” “aba” (que es agua o lo que él quiera) y, desde hace dos días “mío”. Nos ha salido capitalista el tío 😜. Si es solo un tema de lenguaje lo que están observando como “anormal” estad tranquilos. Y en cualquier caso. Bueno es que le vean, aunque parece exagerado según lo cuentas, y que puedan trabajar con él. Cada niño es un mundo y puede que comience a hablar más tarde. Y, si no, pues ya tenéis el recurso para darle el empujón. Ánimo y un abrazo enorme.

  • Responder
    Rosa
    11 octubre, 2018 at 08:20

    Debe ser que me pasé de despreocupada y como mi pediatra no me preguntaba ni torta lo fui dejando pasar a la espera del desarrollo normal de mi hijo pero el caso es q llegó a los dos años con 10 palabras contadas y mal dichas. En su cumpleaños no abrió la boca. Eso sí, aquello fue como la espuma, se nos disparó porque tres meses después ronda las 80 palabras, 80!, bien utilizadas, no sólo repetición (que tampoco empezó hasta pasado los dos años), eso sí, tampoco bien pronunciadas pero eso sería ya mucho pedir. Las frases son contadas y mal construidas pero menudo salto ha dado! En nuestro caso, el lenguaje ha llegado de repente, ya ves

  • Responder
    Vero de La Opinión de Mamá
    11 octubre, 2018 at 10:14

    Sí hija, lo de dejar en evidencia lo debemos llevar los humanos genéticamente integrado.

    Sobretodo, mucha calma antes de saber diagnóstico y si cuando te lo den, no lo ves claro, busca una segunda opinión.

    Nosotros con la peque tuvimos que ir al psicólogo bastantes veces hasta que por fin pudo descartar que la niña era Asperger… A veces, evolucionan más rápido que otros, no hablan porque saben que sus balbuceos los entedemos…

    Mucho ánimo!!!

  • Responder
    Sara
    12 octubre, 2018 at 22:38

    Jo es que sigo alucinando. Los míos ya te digo yo que en un entorno ajeno ni jugar con muñecos ni jugar con nada. Encima de mí la sesión entera… Ojalá puedan verle en un hábitat más normal!!

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