Enseñanza/Colegio

Iniciamos tratamiento en el CDIAP por retraso en el habla ¿y algo más?

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Creo que desde que empezamos nuestro peregrinaje en el CDIAP con mi churumbelito, lo que más veces hemos escuchado decir a la psicóloga es que el niño hace cosas que no es que estén mal, sino que corresponden a lo que harían niños más pequeños que él. La situación empeora por momentos, porque no es ya que lleve un retraso en el habla, porque es que no habla, sino que también parece haber otras dificultades comunicativas y de entendimiento. ¿Cómo de grandes? Ni idea, porque claro, con poco más de año y medio que tiene, de muchos años no puede ser. La incertidumbre de no tener claro qué es lo que piensa la psicóloga que le pasa es lo que nos tiene desquiciaditos, porque lo que sí ha dicho es que debemos llevarlo a esas sesiones semanalmente durante no sabemos cuánto tiempo, para ayudarle a avanzar. Pero no tenemos ni idea de si habrá avances, cuándo, por qué no podemos dejarlo que siga avanzando a su propio ritmo, cómo puede repercutirle esto en el futuro y qué es lo que le pasa exactamente. A esas preguntas nadie nos ha dado respuesta. Tanto es así, que pese al pésimo horario de las consultas que tenemos, este hombre se las ha arreglado para venir al menos a una, después de que le contara que tras la primera visita con el niño al CDIAP, a mí me dio la impresión de que la experta no tiene el mismo optimismo que nosotros respecto a nuestra criatura. Y ese día…

1. Es un niño diferente

Por suerte, no se durmió de camino, e igual es que ya le sonaba el sitio, los juguetes y la psicóloga, que empezó a actuar más como lo hace en casa: trepar a los muebles, intentar escapar por la puerta, construir algo con los juguetes, darnos juguetes a nosotros para jugar, recoger cuando se lo indicábamos. Sigue sin hacernos caso a absolutamente todas las veces que llamamos su atención, pero es que esto lo hace hasta gente mayor, y niños de más edad, no sé si es tan preocupante que no responda todas, todas, todas las veces que le reclamamos. Pero bueno, lo importante es que estuvo más activo (aunque ni de lejos con el movimiento que tiene en casa) y eso le pareció rebién a la psicóloga.

2. Yo veo cositas que justifican un tratamiento en el CDIAP por retraso en el habla

Esta frase me tiene loca ¿qué es lo que ve? Dice que es poco expresivo (esto no lo comparto, porque el niño imita absolutamente todos los gestos que le hacemos con la cara al jugar: que si sacar morritos, que si dar besitos, que si ponernos feos y arrugar el entrecejo, o susurrar en vez de gritar cuando hace mucho escándalo, taparse la nariz cuando decimos que hule mal), que nos mira poco (no sé, el chiquillo mira, nos llama la atención, hasta intenta tomarnos el pelo y reírse de nosotros haciendo como que nos da un abrazo para luego hacer un amago de que no, y luego otra vez que sí)… Yo con la gente tampoco me quedo embelesada mirando a los ojos durante minutos y minutos. Que juega poco con nosotros, va más por libre (es que si llega a ver a la mayor, nos quita la custodia, porque esa ha ido por libre desde que salió del paritorio y sin ningún tipo de apoyo, ahí está, tan pichi en el colegio y confraternizando con niños y adultos de una forma completamente común). A causa de estas cositas, la siguiente visita será con una neuropediatra, que deberá valorar si hay algún otro retraso de tipo cognitivo y en función de eso iniciaremos un tratamiento en el CDIAP por retraso en el habla o por otro de tipo madurativo, por algún trastorno del espectro autista. Ya se verá. Lo que queda claro es que semanalmente durante no tiempo indefinido, debemos llevarlo a sus sesiones. ¡Ya tiene extraescolar propia!

3. ¿Hemos cambiado nuestra forma de actuar en casa?

Pues sí y no. ¡Ay, qué confusos estamos! Le seguimos hablando como siempre, porque no somos de estar callados, seguimos con los mismos juegos, pero sí es cierto que hacemos más hincapié en la pronunciación, intentamos que nos mire y comparta con más frecuencia. Somos conscientes de que con él hemos tenido mucho menos tiempo para recrearnos que con su hermana (supongo que será un mal común entre los segundo, terceros y demás hijos respecto al primogénito de nuestros amores), pero de ahí a que lo hayamos tenido marginado, de cara a la pared, sin interactuar con él, va un trecho. De hecho, hubo una insinuación por parte de la experta que me pareció una acusación grave aunque velada: que es muy cómodo tener un niño tranquilo, que se queda mirando la tele a solas, o embobado con un juguete sin moverse durante mucho rato y sin reclamar nuestra atención, pero que eso no puede ser. Y estoy de acuerdo con ella pero ¿dónde está ese niño? Porque el mío desde luego no es. Que hasta los 14 meses no echó ni un vistazo a la tele, aunque estaba encendida con los dibujos de su hermana, y otra cosa no, pero atención y compañía reclama constantemente, que no me lo despego ni para mear (literalmente).

Pues aquí seguimos, avanzando de mal en peor por el momento. El niño feliz y como si nada. Nosotros con unos días más preocupados que otros, pero sin dejar de vivir entusiasmados con él y con todo lo que logra, aunque sea fuera de tiempo. Ahora, a esperar la opinión del neuropediatra. ¿Saldremos con un diagnóstico claro de esa visita?

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9 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    25 octubre, 2018 at 08:50

    Hola, guapa. Imagino que lo estaréis pasando regu. No sé si le habéis llevado vídeos de cómo actúa en casa. Eso es FUNDAMENTAL. Los suelen pedir, sobre todo cuando no casa lo que el peque hace en consulta con lo que cuentan los padres que puede ser porque el niño esté en un ambiente no familiar o porque los padres no vean la realidad, como es lógico porque nadie quiere que sus niños estén mal o porque se hayan acostumbrado.
    A mí lo que cuentas no me cuadra con mucho retraso… y que el niño interactúe, bromee, os busque son indicadores de desarrollo estupendos. En el lenguaje sin verlo es más complicado opinar pero… mi peque, que ya sabes que tiene la edad corregida del tuyo, tampoco habla nada. Papá, mamá, y últimamente mío. Y para de cantar. Buenos, también y por supuesto NO, jajaja, esa palabra se le da genial. Y sí, también. No sé si últimamente imita alguna palabra, me da esa sensación. Eso sí, entender entiende todo, todas las órdenes simples, y responde con el acto o con sí/no prácticamente siempre.
    Mira, si luego no es nada pues el mal rato os lo habéis llevado. Pero si hay algo más, lo mejor es que intervengan cuanto antes para aprovechar estas edades que son fantásticas. A ver si os toca un buen terapeuta.
    En relación con el diagnóstico, tan pequeños es prácticamente imposible dictaminar nada. Pueden presuponer pero es difícil acertar y que sea el diagnóstico definitivo. Incluso si os dan una etiqueta para entenderse entre profesionales y ver qué hay que abordar, que para eso son los diagnósticos, puede que con el tiempo cambie la categoría.
    Un abrazo enorme.

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    Maria
    25 octubre, 2018 at 10:02

    A mi me parece todo una gran exageración por parte de los médicos, es muy pequeño y lo que no saben hacer un día tres días después lo hacen como si llevaran toda la vida. Mi hijo cumple tres en enero y apenas habla dice mama agua cuatro cosas más y su palabra estrella allí que usa a la vez que señala de lejos lo que quiere, bien comodon que es el señor. Eso si tonto no es entiende todo y el jodio canta cumpleaños feliz cuándo ve tarta y bob esponja cuando suena la canción y si se ve acorralado que te haces la loca de que como que no lo entiendes te lo pide con palabras. Así que aunque suene tópico cada niño desarrolla a su ritmo y que el mío hace conmigo lo que quiere jajaha 😘😘

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    Annabel
    25 octubre, 2018 at 10:07

    Uff que complicado!! Yo si no lo veis claro lo que si buscaría es una segunda opinión profesional, porque alucino según que temas que cambias de pediatra/psicólogo y el diagnóstico no es ya que sea diferente es que llega a ser contradictorio!!! En fin, muchos ánimos

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    Sara
    25 octubre, 2018 at 10:11

    Me cabrea mucho este tema, Lucía. No voy ni a comentar los comentarios de la psicóloga sobre vuestra forma de actuar con el niño, me parecen muy graves. Como ya te he dicho en entradas anteriores, lo mejor es que lo vea un neuropediatra, y con su diagnóstico, actuar. De todas formas, ya te expliqué la evolución que ha tenido el mío y lo preocupada que me ha tenido. Yo creo que todo el mundo tenemos que vivir y trabajar, pero de repente parece que todos los niños tienen TEA. No sé. Lo que sea, pero que te lo diga un médico.

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    Carmen
    25 octubre, 2018 at 11:40

    Es pequeño, está bien que se vaya controlando, consultéis, por si acaso… pero tampoco que os pongan ahí de los nervios! Mi hermano llegó a los tres años casi sin hablar, que ya pensaban de todo, y resulta que nadie había sido capaz de darse cuenta de que no oía bien, así que luego le operaron del oído y se resolvió…

  • Responder
    Loreto
    25 octubre, 2018 at 12:20

    Hola!
    Es la primera vez que te escribo…..
    Vuestros sentimientos ahora son muy confusos….no estáis muy de acuerdo con el criterio de los profesionales que están valorando a vuestro hijo y eso, además de la pura preocupación de ser madre, genera situaciones y sentimientos dificiles de gestionar…..
    Confiad en los profesionales que os atienden (pero siempre con criterio propio, no sé si me explico) ….no juzgan a nadie, se preocupan por nuestros hijos…..
    Si entra en programa fenómenal!!!estimulación extra y por profesionales….si no entra….pues fenómenal que no lo necesita!!!
    En ocasiones lo que el resto de niños adquieren de manera natural y espontánea a los nuestros les tenemos que ayudar un pelín….pues que mejor que nos enseñen a como hacerlo de la manera más natural posible!!! Siempre respetan al niño y sus necesidades…
    Un besazo enorme familia

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    Sara
    25 octubre, 2018 at 13:48

    Hola! Nosotros vivimos en Barcelona y tb llevamos a nuestro hijo pequeño al Cdiap desde hace casi 1 año. Y de verdad, ya sé que las madres conocemos a nuestros hijos como nadie, pero los expertos son expertos en su materia…yo tb creía q la psicologa no tenía razón en muchas cosas y q mi hijo era normal, pero luego ves q no…ellos si lo dicen es por algo, así q solo os recomiendo paciencia y dejaros asesorar en todo por la experta. Tb os digo q lo q ahora parece autismo, en 6 meses no lo es,y hablo por experiencia propia. Ánimo!

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    Yesenia
    25 octubre, 2018 at 16:58

    Hola Lucia. Yo tb he estado preocupada por mi niño. Ya en el control dl niño sano con 18 meses saltó la alarma… no señala, no habla, no hace bloques ni juego social… al mes ya señalaba y hacia bloques… En septiembre empieza la guarde y en 3 semanas nos dice su seño q le gustaria q viniera un psicologo del CAIT xa evaluarlo pq ni habla ni tiene intención y la preocupa la obsesión q tiene con ruedas y todo lo q gira… Ayer x fin lo evaluan y es verdad q en un mes parece q ha despertado… hace muchas cositas y aun q no habla hace por comunicarse y la fijación con las ruedas va a menos… asiq seguirá bajo onservación hasta los 3 años xo por ahora podemos dejarle seguir a si ritmo… A veces no queremos verlo xo mi consejo es q te dejar aconsejar x los expertos o pide otra opinión. Mucho ánimo!

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    Silvia
    25 octubre, 2018 at 23:56

    Hola, es la primera vez que te escribo y me gustaría compartir mi experiencia. Mi peque nació prematuro justo de 34 semanas. Aquí en CYL por protocolo se les hace seguimiento en el Centro base de servicios sociales a todos los prematuros. Yo fui con mi peque con 3 meses, es mi primer bebé, escéptica como tú, pensando que me iban a mandar a casa con las mismas. Pero no fue así, consideraron que debía entrar en el programa y hemos estado yendo una vez por semana hasta la pasada en la que nos dieron el alta. Todo esto con 22 meses de edad cronológica. Sólo te digo que confíes y te dejes aconsejar por los profesionales, sólo quieren lo mejor para tú hijo y saben lo que hacen. La terapia es maravillosa, sobre todo ahora cuando ya son más mayores, disfrutan y aprenden. A los papás nos ayudan a dirigir el juego para conseguir objetivos pero todo sin dejar de jugar y jugar! A mi peque le ha venido genial. Estoy segura de que hubiéramos llegado al mismo punto sin ayuda, cada peque tiene su ritmo, pero es genial que te lleven de la mano, que te ayuden, que te den una opinión imparcial. No sabemos la suerte que tenemos con nuestro sistema de salud. Mucho ánimo y lo dicho, míralo todo con otros ojos, de forma positiva.

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