Enseñanza/Colegio

Las increíbles razones por las que a mi hija le gusta ir al colegio

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Ya hace meses que me convencí de que en esto de la maternidad nunca podré afirmar haberlo visto todo. Con el ejemplar de primogénita que tengo en casa, la vida transcurre entre el caos, el exceso de temperamento y las sorpresas diarias. Me consta que lo de mi hija no es nada especial, que todos los niños con 5 años tienen una imaginación desbordante, nos dejan boquiabiertos con sus razonamientos, nos apabullan con sus ganas de conocimiento y nos hacen creer que tenemos a los hijos más curiosos y despiertos del mundo. No suelo dejarme llevar por el amor de madre exacerbado, y tampoco pienso que las respuestas y ocurrencias de mi hija sean una rareza universal, pero tras el pésimo periodo de adaptación que tuvo mi mochuela cuando empezó a ir al colegio con 3 años, sin haber pasado por la guardería ni por ninguna otra separación maternal previa, las increíbles razones por las que a mi hija le gusta ir al colegio me tienen al borde del colapso. Sí disfruta con lo que aprende, con la autonomía que va ganando, con esos compañeros que hoy son sus mejores amigos y al día siguiente sus peores enemigos (ella es así, de extremos para todo). Pero tras la vuelta al cole de esta temporada, al empezar P5, estas son las perlitas que justifican su entusiasmo estudiantil.

1. Las vacaciones son muy largas

Mi bichilla aún no comprende el paso del tiempo y lo mismo valora un minuto que un mes. Todo puede ser mucho tiempo o muy poco, dependiendo de qué sea lo que esté esperando. Este verano, al filo de llegar a septiembre, me entró en crisis existencial porque ella estaba ya cansada de vacaciones. Llevaba muchos días sin ver a sus amigos, quería aprender cosas, una rutina y no el desbarajuste de vida que tenemos en esta época. Todo estalló el día que cerraron la piscina municipal, porque hasta entonces no había tenido quejas del asueto. Y eso que la apuntamos a un campamento urbano, que se lo pasó bomba de crucero, visitando algún que otro museo, yendo a comer a sitios nuevos. Pero no, ella echaba de menos la compañía escolar.

2. Compartir sus experiencias

Una vez que se cansó de acumular experiencias veraniegas, estaba loca por contarlas. Los abuelos y familia cercana parecían no ser suficiente para ella. Ella quería lucirse en clase, donde suelen ponerse en círculo para escucharse mútuamente. Y contaría que se había subido en barco, que había visto un castillo, y una mina, y que había aprendido a bucear ella sola… Es que explotaba de emoción por narrarlo todo, cuando lo habitual suele ser que se resista un poco, que se haga la interesante antes de demostrar que quiere compartir cualquier dato. Vamos, que lo que quería era lucirse porque por fin tenía algo molón que decir.

3. El estilismo es lo que cuenta

A mí un día me dará un pasmo con su escala de valores y su obsesión por la imagen. Es que no va a hacer falta que llegue a la adolescencia para que se tope con la tiranía de la moda ¡ya se autoimpone ella sus reglas! Hasta el punto de que semanas antes de que empezara el colegio, ya estaba preguntando por la ropa que le dejaría llevar. Sabe que al colegio siempre la llevo en plan cómodo, con leggings, zapatillas de deporte y nada de faldas, medias, volantes y lentejuelas que se desmenucen con el mero roce. Pero el primer día ¿qué le iba a poner el primer día? ¿Y sería de otoño o de verano? Ay, señor, ¿cómo podía preocuparle este tema con 4 años? ¿Y el peinado? Si ya sabe que más allá de llevar una diadema o una coleta no conseguimos hacerle nada más. Pues por pedir y fantasear, que no quede. 2 semanas largas planeando el modelito y luego había que verla en la puerta de la escuela, enseñando a todo el mundo lo precioso de su lazo y el brilli de las zapatillas.

4. ¿Cómo de guapos han vuelto los demás niños?

Las otras familias alucinan con mi ejemplar y con las increíbles razones por las que a mi hija le gusta ir al colegio. Un padre la ha apodado como la niña de la purpurina y eso que al colegio no lleva ni la milésima parte de los brillos que tiene en casa. Otras madres ven claramente una diferencia de género entre ella y sus hijos varones, quienes podrían plantarse perfectamente en pijama en el colegio y no sufrirían por el atuendo. Lo que tienen claro es que la inspiración fashionista no la encuentra en nosotros, porque somos bastante discretitos para salir a la calle. Lo más surrealista ocurrió cuando el primer día de clase, la niña se puso a evaluar el atuendo y peinado del resto de sus compañeros ¡mátame camión! “Ay, H. te has cortado el pelo. ¡Te queda genial!”. “N. me gusta mucho tu vestido ¿es nuevo?”. “Uy, vienes con sandalias al cole? ¡Qué suerte!”.

5. La monitora del comedor debería ser mi mamá

Todo sea porque siga comiendo tan bien como hasta ahora, sin hacerle ascos a casi nada e incluso repitiendo ración. El caso es que la monitora del comedor e u na de las personas favoritas del mundo de mi bichilla. Igual es porque ella nació siendo zampona, porque la ve como la encargada de quitarle el hambre a diario y porque no dudo de que la muchacha tenga buena mano con los niños y estos sientan debilidad hacia ella. Aunque me consta que otros compañeros no la tienen tan bien vista como mi mochuela, pero para ella, su Raquel es la mejor del mundo, cocina mejor que mami (un día de estos que me pille con el cable cruzado le acabaré desvelando el misterio de que las cocineras son otras señoras, que Raquel se dedica a otros menesteres) y luego la deja jugar y relajarse hasta que empiezan las clases por la tarde. Ay, es que esa mujer respeta sus ritmos mejor que yo, y claro a mi hija le gusta ir al colegio porque se siente muy querida y cuidada.

¿Los vuestros tienen motivos tan peregrinos para preferir estar en el cole antes que en otros sitios? ¿O son de los que si pudieran elegir no se moverían de la casa?

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2 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    6 noviembre, 2018 at 07:27

    Jajaja yo qué quieres que te diga perla mi, por lo que cuentas, me parece una niña curiosa y original. Me hace mucha gracia.
    El mío va y bien pero si no va, pues bien también o mejor jajaja.

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    6 noviembre, 2018 at 09:23

    Jejejeje ya hubiera querido yo que a mi rubio le gustara el cole por cualquier motivo.

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