Crianza

¿A qué edad empiezan a jugar juntos los hermanos?

a qué edad empiezan a jugar juntos los hermanos

Ay, tanto darle vueltas a cuál es la diferencia de años ideal que debería haber entre nuestros descendientes, para que los meses vayan pasando y no veamos claro a qué edad empiezan a jugar juntos los hermanos. Si debiéramos buscar culpables, aunque no sea el caso, yo repartiría la carga entre mis dos mochuelos. Mi bichilla no ha sido nunca la hermana amorosa a la que se le cae la baba con el bebé desde que sabe de su existencia dentro del panzón de mamá. No. Y es normal, porque tenía 2 años y medio cuando me quedé embarazada por segunda vez, y hasta pasados los 3 no empezó a entender qué era lo que se avecinaba. De hecho, fue este libro, Lulú tiene un hermanito, el que le abrió los ojos a su futuro próximo. Tras el nacimiento, al menos no se convirtió en un basilisco celoso e insoportable, por lo que el hecho de que lo ignorase prácticamente las 24 horas del día hasta los 15 meses, no nos pareció mal. A partir de esta edad, el niño caminaba y ella pasaba de los 4 años y medio, así es que de repente asumió el papel de hermana mayor con una bipolaridad curiosa: tan pronto se cree ejemplo y casi la segunda madre de mi mochuelo, como huye de él porque es pequeño, no entiende nada y le molesta. Ella tiene ahora 5 años y a él le falta un suspiro para cumplir los 2 y aquí seguimos, esperando ver a qué edad empiezan a jugar juntos los hermanos. Porque interactúan, pero de aquella manera.

 

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1. La diferencia de edad ¡y de interés!

Por ambas partes. Mi bichilla suele ir a lo suyo y el otro ¡también! Ya sabéis además, que la neuropediatra le ve ciertos marcadores del espectro autista, por lo que aunque nosotros vemos un bebé que se comunica, parece que no lo hace al mismo ritmo que otros niños de su edad. Esto unido a que su hermana no tiene paciencia y solo quiere que se haga mayor para que entienda todas sus órdenes, todos sus juegos y la obedezca ciegamente, les dificulta el entendimiento. Con todo lo trasto que fue ella en su época de bebé, ahora es más disciplinada, cuida sus cosas, ordena y tiene algunas nuevas inquietudes (dibujar, manualidades) en las que el pequeño no puede intervenir, porque él está en una fase súper destructiva de su existencia. Y así, no hay manera de encontrar muchas actividades que puedan hacer juntos. Se llevan exactamente 3 años, pero a estas edades sí hay una barrera enorme entre ellos.

2. La brutalidad física

Por parte de ¡los dos! A cada cual es más bruto que el anterior. La niña no mide su fuerza y muchas veces lo zarandea de una forma que parece que lo vaya a decapitar de un latigazo cervical. O le grita cuando está relajado y lo espanta, o ella misma llora tan fuerte que el pequeño entra en crisis de pánico y no sabe ni dónde meterse. Empujones, manotazos, patadas… Ojo, que además creo que siempre lo hace sin maldad, simplemente porque el otro le molesta, se ha cansado de él o ha sido el niño el que ha empezado la ¿pelea? Peleas como tales no hemos presenciado, pero el pequeño va arañando y manoteando a lo loco; le pisa el pelo y la cabeza cuando ella está tumbada en el suelo, y como no entiende de carantoñas, en cuanto tiene a alguien a tiro ¡zarpazo que te crió! Y entonces es la otra la que llora. A poco que se animen a hacer algo juntos, una agresión a destiempo los desunirá a los pocos minutos.

 

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3. ¿Qué suelen compartir?

¡La comida! Sí, ambos son zampones y la gastronomía es una de sus aficiones compartidas. Se pueden sentar al lado el uno del otro y comer lo que se les eche sin perturbarse. La niña también le arrima comida al pequeño en cuanto cree que puede estar hambriento y ahí sí le sale su faceta maternal de cuidadora de la miniatura. También tienen gustos televisivos parecidos: Pocoyó y Peppa Pig les absorbe el seso a los dos y eso no está pagado. Ella no se ve mayor para ese tipo de dibujos y él no tiene ojos para otros que no sean estos. Ya sea en una mini pantalla de móvil en una emergencia, o en el pantallón del salón, estos personajes los mantiene unidos, bailando y sentados muy apretados. Lanzarse la pelota, un globo, construir con los MegaBloks son las únicas actividades conjuntas que hacen con juguetes, en las que ambos participen a la vez e integren al otro en el juego. Por lo demás, pueden compartir el mismo espacio, pero no interactúan. En el fondo, no sé de qué me extraño, si mi bichilla no empezó a jugar de forma consciente con otros niños casi hasta que llegó a P4, pero como la psicóloga nos insiste tanto en el defecto del juego paralelo del pequeño, ya no sé si pensar que es un rasgo habitual en muchos niños, y le doy 40 vueltas al hecho de si su hermana lo ignorará más de la cuenta precisamente por esta peculiaridad suya, o al revés, que el niño tiende a interactuar poco porque es ignorado por la única humana pequeña que tiene cerca.

4. Entonces ¿a qué edad empiezan a jugar juntos los hermanos?

Pues no lo sé, porque no estamos en esta fase. Ya os digo que me he sentido engañada por esa afirmación de que tener a los niños relativamente cercanos hará que se entretengan más entre ellos y den menos faena exigiendo la presencia de un adulto para jugar. Porque ahora mismo tenemos el doble de tarea para cumplir con las expectativas de cada uno: las del niño porque encima necesita estimulación extra y las de la niña, porque afirma morir de aburrimiento muchas veces al día. Igual es que no entendimos bien el mensaje. Tampoco esperábamos salir del paritorio y que la niña se hiciera cargo de los juegos con su hermano desde el primer minuto, pero 2 años después reconozco que algunas esperanzas sí que tenía depositadas en esto de la hermandad, que no se están cumpliendo ni remotamente.

¿A qué edad empezaron a jugar juntos vuestro hijos? ¿Debería tener algo más de paciencia hasta que se obre el milagro o hago bien en desesperarme ya?

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2 Comentarios

  • Responder
    Sheila
    15 noviembre, 2018 at 08:49

    Los nuestros han empezado ahora. Mayor casi 5 y peque 2’5. Decirte que con peque teniamos el mismo problema que tu, no tenia interes en nadie, ni mama, ni amigos, ni hermano, ni papa…
    Nadie captaba su atencion mas de 5 segundos. En manos de psicologos y neuropediatras mirando cual de las abreviaciones era la suya (tdh, tdea, autismo, asperger…) llegaron las vacaciones de verano. I las vacaciones (en casa) haciendo todo el dia cosas juntos, nose porque, peque cambió. Pero cambió, cambió!!! En septiembre medicos no se lo podian creer; interactuaba con todo el mundo, daba besos y abrazos, jugaba, compartia, escuchaba, imitaba… Y ahi fue cuando empezaron a jugar, cuando peque puso interes en ello. No se cual sera la edad ideal, pero yo me llebo 11 años con mi hermana y jugar, no es que hayamos jugado mucho!

  • Responder
    mordor
    15 noviembre, 2018 at 17:09

    Los míos se llevan dos años justos y empezaron bastante pronto a jugar juntos. Creo que en cuanto el pequeño empezó a caminar solito el mayor empezó a incluirlo en sus juegos. Y ahora siempre juegan los dos

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