Crianza

Cuando el celoso es el hermano pequeño. ¡Lo que me quedaba por ver!

el celoso es el hermano pequeño

Qué lejanos parecen los tiempos en los que a este hombre y a mí nos daba miedo que con el geniazo de mi bichilla, se desencadenaran malos comportamientos por celos hacia mi churumbelito. Ya ves, que no ha llovido ni 2 años y resulta que el celoso es el niño. ¡Mátame camión! ¿A mí es que me va a pasar todo al revés en la crianza? Tanto tiento para que la niña no se predispusiera en contra de la miniatura, tanto espacio para que no se sintiera presionada a aceptarlo, ni obligada a jugar con él, ni a que se hiciera mayor de repente. Y resulta que el ejemplar que se estaba transformando era el mimado de la familia. Aún no doy crédito. Cuando el celoso es el hermano pequeño al principio la cosa te hace gracia. Sí, porque si el que se pone de mala leche y revenido es el mayor, temes por la integridad física del menor: desconfías de que en un descuido le haga alguna perrería de la niñez que pueda ser grave; que lo deteste de por vida; que piense que ha perdido a sus padres por culpa del retoño. Pero cuando ves el primer ataque del mico a la niña, que hace el doble de bulto que él, te partes de risa por lo envalentonado del espécimen. Luego recapacitas y te das cuenta de que también hay que tomar medidas, porque con año y medio te produce ternura, pero como con 15 años la siga revoleando de la melena, la cosa va a pintar muy mal.

1. La primera muestra de envidia cuando el celoso es el hermano pequeño

Aquí la tuvimos este verano. Acababa de darle la teta a mi churumbelito, cuando se acercó la hermana a jugar a que ella era una bebé: que si gu-gú, que si mira cómo hablo como un bebé, que si abrazo, que si besito, que si mira qué monerías hago… Mucho contacto y mucho fingimiento en el juego hicieron que el otro se abalanzara sobre ambas para separarnos. Yo tenía a la niña abrazada como si la estuviera meciendo y el otro vino hecho un basilisco, intentando arrancármela de los brazos y con un quejido intenso. No lloraba, pero enfadado se le veía un rato. La novedad nos pilló de improviso, y mi bichilla abusó haciendo como que me abrazaba y me soltaba, mientras el pequeño le daba manotazos y trataba de escalar sobre mi cuerpo. ¡Ver para creer!

2. El sufrimiento para la hermana mayor

A ella le parece una broma que el pequeño se enfade por estas junteras de chicas, pero el pobre tiene su corazoncito: primero se altera un poco y balbucea “no, no”. Si no nos separamos, comienza a lanzar manotazos a lo loco. Si seguimos juntas, pega patadas, muerde, tira del pelo, araña, trepa sobre mí… Lo que haga falta por tal de conseguirme como trofeo. ¡Ay! Como ella fue tan independiente de pequeña, es fácil caer en el pensamiento de “qué bien, que al menos uno de mis dos hijos me quiera tanto como para pelearse por mí”. Pero así no vamos a ninguna parte. El problema es que él aún nos entiende muy poco, y no hay forma de razonar por más que queramos. Lo peor es que después de las risas de su hermana, cuando el celoso es el hermano pequeño los mayores son brutalmente agredidos: con eso de que los chicos son intocables, les pueden hacer daño, les vamos a regañar si se defienden, los pobres reciben todos los palos casi sin quejarse. Hasta que de repente estallan en llanto por impotencia o claramente por dolor.

3. ¡Alerta! Orden de alejamiento para el padre

Esto ya ha sido el colmo, porque además de que como pareja nosotros no somos nada empalagosos, mis post partos eternos me han mantenido bastante alejada físicamente de este hombre. Sin embargo, basta que llegue del trabajo y se siente a mi lado en el sofá, para que aparezca mi churumbelito a darle patadas hasta que se aparte. Ya sólo le queda orinarme en una piernas para marcarme como de su propiedad. Su relación es completamente diferente a la que tuvo con la niña: ella lo quería a él más que a mí, se dormía en sus brazos casi a diario, se calmaba más deprisa que conmigo y excepto por la lactancia, casi cualquier tarea o trato con ella podía hacerla de la misma forma que yo, sin perturbar su paz. Con mi churumbelito esto es imposible. Todo lo complica de mala manera y si yo invierto 5 minutos en ponerlo feliz, este hombre puede tardar una hora. Sólo por el ahorro de tiempo, hay tareas que no podemos compartir.

Motivos para estar celoso no tiene ninguno, porque nos pasamos pegados las 24 horas del día ¡más presencia en su vida ya no puedo tener! No me extraña cuando se queda con otras personas, pero no le gusta ni chispa que me arrime mucho al prójimo. Es tan pequeño que no se me ocurren medidas que aplicar. Desde luego, si le pega a cualquiera actuamos para reconducirlo y hacerle ver que está mal, como en otras situaciones, pero no sabemos qué más hacer. Confiamos en que al crecer se dé cuenta de que si hubiera alguien que tuviera motivos para estar celoso en esta casa ¡en ningún caso podría ser él! ¿Habéis conocido alguna situación de este estilo, en la que el hermano pequeño envidiase la suerte del mayor? ¿Se solucionó con el paso del tiempo o se enquistó de mala manera?

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5 Comentarios

  • Responder
    Carolina Mamá Ríe
    19 noviembre, 2018 at 10:28

    Pues no te creas que sois los únicos, tengo unos amigos que les pasa exactamente igual y la verdad es que lo están pasando regular nada más. Yo siempre les digo que se han colado un poco intentado que el mayor no tuviera celos y ahora quien los tiene es el pequeño oh oh oh

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    Vanesa
    19 noviembre, 2018 at 10:33

    Por mi propia experiencia y la de sobrinos es muy habitual los celos del pequeño. En mi caso mi hijo tiene un mes más que el tuyo y la hermana tiene 5 años. Justo ayer la empujo para que se fuera de mi regazo. Hasta el momento parecía que lo tenía superado, llevaba cosa de un mes que le dejaba que se acercase a mi y todo!, Los celos al padre igual, si nos damos un beso o nos abrazamos viene corriendo a separarnos o le entra misteriosamente ganas de teta.

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    Eva
    19 noviembre, 2018 at 13:49

    Me ha recordado mucho a mi hija de 19 meses pero con la diferencia de que la “mayor” es nuestra perrita!teniamos mucho miedo de que la perra tuviera celos de la niña y fíjate, es tan feliz como antes incluso más bien la ignora, pero la niña en cuanto me ve muy arrimada a la perra, o si se me sube encima para dormir(es perra lapa) no veas, empieza a gruñir enfadada y a apartar a la pobre perrita…en fin cada uno lidia con lo suyo como puede!jejeje besitos

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    20 noviembre, 2018 at 07:09

    No te consolará pero esto yo creo que es d ello más frecuente. Te quiere solo para él y punto 😂😂😂. Yo creo que es cuestión de tiempo que vaya pasándoselo. Mientras pues calma, decírselo y consolar a lanpobre hermana. La verdad es que los mayores, como tú dices, salen perdiendo. En mi caso el pequeño se pone tremendo con él mayor y hasta le ha zurraros. A la inversa ha ocurrido menos.

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    Teresa
    27 noviembre, 2018 at 23:14

    A mi me pasa igual. Mi peque de 20 meses es un posesivo conmigo total. No quiere q ni mi mayor ni su padre se acerquen. Los aparta o grita enfadado y les da manotazos. Nosotros le decimos q mamá es de todos y no solo tuya q les quiero y tengo que atender a todos porque somos una familia. Pero me temo que de momento no surte mucho efectp

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