Opiniones

La maternidad tiene cosas odiosas

maternidad tiene cosas odiosas

En líneas generales, creo que soy una bimadre bastante satisfecha con mis churumbeles. Ambos han sido buscados, muy pensados, están sanos, no nos dejan un minuto de respiro y nuestra vida no se parece en casi nada a la que este hombre y yo teníamos antes de convertirnos en primerizos. ¿Volvería a mis años mozos y despreocupados? Ni de coña, con lo asentada que estoy y los descubrimientos que hago con mis dos pimpollos a cada momento. Pero igual que mis embarazos me parecieron un lujazo, sin molestias, con partos fáciles y rápidos y sin complicaciones de magnitud, la maternidad tiene cosas odiosas. No grandes dramas, aunque en estos días todo se magnifique y parezca que expresar una opinión sea renegar de toda tu progenie. Pero hay algunos asuntillos que si no existieran nos harían la existencia más llevadera, descansada y feliz. Seguro que estas cosas que nos molestan de ser padres varían en cada casa, pero después de 5 años viviendo el día a día de mis dos mochuelos, esto es lo que peor llevo de la crianza.

1. Madrugar y trasnochar

Trasnochar no me ha gustado nunca, porque soy un bicho diurno y prefiero hacerlo todo al sol. De hecho, no me ha molestado madrugar,hasta que me he convertido en madre de criaturas que se duermen tarde y se despiertan pronto. No es lo mismo que salir una vez de juerga y llegar muerto al trabajo, porque eso te lo buscas tú solito y lo haces de forma esporádica. Pero mis últimos 2 años han sido un bucle de mal dormir, de despertares nocturnos, de niños que no pisan la cama a horas supuestamente infantiles y que para colmo son de los que despiertan al sol para que vaya saliendo. La maternidad tiene cosas odiosas, y la falta de descanso, con los cambios de humor e incluso los trastornos de salud que puede acarrear, se llevan la palma.

2. La responsabilidad eterna

Tus hijos son tuyos y serás responsables de ellos para siempre. Incluso cuando cumplan la mayoría de edad, seguro que asumimos sus errores como propios y que no somos capaces de cambiar el chip tras apagar las 18 velas. Todo lo que les pase es responsabilidad de los padres y más en una sociedad en la que las familias cada día cuentan con menos apoyos: padres y niños que viven el día a día como si fuera una nueva batalla que ganar. Esto es agotador. Por suerte, en esta casa es un punto de la paternidad que no nos suele pesar, pero hay progenitores verdaderamente hundidos por el peso que esta responsabilidad conlleva. Tus hijos comen, crecen, se educan y viven contando con el respaldo paterno. Un fallo en la logística familiar, un problema laboral, un mal presupuesto y se te descalabra el bienestar completo. Cuando uno vive sin ataduras, estos pensamientos dan menos quebraderos de cabeza y se vive con la mente más despejada.

3. Eres ejemplo

A mí esto sí que me da respeto. O sea, todos tenemos hijos a los que queremos criar de la mejor manera posible pero ¿cómo saber que lo estamos haciendo bien? Si llegan a los 80 años, han sido decentes, no han delinquido, han tenido una vida sana y feliz, sabremos que tuvimos éxito con nuestro propósito pero ¿y hasta entonces? Vamos tomando decisiones más o menos meditadas, optando por unos criterios diferentes según seamos, según sean nuestros hijos, nuestro núcleo familiar. Pero en el día a día, ahí esta ese peso del no saber, de la incertidumbre, de no tener ni idea de si los pasos que estamos dando con ellos los llevarán en la dirección adecuada.

4. La culpa

A día de hoy, no sé si existe familia que haya criado a sus hijos sin haber visto aparecer el sentimiento de culpa en algún omento. O a cada minuto de cada día. Yo vivía feliz e indocumentada, sin arrepentirme de ninguno de mis actos hasta que parí. Desde entonces, todo lo que hago parece no convencerme al 100%: robar minutos al tiempo en familia para el trabajo; no ser una madre molona y mega guay; regañar más de la cuenta; perder la paciencia; hacerles esperar demasiadas veces; no disfrutar siempre de planes de ocio espectaculares; recurrir a la e para poder usar las dos manos. Pequeñas cosas, insignificantes a simple vista, que sumadas te dan la sensación de ser la madre que peor se gestiona del mundo. Y ahí está la culpa. Que además es un sentimiento fatídico que no soluciona nada porque, sí me siento culpable ¿y ahora qué? ¿De dónde voy a sacar más minutos al día para ellos? ¿Y dónde se compran las dosis extra de paciencia? A veces me visualizo en el futuro, hablando con mi mochuela y la imagino diciéndome lo regañona que era. Espero que no me vaya a querer menos por eso.

5. La maternidad tiene cosas odiosas pero yo nunca…

Ay, este es el sumum de nuestra faceta como progenitores. Ese primer momento en el que empiezas a teorizar sobre las cosas fatales que ves en otras familias, porque estás seguro de que tú nunca ¿tú nunca, qué? De la teoría a la práctica hay un abismo tremendo y esa paternidad, que muchas veces idealizamos, luego puede no cuadrar con tus vivencias del día a día. Así, te ves inmerso en un marasmo de contradicciones, de yo creía que esto sería así, pero resulta que es asao; yo no quería hacer tal, pero no me ha quedado remedio… Y empiezas a recular de una forma alarmante, olvidando muchos de tus ideales y tratando de sobrevivir como buenamente puedes. Mañana será otro día, pero vamos a salir del paso al menos hoy.

También están los desarreglos hormonales del postparto, las discusiones de pareja por tener puntos de vista diferentes en la crianza, las cuestiones de género y la falta de corresponsabilidad… Luego, tu mochuelo te sonríe y viene corriendo al grieto de “¿Quién me quiere más?” con la baba caída, o tu niña te dibuja en el cole como una peonza gorda y con gafas ¡y te quieres morir de amor! Pero entre buenos ratos y sorpresas, siempre hay una cantidad importante de sombras que nos acechan. ¿Os pasa lo mismo? ¿Le dais tantas vueltas a estos temas?

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2 Comentarios

  • Responder
    Carolina Mamá Ríe
    22 noviembre, 2018 at 09:55

    Yo me paseo constantemente por todos los puntos que has dado, a cual peor, es como estar en un ay constante…agotador y muy muy odioso!! Pero como tu, jamás de los jamases cambiaría nada ni mucho menos volvería atrás…pues no estoy yo a gustito y asentada!!!

  • Responder
    Montse- Kartoffel Tortilla
    29 noviembre, 2018 at 18:28

    ¡Completamente de acuerdo! Me encanta leer experiencias reales y no idealizadas sobre la maternidad. Acabo de estrenarme como mami y tengo los puntos que explicas muy presentes. Creo que el peor de todos es el de la culpa :/ Saludos desde Alemania 🙂

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