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Racionar los regalos de los niños. ¿Están todos hiperregalados?

Racionar los regalos de los niños. ¿Están todos hiperregalados?

Sé que en esta época andamos todos divididos: quienes piensan que cuantos más regalos tengan los niños, mejor, y los que andamos preocupados por el novedoso síndrome del niño hiperregalado. Esto es mi infancia creo que no existía. O sea, igual en clases altas y muy pudientes ya fuese un mal en cuanto a la educación de los churumbeles, pero en las familias normales y corrientes había quién tenía más regalos y quien tenía menos, pero de ahí a que la diferencia generase un problema… O igual es que era niña y no me percataba. En mi propia casa, mi hermano era el típico niño con antojos constantes: todo lo que veía era la ilusión de su vida. Mi madre era partidaria de racionar los regalos a los niños y mi padre el que no dudaba en comprar lo que fuera si eso era lo que queríamos. A mí me consideraban rara porque pedía poco. En cualquier caso, ni siquiera con el nivel de peticiones de mi hermano he llegado a ver bajo el árbol de navidad la montonada de regalos que he visto en niños actuales. Por eso, cuando nació mi bichilla, este hombre y yo nos pusimos súper serios (quién lo diría) con este tema, y limitamos los regalos a uno por persona/familia que quisiera agasajar a la niña. También pedíamos que se unieran varios para comprar un regalo mayor, pero supuestamente de más éxito, aunque este llamamiento ha sido ignorado durante estos 5 años y sólo hemos llegado a ese consenso con los compañeros del colegio.

1. ¿Están mis hijos hiperregalados?

Pues yo diría que sí. Y eso que como padres, desde que nació la niña, en poquísimas ocasiones hemos comprado nada, porque sabemos que de todos los frentes les caerán demasiadas cosas. Que es muy de agradecer que haya gente motivada y deseando que nuestros hijos tengan de todo, pero gastar por gastar, sobre todo sabiendo que al menos la niña valora muy poquito las cosas materiales, es una tontada. Además, los míos se han acostumbrado a que lleguen cosas nuevas a casa sin que haya nada que celebrar. Por cuestiones de trabajo, suelen recibir paquetes que no se pueden guardar para más adelante, lo que aún ha reafirmado más nuestra opción de no comprar nada, de nada, de nada. El pequeño ni se entera, y a la niña le solemos explicar que ya nos cuesta dinero pagar las fiestas, o que Papá Noel y los Reyes tienen muchos otros niños a los que visitar y lo entiende perfectamente. Bueno, en su último cumpleaños le compramos unos calcetines y unos pantalones vaqueros ¡pero es que los necesitaba!

2. Regalos que no parecen regalos

Llevamos algunos años que buscamos otras opciones no materiales para navidades y otras fiestas: entradas para el cine, el teatro, espectáculos como los de Disney on ice (por cierto, acordaos del sorteo), o tarjetas explicando que haremos un viaje a un sitio nuevo y dormiremos en un hotel. A mi mochuela le encanta salir de casa. Es cierto que si, por ejemplo, viera a su lado un niño con 20 paquetes de juguetes bajo el árbol y ella sólo tuviera unos folletos explicativos de acciones para el futuro, el drama estaría asegurado. Pero por suerte, en casa no tiene competencia, porque el hermano va a recibir lo mismo, y con los abuelos tampoco hay problemas, porque ellos ya ponen algún regalo físico que haga bulto. Como no vamos a ir a investigar cuántos regalos hay bajo los árboles de los demás, esta es otra opción que nos compensa para que sienta que no es una niña olvidada, pero volvamos a la normalidad sin 100 cacharros más que acumular tras las fiestas.

3. Racionar los regalos de los niños

Como os decía, mi madre era muy fan de este método desde que tengo uso de razón. Es más, no solo ha sido dada a racionar los regalos de los niños, sino los de los adultos también. Con mi abuela, que padecía alzheimer, yo no sé la de veces que le hemos regalado la misma rebeca, bufanda o el mismo lote de pañuelos. Pero como tenía sus necesidades cubiertas ¿para qué gastar innecesariamente en algo más? Así es que vuelta a envolverlo todo y a hacerlo pasar por una nueva adquisición. Con la niña, esto lo he hecho desde que nació, y con el niño lo puedo seguir haciendo. Pero ella ya tiene 5 años y una retentiva que me empieza a dar miedo, porque sólo faltaría que detectase que alguno de los regalos de Papá Noel o Reyes ya lo había visto ella rodando por la casa. Con algunos no tendré ese problema, porque por ejemplo, durante su último cumpleaños, una vez que desenvolvió el micrófono para cantar, el resto pasaron sin pena ni gloria, y algunos de los paquetes incluso los tuve que abrir yo sin que se dignase a mirarlos. Qué poco diplomática es. Así es que esos se fueron directamente al rincón de los regalos reutilizables y van a salir a pasear estas navidades, o incluso en un futuro más lejano si se prevé un exceso de regalos procedente de diversos frentes. Si por casualidad se alarma y recuerda algo, tengo varias excusas preparadas: es parecido al que tú tuviste, pero no igual y como te gustaba mucho… (por ejemplo, para unos set de plastilina, de los que le regalaron 4 muy similares y que los disfruta de verdad); ¿Cómo va a ser igual, mujer? Papá Noel no se equivoca. Ya veremos si no se me vuelve en mi contra el reciclaje de regalos.

En definitiva, sí, niños hiperregalados creo que los tenemos por todas partes, porque aunque los padres tratemos de evitarlo, el entorno es difícil de controlar, independientemente del poder adquisitivo de cada una. Parece que estamos obsesionados con que los nuestros tengan todo lo que deseen para que luego jueguen ¿con nada? ¿Cómo gestionáis vosotros las entregas de regalos? ¿También dosificáis los juguetes?

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4 Comentarios

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    28 noviembre, 2018 at 16:23

    Ja,ja,ja me encanta lo de los regalos reutilizables. Yo aún no lo he tenido que usar, pero seguro que hay ocasión en el futuro.
    Yo, excepto Navidad, cumple y santo no compro nada (por norma) NUNCA. Solo libros y un día le dije que no… me sentí lela después. Y cosas para hacer cosas en plan colores o así. EL mío no pide nada en general, no sé si por su naturaleza o porque como nunca compramos. Y si comenta algo, pues le decimos que no al angelito explicándoselo. Creo que es fundamental educar así, haciendo excepciones (a mí me cuesta, soy un poco rígida a veces) porque el tema material aporta poco y tener mucho me parece antieducativo. Además, hay que concienciarles en el tema del consumo. Vamos, que estoy contigo jajaja. A mí cuando llega el 25 y el día de Reyes me da mucha impresión ver las fotos que cuelga la gente de salones infestados de regalos.

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    María
    29 noviembre, 2018 at 00:08

    Pues yo fui una niña híper regalada y no por ello disfrute menos de mis regalos ni juguetes. Recuerdo esos días como verdadera magia y como madre me gusta que mis niñas lo vivan igual.

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    Mamá Universitaria
    29 noviembre, 2018 at 11:01

    Yo otra “hiper regalada”, y mis hijos igual. Tienen todo lo que casi quieren (el coche de juguete que pidió no lo tiene porque vivimos en un piso) y no veo nada malo en eso. En mi caso la que más gasta en sus regalos soy yo. Algún familiar decide regalar poco pero la lista de regalos son de 70€ para arriba, con la excusa de “cómo tendrá pocos!”… Yo creo que lo suyo es algo que les guste, no un capricho. En mi caso siempre se pide lo mismo Legos, Playmobil o Playdoh… Y sacando mis hermanos que suelen ser regalos más estrafalarios/tecnológicos no acordé a los niños el resto hace regalos normales. Y luego en cada desde agosto tenemos santo/cumpleaños cada mes. Así que es una vorágine de regalos!

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    NEURASDEMADRE
    9 diciembre, 2018 at 22:02

    Creo que le voy a pasar el articulo a mis queridos suegros, porque es un tema que me preocupa, me agobia, y del que no consigo que me den la razón. Genial post, un abrazo!

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