Crianza

Palabras divertidas para niños. Unas más bonitas que otras

Palabras divertidas para niños

Mi madre me decía que al empezar a hablar, los niños se inician en una de sus fases más entretenidas. Yo pensaba que tenía toda la razón, y que no había punto de comparación entre un bebé sosón, que lo único que hace es demandar sin devolvernos ni una gracia a cambio, y un niño que habla, razona, tiene una lógica apabullante y se las ingenia de 1.001 formas para salirse con la suya y encandilar a los adultos. A mí, la bimaternidad me ha enseñado que prefiero la fase de bebés, muy bebés, a la de niños espabilados. O al menos eso es lo que he descubierto con el paso de estos meses. Pero no puedo negar que mi bichilla anda en una época en la que las palabras divertidas para niños la traen loca y se muere de risa con los equívocos, las alteraciones, los dobles sentidos, las primeras palabrotas y los vocablos faltones. A día de hoy, es una cacatúa que habla por los codos, si bien también tiene sus momentos de pre adolescente de años en los que pide su propio espacio y que dejemos de parlotear los demás porque le duele la cabeza. En fin… una vejez prematura que nos deja perlas en casa como estas.

1. Los monos son divertidos

Para la niña no existe animal con más gracia en la naturaleza que un mono, y todo lo que compares con un primate es lo más faltón del mundo, Tener orejas de mono, nariz de mono, ser feo como un mono o tener el culo pelón o colorado como el de un mono ¡la de variables que hay con el animal! Es decir, la palabra mono en cualquier contexto y se muere de la risa. Cuando lo usa ella, cree que está diciendo la barbaridad más desvergonzada del mundo, y claro, te ríes tú por lo superior que se siente la niña pensando que es la dueña y señora del insulto. Y esperemos que la cosa siga así durante mucho tiempo.

2. El culo y las cosas escatológicas

Esto es un clásico de las palabras divertidas para niños, y no hay generación para quien los populares caca, culo, pedo y pis no hayan supuesto la juerga padre a la hora de realizar comentarios hirientes hacia otras personas. Insultar por ser una caca apestosa, un caca culo, una caca pegajosa, una caca pinchada en un palo, una caja mojada de pipí que flota en el váter… Sí, la niña puede ser de lo más descriptiva. Igual si no fuera tan bien de vientre hubiera tenido menos oportunidades de observar tantas cacas de tan diversos estilos y su vocabulario en este terreno se encontraría más reducido. El pipí, el culo, la caca y los mocos son nuestro día a día a la hora de intentar ponerse lo más desagradable posible. La cosa tendría más gracia si no fuera porque ahora además acompaña sus comentarios sobre culos bajándose los pantalones y la ropa interior y luciendo culo por el universo, cosa que no había hecho de esta manera ni siendo más pequeña. Igual es un rasgo propio de los años, pero estamos buscando la forma de que diga culo todas las veces que quiera ¡sin tener que enseñarlo! Que ya nos imaginamos todos cómo lo puede tener.

3. La vieja-nueva

En ocasiones, ha dicho cosas que han resultado inconvenientes en el mundo de los adultos, pero que no tengo claro que fueran dichas con maldad o con conocimiento de que lo que hacía no era correcto. Por ejemplo, un domingo de paseo por la calle, le gritó a una señora que no conocíamos de nada “Adiós, señora vieja”. Claro, bonito no quedó el saludo. La mujer la había parado en la calle, le había dicho 3 o 4 tonterías y la niña se despidió así. Ella no sufre, pero como madre te quedas cortada e imaginando lo que pensará la gente de la poca educación de la niña. Así es que enseguida tratamos de decirle que eso no estaba bien: en realidad, ella no había usado la palabra vieja de forma despectiva, sino como un adjetivo que a la señora le cuadraba perfectamente. Pero al intentar explicarle por qué no se debe decir eso, para demostrar que había captado el concepto, le gritó a la siguiente abuela que nos encontramos “adiós, señora nueva”. Vamos, que estaba haciendo el intento, pero para ella ese vieja sigue sin ser algo malo que no poder pronunciar.

4. Palabras divertidas para niños por confusiones

La primera vez que nos topamos con esta juerga de la confusión de palabras fue contando una historia inventada sobre Bob Esponja. A mi bichilla, además de los cuentos infantiles, le encanta que le contemos aventuras improvisadas, que pueden ir desde la sinopsis de un capítulo de dibujos animados, el resumen de una película, o de algo que nos haya pasado durante el día… Cualquier argumento vale para que se duerma mientra le hablamos. Sin embargo, una noche hablando de Bob Esponja, su padre se equivocó al llama a la señora Puff, la maestra de autoescuela del protagonista, señora Fupp. Ya me diréis qué gracia puede tener esto a ojos de un adulto: ¡ninguna! Pues bien, llevamos meses y meses, más de un año ya, en los que la niña se sigue partiendo de risa cada vez que recordamos la confusión.

Seguro que los vuestros también lían sus propias fiestas cuando empiezan a dominar la lengua. ¿Qué expresiones son las que más les divierten? ¿Se os da bien evitar que vayan soltando palabrotas por ahí?

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3 Comentarios

  • Responder
    Carolina Mamá Ríe
    4 diciembre, 2018 at 11:08

    Jajajaj a mi rubio todo lo que tenga que ver con el culo y temas escatológicos se parte de la risa. Y bueno, un día se equivocó y en lugar de decir, nos han robado los tapacubos del coche dijo tapaculos…pues para qué queremos más. Desde entonces contamos la anécdota con un jolgorio que pa’que, a pesar de que nos quedamos sin tapacubos :\

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    4 diciembre, 2018 at 22:14

    Aquí estamos a todo con culo, pedo y familia… Qué hartura jajaja. A mí me encanta lo de las confusiones de palabras. Cavaciones por vacaciones es mi favorita.

  • Responder
    refugio de crianza
    5 diciembre, 2018 at 12:26

    Le gustan los monos? Te voy a tener que mandar a mi Monolo jaja. ¿No quería una mascota? ¡¡Monolo!! 😀

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