Juguetes

Rocky Roquero y el Tren Robi de Fisher Price. ¿Por qué a mi hijo le gustan más los juguetes para bebés?

Rocky Roquero y el Tren Robi de Fisher Price

Hace unos meses, llego a casa el Robot Robi de Fisher Price. Un juguete de esos que una madre piensa que puede encandilar a sus churumbeles, pero que hasta que no ves a tus hijos usarlo, pelear por él durante los primeros días y al pequeño convertirse en inseparable de sus melodías, interactuando, haciendo palmas y pulsando los botoncitos estirando un dedito delicado y no aporreándolo a lo bruto, como suele ser habitual en él, no sabes si has acertado o pasará a ser un juguete más, sin pena ni gloria en esta casa. Robi es el centro del universo de mi churumbelito, un niño de 23 meses al que la psicóloga “acusa” de ser más bebé de lo que debería para su edad. En fin… Las madres queriendo alargar esta etapa lo máximo posible y los profesionales queriéndolos convertir en adultos prematuros. Pero es cierto que mi hijo sigue jugando mucho más con los juguetes de bebés y que, al contrario que su hermana, que siempre se ha fijado en distracciones que no le correspondían por la edad, disfruta con los cachivaches de luces, de sonidos y colorines. Y si encima se parecen a su adorado Robot Robi pues mejor! Por todos estos motivos, me lancé como loca a probar estos nuevos juguetes: Rocky Roquero y el Tren Robi de Fisher Price gracias a este nuevo Sello de Madresfera. Llevamos poquitos días con ellos en casa, pero como vamos todos a contrarreloj para las compras navideñas, quería compartir nuestras primeras impresiones, por si os pueden servir de ayuda a la hora de elegir regalos para vuestros bebés. ¡Vamos allá!

Rocky Roquero fisher price

1. El ritmazo de Rocky Roquero

Es un juguete pensado para niños de 6 a 36 meses por lo que sí ¡mi criatura está dentro de la franja ideal! Aunque siempre os digo que la edad máxima de un juguete no me gusta, porque como estos alargan el uso muchos más años… Rocki Roquero es una especie de osito-marciano-criatura-indeterminada de color azulón y de plástico rígido, que os aseguro que es mega resistente a los golpes y la violencia infantil. En una mano tiene un pegotito rosa que es su amiga chispa. Ambos juegan entre ellos, interactúan como si estuvieran solos pero a la vez animan a los bebés a unirse al juego. Les enseñan el abecedario (verás que el mío va a aprender antes a deletrear que a decir papá y mamá, lo veo venir), los números (mi mochuelo es fan del 3), colores, la relación causa-efecto, las formas y tienen cantidad de canciones, sonidos y luces que impulsan a los niños al movimiento, hablándole con pequeños juegos (choca esos 5, etc.) para que estos le sigan el rollo. También se puede grabar lo que el niño dice y reproducirlo de vuelta con 3 tonos de voz diferente. Como el mío sólo silabea, no dice palabras comprensibles normalmente más allá de teta o caca, esta parte del juego la hacemos con la loro de su hermana.

Rocky Roquero y el Tren Robi niño 2 años

Lo más impresionante de Rocki Roquero de Fisher Price, es que cuenta con una tecnología inteligente que varía las actividades de juego a medida que el niño crece y aprende con 3 niveles diferentes. A mí esto me ha dejado muerta porque tiene más de 100 canciones y sonidos para no aburrirse y para no encasillarse durante años. Además de la parte tecnológica, físicamente Roqui Roquero se balancea hacia adelante y hacia atrás, y tiene actividades sensoriales como diferentes texturas sobre su cuerpo, un cilindro giratorio, puerta para abrir y cerrar, ventanas, botones, teclas para pulsar, aros para pasar de un lado a otro…Favorece la imitación ¡eso que tanto estamos trabajando con mi mochuelo en la consulta de atención temprana! Y otra cosa no, pero bailón me ha salido un rato, así es que se pasa el tiempo dando saltitos y palmas delante del muñeco. ¡Felicidad absoluta! El precio no es low cost del todo, pero con la de funciones que tiene y lo duradero que es, merece mucho la pena.

tren robi fisher price niño 2 años

2. El tren Robi ¡con Robots Robi en miniatura!

Tenemos una especie de gusano de Fisher Price, la oruga Codi, de cuando mi bichilla era más pequeña, que tiene una serie de piezas que se conectan entre sí para que el bicho camine recto, gire hacia los lados y esquive obstáculos. Pero mi churumbelito suele tenerlo despiezado por completo y al final se recrea con la música y las luces de la cabeza, por lo que pensé que con el Tren Robi le pasaría algo similar: andaría siempre con los vagones desperdigados y no lo utilizaría de forma correcta. Aunque mientras se entretenga ¿cuál es en realidad el uso correcto de un juguete? Ya le sacará más provecho según vaya creciendo. Por el precio, también me lo imaginaba más pequeño. Una es así, y se hace sus suposiciones con antelación. Pero resulta que es un juguete hermoso, de piezas grandes y fácil de manipular para bebés a partir de 6 meses. Los vagones se encajan muy bien y no se desmonta con tanta facilidad. También me ha sorprendido la cantidad de vocabulario que tiene, porque si de Rocky Roquero ya esperaba que hablara mucho por ser un bicho con apariencia de querer comunicar, con el tren pensaba que tendríamos un juguete más manipulativo, pero es que lo tiene todo: abecedario, números colores y además emociones. La edad recomendada también está entre los 6 y los 36 meses: a un niño de 6 meses lo estimulará a gatear, porque seguro que quiere perseguirlo allá donde vaya. Pero además, el Tren Robi tiene mucha hondura para jugar: se activa y echa a rodar con un manotazo en la chimenea, tiene 3 niveles de juego según la edad (la misma Tecnología Inteligente que Rocky Roquero), 90 canciones, sonidos y melodías, y en función del muñeco que se coloque en la máquina emite frases diferentes. Además, tiene botones con actividades para pulsar y un espejito en el último vagón, que a como a los niños les encanta recrearse con su imagen, es un acierto total.

Rocky Roquero y el Tren Robi y oruga codi fisher price

En el fondo, ambos juguetes estimulan al bebé de forma muy similar, pero con una presentación totalmente diferente. A mi churumbelito le gusta más el formato de muñeco, quizás porque le recuerda más a un humano y la forma que tiene de interactuar con él es más personal. Con el tren, lo que le gusta es verlo desplazarse, el movimiento, más que fijarse en las actividades. Pero ambos me han parecido muy buenas opciones para regalar, por la calidad del diseño, la cantidad de detalles y la fiabilidad de la marca. ¿Estáis ya preparados para que los juguetes inunden vuestras casas?

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