Enseñanza/Colegio

La confianza ciega en el colegio. ¿Qué hacen mis hijos allí?

confianza ciega en el colegio

Nosotros estamos muy contentos con el centro escolar de mi mochuela. Era un tema que nos preocupaba muchísimo, tanto que empezamos a ir a jornadas de puertas abiertas un curso antes de que tuviéramos que escolarizarla, para poder asegurarnos de que veíamos todos los posibles, comparábamos y elegíamos el mejor para ella, para nosotros, en todos los aspectos que hay que valorar al tomar esta decisión. Este es su tercer curso y cada día va mas contenta que el anterior, por lo que con 5 años ¿qué más podemos pedir? Es cierto que, como comunidad de aprendizaje, tienen una metodología alternativa, que no convence a todo el mundo, basada en respetar el ritmo natural de los niños y no en obsesionarse con temas como la lectoescritura a los 4 años. No quieren que los niños batan ningún récord, sino que aprenda de la forma más natural, feliz y sin forzar. Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que la confianza ciega en el colegio nos hace desconocer muchas de las actividades que realizan allí. Esto no me genera temores, de forma ganeral, pero a veces me pregunto si no seremos demasiado desahogados en algunos aspectos.

1. Viven entre el patio, el huerto y el parque

Esto no me parece mal, porque son muy pequeños y cuanto más aire libre y callejeo ¡mejor! Pero en comparación con niños de otros colegios, hasta que no llega el frío de verdad, la clase de mi bichilla hace cantidad de actividades en el patio, en el huerto que cuida el señor Ramón, en un parque cercano, en el río y por las calles del pueblo. Cuando comentas con otros padres que para leer un cuento los llevan a un trozo de campo, o a una charca a aprender sobre los insectos, ellos consideran que esto es tiempo perdido, porque lo que importan son las matemáticas, leer y escribir y no tanta fiesta. Si tuvieran 15 años, igual el método me resultaría más chocante, pero como de los 3 a los 5 años me parece que cuanto más jueguen mejor, y más teniendo en cuenta lo poco que le gusta el encierro a mi mochuela, tengo que reconocer que este tipo de actividades no nos las habíamos ni imaginado cuando empezó P3. De ahí la confianza ciega en el colegio y en que realmente estas innovaciones sean beneficiosas para el aprendizaje de los niños.

2. El comedor. Esa gente desconocida

Mi bichilla come en el comedor del colegio porque el horario partido de aquí me parece una locura incompatible con cualquier trabajo. Entran de 9 a 12:30 y por la tarde de 15 a 16:30. Ya me dirás tú qué trabajo haces en esos ratos, porque mientras la llevas al colegio, vuelves, preparas la comida, vas a recogerla, comes, la vuelves a llevar y al rato la vuelves a recoger ¡no haría otra cosa mas que ir y venir de la escuela! Nos pareció buena idea sobre todo para que siguiese con la buena costumbre de comer de todo, pero resulta que es uno de los espacios preferidos de mi mochuela. Al principio, fui a advertir varias veces de que no la fueran a obligar a comer, porque de natural era zampona y si un día no quería algo, tendría un motivo. No se iba a desnutrir por rechazar un plato. Me dejaron muy tranquila en ese aspecto, pero es que resulta que la monitora del comedor es una de las personas favoritas de la niña: se pasa la vida hablando de ella, de lo bien que la trata, de que la peina, de que la atiende si se cae, de que sabe al instante si está mala… Vamos, que hemos tenido la suerte de cara con la muchacha. Lo que me hace preguntarme qué hubiera pasado si llega a ser al revés, y la monitora hubiera sido un ogro machacón con la alimentación que hubiese atosigado a los niños. A fin de cuentas, son personas a las que no conoces de nada cuando haces la inscripción escolar, y a quienes tenemos que confiarles una parte vital de la educación de nuestros hijos.

3. Los monitores de las actividades extraescolares. Nuestro punto débil

El año pasado, la niña hacía inglés en el horario del comedor, una hora a la semana. Volvía a casa recitando números, colores, expresiones básicas, por lo que parecía que la cosa marchaba. Nunca le pusimos cara al monitor de inglés, que resulta que cambió a lo largo del curso y no nos enteramos de nada. Otro desconocido que convivía con ella sin tener referencias sobre él. Para las vacaciones de verano, prepararon una canción con coreografía como despedida. Sólo acudimos 3 padres de los 9 niños que había allí apuntados y aquello fue tremendo: niños que no respetaban nada al muchacho, corriendo por el aula sin rumbo, generando el caos, con una coreografía pésima, que ninguno de ellos seguía, y una canción nada trabajada. Capacidades tenían todos, porque con los tutores bien que aprendían decenas de canciones y bailecitos a la perfección. Entré en pánico por la desinformación tan grande que tenemos acerca de las personas que se ocupan de nuestros hijos y sobre su capacitación para tratar con criaturas de edades tan cortas ¡y tan díscolas! Ya no depende de la confianza ciega en el colegio, pero es que sin salir de allí ¿cuántas otras personas conviven con los pequeños? Este año, lo del patinaje es aún peor. Son 4 niñas con una monitora muy joven y con nada de mano con ellas. Todas salen llorando día sí, día también; la muchacha no nos deja entrar a recogerlas, ni a verlas, ni nos da información acerca de los progresos de nuestras criaturas; el día de la exhibición de navidad, que fue muy penosa, prácticamente ni saludó a las familias, ni nos miró, ni nos dirigió la palabra, sin tener en cuenta la tristeza de espectáculo que montó. Pero las niñas dicen que se lo pasan genial y que no piensan abandonar los patines. Yo no sé cómo actuar, la verdad, y tras cada clase parece que me esté inventando argumentos para convencer a la niña de que deje el patinaje y escoja otra actividad que la haga más feliz. Pero no hay manera. Entiendo que si sigue queriendo ir, igual es simplemente que la monitora tiene poco don de gentes pero nada más. Aunque ya andamos todos los padres con el pensamiento en mente.

¿Qué tal lleváis vosotros esto de confiar el cuidado de los niños a verdaderos desconocidos? ¿Estáis tranquilos simplemente porque son centros oficiales que tienen sus controles? ¿O también dudáis muchas veces por no saber todo lo que pasa de puertas para adentro?

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2 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    16 enero, 2019 at 08:41

    Yo, porque estoy en el colegio de mi hijo que si no, no sé… 😂😂😂
    Qué curioso que salgan llorando de la actividad y sin embargo quieran seguir. En el caso de extraescolares, es posible que contraten gente que domine la materia, en este caso el patinaje, pero que no tengan formación específica o mucha experiencia con niños. Por otro lado, pasan muy poco tiempo con los niños lo que dificulta que se conozcan mejor y la gestión del grupo. Puede que se sienta insegura y por eso tenga esa actitud. Y si la exhibición fue un fiasco… pues por vergüenza o algo actuaría así. Que mejor ser natural y listo pero a veces…
    Yo ahora estoy contenta con las extraescolares (que además están insertas en el horario escolar) porque la criatura comenta cosas, son profes ya conocidos para los niños y además son todos maestros.

  • Responder
    GHJJ
    28 enero, 2019 at 16:52

    Hola, somos un grupo de estudiantes de secundaria y estamos haciendo una investigación sobre los niños pequeños (entre 0 y 6 años). Aquí dejamos nuestra encuesta:
    https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfU1cZqerS3CoCVOzyGCrnTq99tw2Yt_bzzeSoi_3XqGChDWQ/viewform?vc=0&c=0&w=1

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