Juguetes

Mi hijo prefiere jugar con cosas raras. ¿Originalidad o problema?

hijo prefiere jugar con cosas raras

Mi bichilla ya nos hizo partícipes en su momento de esa afición de los niños por usar como juguetes cosas que no lo son y disfrutar como si nada. Es algo que ya no nos sorprende, pero que cuando lo comento con la psicóloga del CDIAP, no acaba de gustarle. No me dice por qué los niños deben entretenerse sólo con cosas infantiles, pero tuerce el gesto, me suelta un “Yaaaa, buenooooo” que deja entrever que no le satisface lo que le digo. Mi chuurumbelito juega mucho más con sus cosas de lo que jugaba su hermana a su edad: le encanta su robot Robi, al que le ha hace de todo y lleva de un lado a otro sin descanso; los bloques de construcción; ya se sienta a ojear libros; dar patadas a las pelotas o lanzarlas de uno a otro por los aires (con diverso resultado); hasta con el arco iris Waldorf de los modernos lo hemos pillado un par de veces concentrado. Arrastrar coches, camiones, tirarlos por una rampa que tiene, o echar bolas a rodar por un circuito también le apasionan. Pero por ejemplo, no juega con muñecas, no les da de comer (a las personas sí nos da, pero a los muñecos no), no hace como si un grupo de ellas fueran una familia, ni se inventa conversaciones (vamos, es que como no habla, esto sí que sería impresionante). Y a nuestra psicóloga esto de que las muñecas no le hagan tilín, la mosquea mucho. Yo le digo que su hermana tampoco ha sido fan de este tipo de juegos, y que habrá vida más allá de estos juguetes, y niños con otro tipo de intereses, pero no ¡con la muñeca hay que jugar sí o sí! Lo máximo que ha hecho mi pimpollo con una de ellas, una Peke Baby de esas que hablan y gesticulan, ha sido enamorarse y comerle la nariz y el labio al ver que en esa zona la goma era blanda. Un desastre. Y luego está el hecho de que mi hijo prefiere jugar con cosas raras, de la casa, como estas.

1. Roomba lover de por vida

Desde que aprendió a gatear hasta que le dio alcance por primerra vez al Roomba, debieron pasar pocas semanas y ya vamos camino del año y y medio de pasión por el robot aspirador. Empezó subiéndose en él y quedándose muy quietecito, para no caerse. Después, a manipular las luces y los botones; intentar ponerse de pie; meter la mano por los bajos para que le roce la escobillas al caminar; darle la vuelta para buscarle el mecanismo; usarlo como ruido blanco hasta llegar a dormirse a su lado ¡y encima! No hay cosa en esta casa que supere su devoción por el Roomba. ¿Que no es un juguete educativo ni de juego simbólico? Ya lo sé, pero no podemos negar que su cosa favorita del mundo es la aspiradora.

2. Las pinzas de la ropa

Es un clásico entre los bebés, y mi bichilla también tuvo su etapa de fan incondicional de las pinzas, pero no de esta manera. Empezó con el clásico “las voy a desparramar todas por el suelo, y verás qué divertido”, pero a diferencia de ella ¡luego las recogía! O al menos, hacía el intento. Ahí acabó la relación de su hermana con ellas, pero él siguió estirando este periodo de los trasvases de pinzas. Ahora, también trata de coger las que sostienen la ropa, tirarlas al suelo o volverlas a colocar en las cuerdas del tendedero. Las roba y se las lleva a sitios ocultos, como el lateral del sofá o las introduce por los huecos de sus juguetes con formas geométricas encajables de estimulación precoz. El caso es que hay pinzas por toda la casa y para él parecen ser simples piezas más para jugar. En relación con esto, lo he empujado a que me ayude a tender la ropa, así es que me va dando las prendas una por una para que yo no tenga que doblar el espinazo, y también me acerca las pinzas, de forma bastante ordenada. ¡Este juego sólo tiene ventajas!

3. A mí ¡dadme cubiertos!

Cuando mi hijo prefiere jugar con cosas raras casi todas tienen que ver con las tareas domésticas. Poner y quitar el lavavajillas le chifla. Con un exceso de confianza, porque no tenemos cristalería de bohemia ni nada que no se pueda reemplazar, le dejo darme los platos, vasos y cubiertos, incluso es él quien coloca los cubiertos en su cajón. Todos revueltos, porque le queda por encima de la cabeza y no ve dónde están los huecos de cada uno, pero lo gestiona divinamente. Digo yo que aunque no sea cosa de niños, el reparto de tareas del hogar, la buena predisposición que muestra y lo bien que maneja las cosas delicadas, porque aún no me ha roto nada de nada del lavavajillas, deberían jugar en su favor y no en su contra.

4. El agua ¡maldita!

Mi mochuelo tiene fijación con el agua en cualquiera de sus formas. Si por él fuese, se pasaría el día saltando del Roomba a un grifo que gotee, o abierto a tope para encharcar el suelo, o metido en la bañera, lanzando cosas al fondo de váter, así como haciendo estropicios con el agua del bidet. Da igual si le damos un vaso anti goteo: se las ingenia par extraer todo el agua posible a sorbos y luego espurrearla en el suelo, en el sofá o empapándose la ropa.

¿Los vuestros sólo han jugado con las cosas específicamente diseñadas para bebés? ¿Es realmente tan alarmante que no le gusten las muñecas?

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4 Comentarios

  • Responder
    Sam
    17 enero, 2019 at 09:48

    Cada vez que leo tus post me doy más cuenta de que si llega a tocarme esa doctora, mi hijo ya tendría la etiqueta puesta, estigmatizado.

    Se cumplen todas y cada una de las cosas que cuentas con mi enano y la verdad, lo veo de lo más normal.

    Si todos los niños pequeños tuvieran que jugar con muñecas, no estarían en el pasillo «de niñas» si no que estarían en el de bebés. El juego simbólico casi se dice que empieza a los 3, que hasta esa edad es más experimental. Pero la señora de atención temprana esta tuya parece que eso no se lo han contado. Fliparia viendo ayer al mio media hora jugando con la cafetera italiana (fíjate, aprendiendo cosas como abrir y cerrar roscas, nada importante en la vida).

    En fin, ánimo con esas aventuras de tu niño súpernormal 😉

  • Responder
    Lucía
    17 enero, 2019 at 14:58

    Madre mía Lucía ,esa psicóloga….en fin… Trabajo en una escuela de 0/3 y lo que nosotros ofrecemos aquí a los niños son esos”juguetes” que a ella no le gustan,el cesto de los tesoros cargado de cosas como: cucharas de madera,tapas de botes,bolas de lana….,o el juego heurístico con materiales como pinzas,corchos,tubos de cartón….En fin cosas que les estimulan , que les gustan y favorecen su imaginación,mucho más que los juguetes tradicionales,y por cierto aquí ni niños ni niñas hacen caso a las muñecas. Y puedes informarte como cada vez se tiene más en cuenta la educación Montessori , que entre otras cosas fomenta que los niños hagan cosas cotidianas como ayudarte a recoger los platos….en fin…esa psicóloga quizá debería actualizarse

  • Responder
    M.Angeles
    17 enero, 2019 at 16:29

    Hola Lucia. Leo estos posts con bastante tristeza porque aqui el CDIAP, mas alla de ser un servicio valorador, también es de consulta y apoyo a los padres. Seguramente digo una “perogrullada” pero ¿habeis pedido a la psicóloga que os explique cómo va esa evaluacion? ¿Porque valora de una u otra manera las conductas de vuestro hijo? Yo creo que no estaría de mas plantearle vuestra incomodidad ante algunas de sus intervenciones porque, al fin al cabo, debeis ir conjuntamente para lograr los mejor paravel peque.

  • Responder
    Ceci
    17 enero, 2019 at 16:47

    Mi hijo a esa edad no jugaba con muñecas pero si agarraba unos peluches y jugaba a cambiarles el pañal, como siempre les atrae el tema escatologico podes probar a ver si no le quiere cambiar el pañal a su robie robot por ejemplo. Y si queres conformar a la psicóloga dale un balde de agua al chico y decile que bañe al bebé, y todos felices.

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