Lactancia

Pezoneras para una lactancia exitosa. ¿Funcionan?

Pezoneras para una lactancia exitosa

Como diría la Pantoja: “Hoy voy a confesar”. Voy a confesar que tras más de 5 años de lactancia ininterrumpida, sigo saliendo a la calle con mis pezoneras en el bolso del carrito de mi mochuelo. No las he vuelto a usar desde principios de 2014, pero mis inicios con la lactancia fueron tan malos que me han dejado esa tara. En mi mente revivo los peores momentos de dolor, la desesperación de no saber qué me pasaba (era una mastitis subclínica diagnosticada meses después), por qué el dolor no remitía y sobre todo, por qué en el grupo de crianza me tomaban casi por loca. Allí me revisaban, me decían semanalmente que la postura era buena, el agarre de la niña también, que no se me veían grietas ni daño en el exterior y para casita. A seguir sufriendo. Por aquel entonces, yo había interiorizado que la lactancia no debía doler, pero mi problema era que sí, que dolía y que no tenía a quien recurrir, porque en el centro de salud en el que matronas y pediatras nos atendían semanalmente en el grupo de apoyo, nadie creyó que me pasara nada. Ahora hay más información, más asesoras de lactancia, incluso on line, que te asesoran sin moverte de casa (como Maternidad Continuum o Asesoras de Lactancia On line) y supuestamente, en los centros de salud hay más apoyos para madres primerizas y más formación. Luego, todo dependerá de la suerte que tengas con los profesionales que te toquen, porque pueden querer destetarte a la criatura ante la primera adversidad. Siempre he dicho que las pezoneras salvaron mi lactancia. Sin embargo ¿el uso de pezoneras para una lactancia exitosa puede tener inconvenientes? Os cuento mi experiencia, muy personal, con ellas.

pezoneras medela

1. ¿Qué tipo de pezoneras elegir?

En aquella primera ocasión, yo elegí las de Medela porque era la única marca que había en la farmacia de guardia del Pueblucho Infernal y no estaba para hacer más indagaciones. Aún las tengo, y con aquel primer par mi lactancia salió adelante. Años después, con el inicio de la lactancia catastrófico, pero por otros motivos con mi prematurito tardío, tuve la oportunidad de probar las pezoneras Link de Suavinex ¡otra maravilla! Son las 2 únicas marcas que he probado y son fantásticas en cuanto a adherencia y naturalidad. El tacto no se parece al del pecho materno, eso desde luego, pero tienen detalles como la pequeña hendidura para colocar a la altura de la nariz del bebé y que esta parte sí toque directamente con el pecho (la de Medela), o cajita de transporte para que las lleves bien limpias a todas partes. También hay que saber que en Medela hay diferentes tallas, según el tamaño del pezón, así es que hay que tener un poco de suerte y de ojo para acertar con la que de verdad nos cuadre.

pezoneras link de suavinex

2. ¿Son imprescindibles las pezoneras para una lactancia exitosa?

Rotundamente no. El verdadero éxito está es sacarte una teta y dar el pecho en cualquier lugar, en cualquier momento e incluso en cualquier postura, destrezas que se adquieren con el paso del tiempo. Lo digo porque hay quien usa pezoneras sin un motivo claro, porque lo ven como una especie de tetina de biberón que luego se lava y queda más higiénico que chupar directamente una teta. No nos compliquemos, por favor. Si no tienes grietas, heridas, ni ningún tipo de problema en el pecho ¡pasa de las pezoneras! En mi caso, las pezoneras no iban a solucionar esa mastitis subclínica que ni siquiera sabía que tenía. Pero lo que notaba era que al inicio de las tomas, cuando la niña chupaba con más fuerza, al hacerlo sobre la pezonera me dolía bastante menos que si mamaba directamente del pecho. Las usé durante 3 meses seguidos (una barbaridad de tiempo) porque en cuanto oía a la niña reclamar la teta, ya me empezaba a entrar el miedo a cogerla por lo muchísimo que me iba a doler el proceso. Así es que, según iba zampando ella, la retiraba para que estimulara bien el pecho y tuviéramos contacto piel con piel. Pero al menos aquellos primeros instantes de tanto dolor parecían suavizarse, ya no sé si por cuestiones psicológicas mías o si de verdad la presión sobre el pecho era menor. Con el niño, realmente no tenía ningún tipo de dolor, pero como el puñetero nació dormido por completo y no había manera de que succionase, usé todo lo que me pasó por la cabeza, pero sólo triunfó la lactancia en diferido, extrayéndome pequeñas cantidades que le dábamos con una jeringuilla.

3. Inconvenientes del uso de las pezoneras

Para mí, el primero es la pereza de higienizarlas. No es lo mismo darte una ducha diaria y que tu pecho quede ya perfectamente disponible para amamantar durante todo el día las veces que el niño quiera, que tener que estar pendiente de lavarlas con jabón, secarlas, no dejarlas en lugares inconvenientes, no perder la caja de vista y no encontrarla cuando las necesitas… Además, la colocación también tiene su miga. No es que requiera un máster en ingeniería, pero hay que humedecerlas para que se adhieran bien a la piel y acertar con la cantidad exacta de humedad es un rollo: si pones demasiada o muy poca no se quedarán bien enganchadas y se moverán con facilidad. El inicio de las tomas es más lento, porque aunque el bebé succione, la leche tarda más en salir, y si son ansiosos como lo era la mía ¡empezarán los llantos de desesperación! Tampoco se estimula igual el pecho.

Algo positivo es que puedes ver que ¡tienes leche! Esa gran duda que nos atenaza a muchas madres primerizas. A mí las pezoneras se me llenaban rápidamente de leche y veía lo que la niña iba tragando, que es algo que no vemos al dar el pecho de forma directa (ni falta que hace, mientras los mochuelos cojan peso, hagan sus necesidades y demás, pero las madres ¡siempre queremos saber!). Lo malo es que como se te despegue justo cuando la punta está a tope de líquido ¡desperdicio de oro blanco al canto! En las tomas nocturnas, las complicaciones aún son mayores: con lo fácil que es sacar la teta y ya está, ponte con toda la parafernalia de la pezonera, todos sus pasos, la higiene posterior… En fin, que son de ayuda si hay algo que nos fastidia, pero usarlas porque sí… No es lo suyo. Y cuanto menos tiempo ¡mejor!

¿Habéis usado pezoneras alguna vez? ¿Para solucionar qué tipo de problemas? ¿Os fueron útiles?

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5 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    18 enero, 2019 at 08:31

    Yo las usé con el primero también porque aquello fue horroroso. Tenía unas grietas del tamaño del cañón del Colorado y con las pezoneras suavizaba un poco el dolor. He de decir que las vivía como un fracaso… ya sabes tú cómo de irracionales son estas cosas. Pero me ayudaron muchísimo porque con ese dolor no habría sigo capaz de continuar la lactancia a pelo. Poco a poco y teniendo el pecho siempre al aire y cuidando mucho la postura, fueron curando y ya dejé de usarlas. Ni son el mal, ni son necesarias a priori para la lactancia.

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    Mamá de un prematuri
    18 enero, 2019 at 09:16

    Yo las usé con el mediano, nació prematuro de 31 semanas y la lactancia en general fue un suplicio, todo el día con el sacaleches, la sonda, los bibes de leche materna. Las enfermeras de la UCIN me dijeron que igual con unas pezoneras la cosa mejoraba, pero tampoco ayudaron mucho. Al niño le costaba mucho succionar y se ponía nervioso y enterábamos en bucle.

  • Responder
    Maria
    18 enero, 2019 at 09:58

    Yo las uso con mi segunda y las usé con el primero. Han sido prematuros tardíos los dos y en el hospital me las dieron a la primera de cambio. Mis pezones son bastante planos y la verdad es que me van de maravilla.
    Pasando por alto el tema de que es una incomodidad toda la parafernalia de ponértelas, limpiarlas, buscarlas cuando él hambre aprieta… para mi son lo más. Creo que me he ahorrado las grietas y sangrados que tanto asustan a las madres, aunque podría ser que no las hubiera tenido igualmente.
    En resumen, no pienso dejarlas de momento, no me quita el sueño que no hagamos piel con piel mientras comen la verdad.

  • Responder
    Vanesa
    18 enero, 2019 at 11:07

    Yo las use con mi hija mayor y como dices tú salvaron mi lactancia, fui muy reticente a empezar con ellas porque había oído hablar pestes de ellas, pasé más dolor de la cuenta sin necesidad. Tenía dolor y grietas y nunca logré saber exactamente que pasaba porque como en tu caso la posición era correcta ( En la asociación de lactancia hasta me dijeron que la colocaba con una destreza que parecía que fuese mi tercer hijo!). Mis sospechas siempre fueron que tuviese un poco de frenillo que se le soluciono al ir creciendo, sin embargo mi hijo pequeño tubo un frenillo tipo I que le operaron con un año para evitar malformaciones bucales y problemas en el habla pero nunca me causo dolor al mamar, misterios de la vida, jejeje.
    El caso es que como dices tú las usaba al inicio de la toma que era cuando más me dolía y luego las sacaba y seguíamos, no se cuanto tiempo las use, calculo que un mes, porque eran un incordio. De vez en cuando probaba a no usarlas y a ver si ya me podía deshacer de ellas. Con el pequeño fueron el la bolsa de el hospital como un imprescindible, pero no las use jamas.

  • Responder
    Complementos
    25 enero, 2019 at 11:35

    Yo también tuve que usar, sobre todo al principio, y me pasaba lo mismo, veia un incordio tener que estar pendiente de la higiene constante. Por lo que opté por comprarme varios juegos y lavarlos luego a la noche todos juntos

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