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Futura madre primeriza ¿quieres consejos no solicitados? Te dejo los míos

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Parir y convertirte en un cero a la izquierda viene muchas veces aparejado. Sí, cuando te conviertes en madre primeriza (o en bimadre, y seguro que alguna trimadre sufridora habrá por ahí también) parece que además de estrenarte en esto de la maternidad vayas a perder facultades a pasos agigantados y te vayas a convertir en una negada para la gestión de la vida diaria. No negaré que el cansancio, la revolución hormonal, la falta de sueño, la incomprensión hacia el nuevo ser, las diferencias con la pareja, la falta de conciliación… No sean motivo suficiente para desnortar a cualquiera. Pero creedme: de todo se sale. Y no, no vais a ser las madres más torpes e incapaces que hayan pisado la tierra. Es cuestión de tiempo, de organización y de prioridades. Aún así, los consejos no solicitados os van a llegar a espuertas así es que uníos a vuestras parejas aunque sólo sea en esos momentos, y tomad decisiones para afrontar la batalla.

1. Organiza las visitas antes de recibir consejos no socilitados

Si eres muy de sarao pues no organices nada, que hay gente a la que le encanta recibir a los conocidos recién salidas del paritorio. Pero a poco que el embarazo ya se te haya hecho largo por la cantidad de preguntas e intromisiones ajenas ¡plántate y di claramente lo que quieres! Incluso así, habrá gente que no respete tus deseos, pero puede que otras personas valoren tu opinión, antepongan tu felicidad a sus ansias por conocer al nuevo mochuelo y puedas vivir los primeros instantes de tu nueva vida tal y como te gustaría hacerlo. A nosotros este fue el mejor consejo que nos dieron en los cursos de preparación al parto. Ni siquiera habíamos pensado hasta entonces en que fuera necesario contener a las masas en esto aspecto ¡pero definitivamente sí lo es! Si en la pareja no llegáis a un acuerdo ¡que pese más la decisión del que haya parido! Lo siento, pero la euforia paterna a veces les puede cegar y es comprensible: están ansiosos por presentar al churumbel en sociedad y se les olvida echarle un ojillo a la que más ha trabajado para traerlo al mundo. Ponedles los pies en la tierra, porque tener guardaespaldas en esos momentos te va a quitar muchos quebraderos de cabeza y enfrentamientos tontunos con e entorno.

2. Planifica las compras

Si aún fuera madre primeriza, seguiría viviendo en la inopia respecto a la necesidad de tener preparadas ciertas compras antes de la llegada del bebé. Como mi bichilla llegó al mundo casi en la semana 42 ¿para qué iba a hacer la maleta del hospital, montar la cuna, tener el carrito con semanas de antelación? Pero a la hora de dar estos consejos no solicitados, la experiencia que más pesa es la del parto prematuro de mi churumbelito a las 35 semanas. ¿Qué tenía yo preparado en ese segundo embarazo? ¡Nada! Ni maleta, ni ropa, ni trastos. Por suerte, sólo había que bajar al trastero e ir usando cosas de la niña con tranquilidad. Sin embargo, aunque en mi cabeza nunca, jamás, cupo la posibilidad de afrontar un parto prematuro, no os obsesionéis con este tema, pero tampoco dejéis todas las compras para el último momento. Y si la gente quiere heredaros cosas o haceros regalos de estos importantes, que se den vidilla por si el destino nos hace parir demasiado deprisa. Como dato ilustrativo os contaré que el carrito que nos regaló mi padre cuando nació la niña tardó 3 meses en llegar a casa ¡como para hacer el encargo muy al final del embarazo!

3. El congelador ¡ese gran amigo!

No sólo de contemplar al recién nacido vive la recién parida ni el padre de la criatura. Sí, el amor por los hijos llena mucho, pero la barriga os va a demandar bastante más. Si no tenéis a mano a esas abuelas de manual que os vayan a surtir de guisos hasta que la criatura vaya a la universidad, esforzaos un poco por ir congelando y haciendo acopio de comida rica que sólo haya que calentar. Reconozco que como mis post partos han sido extraordinarios, he estado en disposición de ir a hacer la compra y moverme por la casa como si nada, desde recién salida del hospital. Pero en nuestro caso, el mayor obstáculo estaba en que es una tarea que no puedo compartir con este hombre, que a mí personalmente tampoco me gusta nada, y que físicamente estaba de 10, pero la demanda de un prematuro y una niña de 3 años no era moco de pavo. Así es que cocinad por si el panorama es malo. A las malas, si luego no lo necesitáis con urgencia durante esos primeros días, en el congelador tampoco se os van a poner malos los platos. Si aún así os vis en una urgencia, podéis comer sano recurriendo a platos fantásticos como los de Wetaca (ya os hablé hace unos meses y es un invento divino. Por cierto con 10 euros de descuento en el primer pedido si usáis el código LUCIAT6831)

4. No intentes llegar a todo

Seguro que todas hemos tenido un momento en el que hemos creído ser merecedoras del premio a madre del año. Por más que te quiebres los cuernos, siempre habrá algún detallito de la crianza para el que no estarás capacitada, odiarás profundamente, o simplemente ¡no tendrás tiempo! Tú eres una madre maravillosa, harás las cosas lo mejor que puedas y te vas a desvivir por tus mochuelos. Y tu pareja igual, porque en esto pencamos todos que para eso ambos somos padres. Pero el universo se ha conchavado en vuestra contra, y esas 24 horas que antes daban para una infinidad de cosas ¡ahora ya no rendirán igual! No sufráis, porque dentro de los consejos no solicitados este es de los pocos que no os querrán hundir moralmente. Lo que os pasa es normal. Puede que inesperado, porque creíais tener todos los atributos para entrar en la paternidad por la puerta grande y ahora ¿cómo puede ese mini ser robar tantos minutos? ¿Tantas horas? A poco que compartáis desgracias organizativas con otros padres, descubriréis que las familias alfa escasean bastante, y que lo normal es que todos vayamos de culo en este ámbito. Relajaos e id saliendo del paso estableciendo prioridades: primero el bebé y vosotros mismos; luego la comida; luego la limpieza… y lo último el qué dirán.

5. Pide ayuda

Personalmente, tardé más de 4 años en darme cuenta de que sí necesitaba un poco de tiempo para mamá. Tirar del carro a toda costa acaba pasando factura y unos explotarán a la semana de convertirse en padres, otros a los 10 años y otros en algún momento entre todos esos meses. No hemos convertido en padres y el resto del mundo va a pasar a un segundo o tercer lugar de la noche a la mañana. Podemos jurar que nuestra vida va a seguir siendo exactamente igual que hasta el nacimiento de nuestras criaturas, pero no. Tampoco va a ser un infierno tenebroso, ni vais a desear la muerte a cada instante, pero entre esa idea idílica que tenemos de lo que supone criar a un hijo y la debacle vital hay una cantidad de matices tremendos. Todos vamos a recorrer muchos de ellos, así es que empecemos por la corresponsabilidad en casa, por repartir todas las tareas entre nosotros, e ir agrandando el círculo (hermanos, abuelos, tíos, primos…) hasta el infinito y más allá si tenemos esa posibilidad. En casa, tenemos mucha familia cerca a la que hemos recurrido en contadísimas ocasiones, porque la crianza no se nos ha hecho tan cuesta arriba. Pero a poco que veáis que no podéis con la carga de las nuevas responsabilidades ¡hablad, insensatos! Más vale pedir ayuda a tiempo que morir lentamente en silencio.

En cuanto viváis la experiencia en vuestras carnes, ya estaréis capacitados para dar consejos no solicitados al resto del mundo. ¿Os calentaron mucho la cabeza con estas recomendaciones? ¿Os repetían alguna norma que nunca quisisteis cumplir?

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1 Comentario

  • Responder
    Karma Mamá
    30 enero, 2019 at 23:02

    ¡Pues me encantan todos! Creo que bajar el nivel de exigencia es lo que más me va a costar personalmente pero me encanta como cada vez más se visibiliza la empatía y solidaridad con la mujer. Me lo leeré de nuevo seguro en los 8 meses, jejeje

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