Crianza

Tiene 2 años y sigue siendo un bebé. ¡Sorpresa!

2 años y sigue siendo un bebé

Mi bichilla sigue creyendo que el día del cumpleaños de cualquier persona ocurren cosas mágicas e inexplicables. Este razonamiento empezó en su quinto aniversario, cuando se convenció de que justo en el momento en el que apagara la vela de la tarta se le caería su primer diente. Es una idea que ella había estado madurando durante los meses anteriores, porque en su clase había cantidad de compañeros mellados y ella también quería ser mayor. Pero eso no sucedió. A día de hoy ni siquiera se le mueve la primera pieza, y es un tema que la trae de cabeza. La semana pasada fue el segundo cumpleaños de mi churumbelito. Justo unos días antes, habíamos estado hablando de la famosa etapa de rabietas de los 2 años (que con ella fueron cortas pero muy intensas) y empezó a interiorizar que aquel día se produciría un milagro con su hermano. Tampoco se produjo. Ni siquiera sopló él mismo la vela, porque soplar, sopla, para espurrear comida y agua divinamente, pero la llama en movimiento le da miedo. Sin embargo, antes del momento de la tarta, la niña se levantó aquella mañana predispuesta a muchas cosas que no se han materializado.

1. Mamá, tiene 2 años y sigue siendo un bebé

Como era miércoles, seguimos la rutina de siempre para ir al colegio, pese a que mi mochuela insistía en que despertáramos a su hermano, le cantásemos el cumpleaños feliz, le llevásemos el desayuno a la cama… La realidad fue que lo tuve que sacar deprisa y corriendo porque seguía dormido 10 minutos antes de salir por la puerta, y lo hizo llorando, quejándose por haber sido despertado así de bruscamente, por cambiarle el pañal a toda velocidad y meterlo a presión en el carrito, con un cacho de pan para que empezase a ser feliz de nuevo. Al ver el espectáculo que suele repetirse muchas mañanas, su hermana se alarmó y al grito de “Tiene 2 años y sigue siendo un bebé” se fue sollozando de la habitación. No sé en qué momento de la preparación para este día entendió ella que el niño iba a mutar de la noche a la mañana, dejando los llantos y demás actitudes propias de esta tienda infancia.

2. ¿Y por qué no habla?

Ay, hija mía, no hagamos sangre con el asunto del retraso en el habla del pimpollo. De camino al colegio, cuando se calmaron los llantos por ambas partes, mi mochuela empezó a hablar con el niño de forma muy extraña, con frases largas, como si esperase respuestas iguales a las que damos los adultos. Cuanto el otro se limitó a decirle su habitual ta-ta-ta ¡vuelta a montar en cólera! ¿Cómo podía ser su cumpleaños y no hablar? Ojo, que en estos pocos meses algún avance hemos hecho: a ella la llama Tará (Laura); dice perfectamente caca y teta; se muere por la tatén (sartén); el agua es tata; la manzana nana; hola es oá; a la calle es tatatalle y el no ¡ay, el no! Eso lo conoce y lo maneja divinamente. Vamos ¡un verbo relativamente lucido para las cosas tan malas que nos dicen a veces en el CDIAP. Pero ella está deseando 2 cosas por encima de todas las demás: que mi ceporrito hable y que obedezca a todo lo que ella le mande. Por ahora, tendrá que seguir esperando, aunque en el tema de la obediencia parece que va más avanzado que en el del lenguaje.

3. ¿Y cuándo se convertirá en un niño mayor?

Ay, hija, pues para mí ¡nunca! Mi madre me culpa a veces de querer que siga siendo un bebé de por vida, pero es que es tan cuco y tan amoroso, que sí, hay días en los que lo dejaría pequeñito para la eternidad. Pero son los menos, porque también es un torbellino que no para quieto, que pocas veces atiende a razones y que queremos ver evolucionar, casi ansiosamente, por muchos motivos. En cualquier caso, para mí todos los niños son bebés por lo menos hasta los 3 años. No sé si os parecerá mucho o muy poco, aunque con la niña siempre tuve la sensación de no haber tenido nunca un bebé en casa. En el momento en que la mayoría damos el paso de llevarlos al colegio, me da la sensación de que los convertimos en mayores de lo que son. De repente les exigimos autonomía, que no lloren con la separación, que no lleven pañal, en muchos centros que no duerman la siesta, que no nos echen de menos. Eso sí, a su hermana no puedo decirle que será bebé como mínimo un año más ¡porque renegaría de él y de todos nosotros! Al tenerlos con esta diferencia de edad de 3 años, creíamos que a estas alturas serían uña y carne, que lo compartirían todo y cada uno sería la sombra del otro, pero está visto que tienen caracteres muy diferentes y que están en etapas radicalmente opuestas de sus diminutas vidas.

Para vosotros ¿cuándo dan el paso de bebés a niños? ¿Creéis que hay una edad establecida para todos, o que algunos ya nacen independientes mientras otros alargan esta etapa muchísimo más?

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6 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    29 enero, 2019 at 08:23

    Me identifico totalmente contigo jajaja. Para mí dejan de ser bebés cuando hay un lenguaje medio pero, sobre todo, cuando entran en el cole. Cuando ya razonan algo, vamos. Qué graciosa la peque y sus cambios cumpleañeros mágicos.

  • Responder
    Alba
    29 enero, 2019 at 09:15

    hola! pues el mio que hará 3 en mayo tiene algún rato de bebé pero podría decir que es un niño desde casi los 2! Nos salió charlatán y con 15 meses ya decía muchas cosas… con 2 años hacía frases complejas con razonamiento incluido… además es grandote y un trasto, así que como te pasó con tu bichilla… poco le duró el ser bebé (eso si, llora por todo y se enfada por todo, eso si es de bebe total jajaja)

  • Responder
    Mamagnomo
    29 enero, 2019 at 09:20

    Joe las mias son ya adultas al año y medio. Hablan por los codos razonando y todo y se expresan de pánico. No comen ni duermen pero son mayores. El niño es el que está siendo harina de otro costal: eterno bebé. No habla ni anda. No hace nada. Jajajaja

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    Carolina Mamá Ríe
    29 enero, 2019 at 09:51

    A mí con esto me pasa una cosa muy rara, yo miro a mi rubio y lo veo aun tan pequeño, aunque bien es cierto que cuando entró al cole dio el gran cambio. Pero cuando veo fotos o vídeos de bebé me da la sensación de haberlo considerado siempre menos bebé de lo que era realmente. Bueno y por el habla…mi rubio creo que ya nació hablando, siempre ha hablado jajajajaja

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    Sandra
    29 enero, 2019 at 10:38

    Mi hermano y yo nos llevamos 4 años y medio y nos convertimos en uña y carne cuando él entró en el cole… Luego tuvimos una fase de odio irracional (maldita edad del pavo) y con sus 15-16 y con 19-20 hemos vuelto a ser culo y mierda… Ahora además tiene un mini con el que jugar cuando voy a verle y está como loco con su sobrino. Hija, todo llega. Yo tampoco quiero que el mío crezca pero lo hace a pasos agigantados.

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    Raquel
    29 enero, 2019 at 20:38

    Bueno mi nene no hablo hasta los 2 años y medio y sabes que ! Ahora no se calla , yo andaba asustada 😦 cosas del primer mochuelo como dices tú! Pero cuando rompió no paro ! Yo hacía un truco si señalaba ( que era su idioma ) le decía mamá no tenlo trae hasta que digas agua aguaaaaa aguaaaa al principio lloraba y me mistaba perplejo pero un buen día dijo mamá agua ! 🙂 , por cierto Gracias por tu sinceridad y manera de escribir me haces pasar un buen rato ! Besos

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