Primeros meses del bebé

¿Cuándo cambiar los pendientes de bebé por unos de niña?

cambiar los pendientes de bebé por unos de niña

Mi bichilla lleva pendientes desde las 3 semanas de nacer. Es una decisión cultural y personal para cada familia en la que este hombre y yo no estábamos de acuerdo. Pero explicándole las pésimas experiencias que conocía de los agujeros hechos por voluntad propia a edades mayores, como en la adolescencia, dejó la decisión en mis manos y hechos quedaron. Sin traumas, sin infecciones y sin nada que lamentar hasta el día de hoy. Claro que es simplemente una cuestión estética pero ¡menos mal que salió bien! Porque mi mochuela no concibe la vida sin pendientes. De hecho, llevamos una racha en la que ha perdido pendientes de oro de su nacimiento, los cierres de bolitas de rosca (que sólo el cierre ya me ha costado 20 euros) y hemos dado el paso a dejarle decidir qué tipo de pendientes quiere llevar, pero que sean de plata. Que no estamos para pagar más pérdidas a lo loco. A raíz de que se despertase hace unos días sabiendo que había perdido el cierre de uno de ellos, he recordado que no había tratado este tema nunca en el blog. Así es que os dejo algunos consejos que nos han funcionado muy bien para no tener un descalabro en la puesta de pendientes cuando era bebé, ni al cambiar los pendientes de bebé por unos de niña algo mayor.

1. Los pendientes quirúrgicos

Son los que se dejan puestos al menos 15 días tras hacerles los agujeros. Aquí no creo que podáis elegir demasiado, porque normalmente cada centro trabaja con un modelo que evite las infecciones. El nuestro era una bolita diminuta con un cierre de mariposa bastante grande. Venían con un líquido especial para ir haciendo limpieza cada día: simplemente había que poner una gota por la parte delantera y trasera del agujero y darle una vuelta completa al pendiente para que cicatrizara definitivamente. Fue genial y no tuvimos ningún contratiempo.

pendiente mariposa mi platera niña

2. Los primeros pendientes del bebé

El universo de posibilidades es inmenso. Los primeros que tuvo mi mochuela fueron un triangulito sencillo con una circonita en el centro, que perdió no sé cómo. Así es que al ser imposible encontrar unos iguales, pasamos a los que ha llevado hasta hoy: unos patitos diminutos, similares a los patos de bañera, en oro blanco y con cierre de rosca. Este cierre me gusta mucho más para los bebés, porque es más seguro, es muy difícil que se puedan desenroscar por completo si vigilamos periódicamente que están bien cerrados, y además hacen que el rabito del pendiente acabe en forma redondeada, y no en una punta que pueda clavarse. Lo de elegirlos de oro fue porque eran un regalo y porque yo he salido muy fina para el tema de los metales en las orejas: lo que no es oro acaba causándome alergias. Siempre uso el truco de pintarles el rabito con laca de uñas para aislar el contacto directo, pero con la niña me pareció más práctico usar oro. Total, son tan diminutos que el precio era asequible. Y con ellos ha seguido hasta ahora, que ha perdido la rosca por tercera o cuarta vez. No voy a comprar más roscas de oro, así es que ya hicimos un intento de cambio a la plata hace cosa de un año, con unas mariposas de Mi platera, que no le causaron ninguna intolerancia. Bienvenida sea la plata low cost a su joyero.

pendiente estrella mi platera

3. ¿Por qué cambiar los pendientes de bebé por unos de niña?

Primero, para pasar del oro a la plata y después, porque los de bebé ya le quedan diminutos. La niña tiene 5 años y ahora esos patitos son el colmo de la discreción. A las mariposas no podemos volver, porque también perdió una de ellas. Y como ya es capaz de decidir, estuvimos echando un vistazo a fotos de pendientes por internet. ¿Qué pasó? Pues que se le fueron los ojos detrás de enormes pendientes colgantes de fiesta, con muchos brillos, muchos aros, y muchos cierres no apropiados para su edad. Así es que tuve que marcarle unas pautas básicas de seguridad: que no fueran muy grandes; que no colgaran por el riesgo de tirones y enganches; que el cierre siguiera siendo de rosca o de mariposa. Al final, se decidió por unos súper simples de estrellas. Mira que vimos cosas como coronas, sirenas, unicornios ¡hay de todo hoy en día! Incluso unas estrellas con circonitas muy monas, que sólo sobresalían un pelín por debajo de la oreja. Pero resulta que le caló hondo lo de los accidentes y los tirones y se centró en elegir solo los realmente cortos, de botón.

Un último consejo: si alguna vez perdéis un cierre de rosca, no cometáis la insensatez de ponerle provisionalmente uno de mariposa. Eso hice mientras me llegaban los nuevos ¡y no sabéis lo que sufrí para sacarla! Entrar, entró muy fácilmente, pero al tirar del cierre para quitarlos definitivamente, la mariposa se iba atascando en cada muesca en las que se enrosca el otro cierre y fue un suplicio.

¿Durante cuántos años usasteis los pendientes de recién nacidos? ¿Tuvisteis alguna complicación en el momento de hacer los agujeros o con el tiempo?

Esto te puede interesar

Sin comentarios

¡No te cortes, deja un comentario!

La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.