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¿Embarazada? ¿Cuándo empezar a comprar cosas para el bebé?

Cuándo empezar a comprar cosas para el bebé

Hoy reflexiono sobre esas ansias de comprar que me invadieron durante mi primer embarazo (y durante el segundo) y sobre los plazos de tiempo que pueden considerarse razonables o no a la hora de decidir cuándo empezar a comprar cosas para el bebé. La ilusión de la maternidad ¡todo lo puede! Yo era incapaz de quedarme quieta sin comprar nada, pero a la vez, tenía dudas de si el embarazo transcurriría favorablemente, de si la cosa se torcería y luego nos quedaríamos con un montón de bártulos sin utilizar que nos entristecieran terriblemente. Pero no estoy hecha para ponerme en lo peor, así es que decidí ser optimista aunque también un poco comedida a la hora de iniciar el dispendio para recibir a mi bichilla. De hecho, cuando ni siquiera estaba embarazada, ya escribí al respecto de mis intenciones en lo que al consumismo de la preñez se refiere. A día de hoy, mantengo algunas de aquellas afirmaciones, pero al pasar por ese proceso 2 veces me he dado cuenta de que cometí errores graves que os voy a contar para que no tropecéis en mis mismos escollos.

1. Plazos de entrega

Sí, si sales a dar un paseo y te topas con el vestido de recién nacido de tus sueños, pues te lo llevas a casa y aquí paz y después gloria. La ropa no ocupa tanto espacio y más de una unidad de todo vamos a necesitar. El problema nos surgió cuando en el sexto mes de preñez decidimos que era el momento de ponernos en serio con la elección del carrito y de la cuna de la niña. ¡Horror! Resulta que eso no es como la ropa, que vas a la tienda de puericultura, lo eliges, y te lo llevas puesto o te lo envían en un par de días a casa. No, no, no. Dependiendo de cada fabricante, la cosa puede alargarse entre 45 y 90 días. ¿Cómo se te queda el cuerpo? A mí se me quedó regular nada más, porque estando de 6 meses, con el mes de agosto por medio, que por lo visto todas las fábricas del universo hacen vacaciones a la vez, me veía metida en octubre y sin mis apaños para criar a la niña. A toro pasado, me doy cuenta de que tampoco hubiera sido un drama: entre el colecho y el porteo intensivo que tuvimos desde el primer día, hubiéramos sobrevivido divinamente, pero por aquel entonces yo esto no lo sabía y lo que me quitaba el sueño era verme sin carrito y sin cuna. También podríamos haber cambiado de tienda, o de marcas, pero bueno, una vez elegidos los modelos ya no había quien nos los quitara de la cabeza. Cuando llega el segundo hijos, o todos los que vengan detrás, este asunto pasa a la historia porque ya estaremos surtidos de todo lo heredado por el primero.

2. Cuándo empezar a comprar cosas para el bebé si no vives en un palacio…

Guardar cajas enormes de puericultura sin montar es un trastorno. Si tienes espacio de sobra, una habitación ya destinada al bebé o un trastero hermoso ¡yo almacenaría con gusto! Pero si vives en pocos metros ¿qué necesidad hay de pasar estrecheces? Este punto se contradice con el anterior y con la posibilidad de encontrar ofertas que llevarte a casa justo en el momento en que se crucen en tu camino, y con la tranquilidad que da el saber que lo tienes todo ya bajo tu techo y bien controlado. Es una decisión muy personal y muy diferente para cada familia en función de sus necesidades, pero a menor tamaño de la vivienda, más tarde lo compraría yo todo. Hay comercios que te permiten hacer el encargo, pagarlo y entregártelo cuando se aproxime la fecha del parto.

3. ¿Y si al final no lo usas?

Ojo, yo empecé mi búsqueda del primer embarazo confiando en el carro, la cuna, los biberones, los chupetes… Y luego he tenido dos hijos que no han usado nunca ni biberones, ni chupetes, un niño que renegó de mi ansiada minicuna… En estos tiempos no están los presupuestos familiares para tirar cohetes, así es que si andáis muy justos en la planificación y aunque os parezca una locura ¡no compréis! Igual invertís en un sacaleches y al final no dais teta ni una semana; o en mil cacharros para esterilizar, secar, organizar biberones y os pasáis años dando la teta. Un chupete es un gasto menor, pero hay cosas grandiosas como la bañera, los parques, las hamacas… Lo ideal sería poder probar todos estos artilugios con vuestros hijos para saber si los aceptan o no. Porque esa es otra: inventos ideales para un bebé no son soportados por otro ¡ni aunque sean hermanos y compartan genética! Si tenéis cerca amigos o familiares que os puedan dejar probar alguna de estas cosas, o incluso empresas de alquiler de puericultura por días para ver el efecto que les produce a los mochuelos ¡sería lo mejor que os podría pasar!

4. ¿Qué hacemos entonces?

Pues como en casi todo en la maternidad ¡lo que te dé la gana! Ni con 2 embarazos he llegado a una conclusión clara. Más allá del tema de los plazos de entrega para la puericultura de gran tamaño, o para cosas como muebles de dormitorios personalizados y asuntos así, el resto es muy variable, va a depender muchísimo de nuestro presupuesto, de lo dispuestos que estemos a arriesgar haciendo malas inversiones, a que nuestros hijos nos den el susto de nuestras vidas al negarse a usar cosas que habíamos supuesto que serían imprescindibles para criar…

¿Cuándo empezasteis vosotros a planear vuestras compras? ¿Hicisteis buenas adquisiciones o cambiaríais de sistema si tuvierais que empezar de nuevo otra vez?

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1 Comentario

  • Responder
    Beatriz
    18 febrero, 2019 at 10:25

    Nosotros compramos lo imprescindible, es decir carro, bañera-cambiador y cuna con tiempo. Esto tengo que decir que lo utilizamos todo y no nos hemos confundido. Compramos también mini cuna porque la cuna grande no nos cabe en la habitación y yo no pensaba estar de peregrinación todas las noches. La mini cuna nos vino muy bien para llevarla al comedor cuando venían visitas y así pudieran observar al peque. El resto de bártulos utilizamos los que venían en las cajas de la matrona (biberones varios, chupetes, cremas) y los que nos prestaron (hamaca, saca leches por ejemplo). Nos la jugamos pidiendo como regalo una mochila para porteo, puesto que hay bebés que no las quieren ni ver pero tuvimos suerte y ha sido una salvación en muchas situaciones (de hecho siempre la llevábamos en el carro por si acaso). También compré ropita pero aprovechamos mucha que nos dejaron como nueva, sobre todo bodies y pijamas, que parece que nunca se tienen suficientes. De todas formas reconozco que compré cosas como una mantita, muselinas y pijadas varias por eso de tenerlo sin más jaja creo que es inevitable…y algo fundamental que descubrí después fue tener una colchoneta de juegos, puedes dejarle ahí tumbado, después cuando empiezan a sentarse te ahorras chichones y no está tan frío como el suelo(la mía es de mimuselina y es plegable que para guardar después es un plus)

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