Puericultura

Lo siento, pero mi hija no viajó a contramarcha

Lo siento, pero mi hija no viajó a contramarcha

De niños, mi hermano y yo sobrevivimos a un accidente de coche que nadie se explica como no resultó ser mortal. Él tenía 8 años, yo 10, y estábamos de vacaciones de navidad en casa de mi abuela. Había un partido de fútbol en la tele y mi padre nos llevó con él a una de esas ventas de pueblo, donde se reunían 4 gatos a ver el partido. Pero tenían futbolín y esas máquinas de bolas con regalos dentro que vuelven locos a los niños, así es que nos fuimos con él. Nuestro coche era un Opel Vectra recién estrenado. Al ser invierno, oscurecía muy pronto, la carretera era una de esas secundarias de pueblo por las que no pasa un alma y acabábamos de salir de casa de mis abuelos cuando el coche empezó a hacer eses, a irse contra un talud de la carretera para finalmente echar a rodar por un campo de cultivo. Dimos vueltas y vueltas hasta chocar con unas rocas enormes y allí no había nadie para socorrernos. Mi hermano viajaba en el asiento del copiloto, con sus 8 años y sin cinturón de seguridad. Yo viajaba en el asiento trasero, también sin ninguna retención. En la primera vuelta del coche, su ventanilla se rompió y él salió disparado, quedándose sentado en el campo mientras veía como el coche seguía rodando con mi padre adentro y conmigo. Yo sólo recuerdo que sonaba “Let it be” de The Beatles en la radio, y luego un golpeteo continuo de mi cabeza de un lado a otro contra las dos ventanillas traseras del coche. Hasta que perdí el sentido con los golpes.

axkid rekid plus test hija no viajó a contramarcha

Mi padre me espabiló a gritos y zarandeos para sacarme del amasijo de hierros en el que se había convertido el coche nuevo. Lo recuerdo como si lo acabara de vivir. Escucharlo de lejos, abrir los ojos y no saber dónde estaba, con mi padre tirando de mí hacia no sabía donde, y mi pie atrapado bajo el maletero del coche que había quedado volcado. Logró sacarme, encontrar a mi hermano a unos metros y como en aquella época no existían los teléfonos móviles ni nada, suerte tuvimos de estar en medio de ninguna parte, pero cerca de un hotel rural de lujo en el que justo en ese momento se producía el cambio de turno de los camareros. Ellos nos encontraron y el resto es historia. No nos pasó nada a ninguno. La más “grave” era yo, con una fractura en 2 dedos del pie y la sangre que me salía a chorro por la nariz, pero sin ningún daño en esa zona. Mi hermano sólo tuvo un arañazo a la altura del abdomen, de la ventanilla con la que rozó al salir disparado. Mi padre leves molestias cervicales. La muerte estuvo tan cerca que tanto a la guardia civil, como a quienes nos socorrieron, como a la aseguradora del coche, les pareció un milagro que hubiésemos escapado de allí sin nada.

Obviamente, no creo que mi padre quisiera matarnos por no ponernos el cinturón, o no llevarnos en una sillita, ni a contramarcha cuando éramos más pequeños. ¡Si nadie conocía nada sobre seguridad entonces! Pero no se me ocurriría afirmar que como nosotros sobrevivimos a lo que podía haber sido una gran tragedia, la necesidad del cinturón de seguridad y de los sistemas de retención infantil es una tontada moderna. Es más, sin tener que remontarme 25 años atrás, mi bichilla tiene ya 5 años, mide algo más de 120 centímetros, pesa más de 22 kilos y ha viaja en el sentido de la marcha desde los 9 meses. Por suerte, no hemos tenido ningún accidente con el coche. Ni grave, ni leve y la verdad es que subimos a él de forma muy esporádica. Pueden pasar semanas hasta que hacemos uso del coche y solemos ir andando o en transporte público a casi todas parte. Ha sobrevivido perfectamente sin viajar a contramarcha, claro que sí, y a día de hoy, viaja en su su silla de grupo 2-3 porque la altura del respaldo de la anterior ya no era suficiente para ella. Pero ¿y si hubiéramos tenido que comprobar la seguridad de nuestra sillita a favor de la marcha en un accidente real?

axkid rekid niño 15 meses

1. Mis conocimientos acerca de la contramarcha

Han llegado muy tarde para ella. Empecé a escuchar y leer sobre este tema cuando la niña tenía sobre un año y medio y no le di importancia. Me avergüenza decirlo, pero por aquel entonces, para mí, la sillita del coche era un elemento de puericultura más, al mismo nivel que el carrito, o la cuna y lo que importaba es que fuera de una marca reconocida, que pareciera mona y cómoda y poco más. Jamás pensé en la vida o la muerte de la niña. Jamás. Con mi pensamiento de que todas las sillas de seguridad eran iguales porque estaban homologadas, se vendían legalmente y el desconocimiento sobre la contramarcha en todas partes, no me veía siendo yo la pionera en el uso de esos cacharros a los que se acusaba de aparatosos, de muy caros, de marear a los niños, etc., etc. Para cuando me quise dar cuenta, a base de información y más información, y tragedias conocidas y datos fehacientes de lo que implica para bebés y niños tan pequeños un accidente en el sentido de la marcha (sin hablar ya de aberraciones como las del cojín abdominal, que a ojo de madre ya se ve que eso no puede ser seguro, sin haber estudiado ingeniería ni nada) ya era tarde. O no. En realidad no lo era, pero realizar una nueva inversión en una nueva sillita para el poco uso que le damos… En fin, que no es fácil salir del bucle tras haber tomado una mala decisión en ese sentido. Por eso siento que mi hija no haya viajado a contramarcha, porque ahora que se la presupone “a salvo” de secuelas tan terribles, irreversibles, o incluso de la muerte por un sistema de retención infantil no adecuado para su constitución y edad, es cuando me entran los miedo de lo que podría haber pasado. ¡Que ni los areneses los ajustábamos bien! Porque los padres no aprendemos por ciencia infusa, e igual que un carrito puede ser mejor o peor pero no matará a tu hijo, la sillita de seguridad si puede tener parte de culpa en las lesiones que sufra un niño.

Lo siento, pero mi hija no viajó a contramarcha

2. Cuando me quedé embarazada de mi churumbelito

Yo ya tenía clarísimo que este niño no iba a conocer otra cosa que no fuera la contramarcha. Para terminar de convencerme, me puse un día junto a este hombre a hablar del tema. Le enseñas unos vídeos, le explicas 4 cosas básicas de física y como ingeniero, lógicamente lo entendió todo un millón de veces antes que yo y con mayor profundidad. Pero no contentos con eso, cuando decidimos la silla que queríamos para cuando mi mochuelo dejara el grupo 0 (una Axkid Rekid, que no me sonaba de nada la marca, ni la silla, ni su historia, ni sus ventajas, hasta que descubrí lo que era el Plus test de los suecos y las poquísimas sillas que consiguen superarlo) nos fuimos a echar la tarde a una tienda especializada en contramarcha, Experiencia Bebé en Sabadell. Y digo literalmente echar la tarde, porque su dueño, David, nos atendió durante más de 2 horas, montó a este hombre en la rampa de pruebas para que viviese en sus carnes un impacto a menos de 10 km/h (meses después hasta yo acabé probándola y el impacto es tremendo, aquí debajo os dejo el vídeo a cámara lenta) y con cientos de dudas técnicas que el mío le planteaba, no le quedó duda de que habíamos tomado la peor de las decisiones llevando a la niña a favor de la marcha desde tan bebé.

 

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3. Por qué ya no puedo defender otra cosa que no sea ir a contramarcha

Pues porque la física no entiende de modas y la fuerza que va a tener que soportar un bebé o un niño de corta edad en caso de impacto, es 500 veces mayor (que se dice pronto) si viajan en el sentido de la marcha. Esto puede marcar la enorme distancia entre salir completamente ileso de un accidente, con lesiones graves, o morir en él. Sí, me sale la vena dramática, pero no porque me ponga en plan madre angustiada, sino porque las pruebas no admiten lugar a dudas. De ahí que a día de hoy se diga que la peor de las sillas a contramarcha es más segura que la mejor de las diseñadas para ir en el sentido de la marcha. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Pues seguramente como a mí, porque tú que habías invertido un dineral en una silla de renombre, con una tapicería y un acolchado monísimo, te das cuenta de que en una silla más fea tu hijo iría más seguro. Porque no es cierto que los niños vayan incómodos con las piernas dobladas cuando crecen, ni que se mareen más, ni que haya coches excesivamente pequeños para instalarlas correctamente. Porque lo del precio más ha pasado a la historia: entre 200-300 euros se encuentran sillas a contramarcha que han superado el Plus Test y es un precio igual e incluso inferior al de muchas sillas a favor de la marcha. Además de ser una inversión que te va a durar como mínimo hasta los 4 años del niño.

Existe en España mucha desinformación sobre el tema de la contramarcha, pese a que en estos 5 años desde que soy madre ha proliferado muchísimo y a poco que se indague se encuentran webs especializadas (Cris Hurtado Lab, A contramarcha, Día de la contramarcha) tiendas expertas e incluso organismos oficiales siguen dando recomendaciones para que todos los niños viajen a contramarcha como mínimo hasta los 4 años. El siguiente paso sería obligar por ley a viajar de esta manera (todo se andará), porque nos duele más el importe de una multa que la pérdida de un hijo, somos así de durillos. Si no hubiera otra opción disponible en las tiendas, los padres ya no tendrían que hacer un máster en seguridad en el automóvil antes de elegir un sistema de retención infantil de 0 a 4 años. Todos irían seguros a contramarcha, los precios serían más competitivos y volveríamos a preocuparnos simplemente por los diseños y los colores, que es lo que deberíamos haber podido hacer desde siempre, confiando en que las homologaciones son realmente seguras.

¿Vosotros acertasteis al elegir las sillas de vuestros hijos? ¿O también metisteis la pata durante años?

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17 Comentarios

  • Responder
    María
    19 febrero, 2019 at 09:00

    Hola Lucía!
    A mí me pasó como a ti. Con mi mayor, que ahora tiene 8 años y medio, no nos preocupamos más por la sillita de lo que lo pudimos hacer por el carro o la cuna. De hecho, llevó la que nos regalaron mis amigas cuando nació, así que no hubo que darle muchas vueltas al tema. Me arrepiento, por supuesto, porque hemos tenido la gran suerte de no tener que lamentarlo, pero ¿y si no hubiera sido así? La inexperiencia y la falta de información nos pudo haber salido caro.
    Con la pequeña empecé a estudiar el tema durante el embarazo y nunca dudé de que iría a contramarcha. La inversión fue mayor que muchas sillas a favor de la marcha, pero mucho menor que para cualquier carro de marca conocida. Y estamos muy, muy contentos. Con 3 añitos (y siendo alta) sigue en ella encantada, va muy cómoda, no se marea y jamás ha protestado. Hace una semana viajó por primera vez a favor de la marcha y ¡fue en un autobús para ir de excursión con el cole! En coche, siempre con su silla.
    Aunque tarde, creo que hemos tomado la mejor decisión.
    Un saludo!!

  • Responder
    Queca
    19 febrero, 2019 at 10:35

    Hola,
    No dudo que el sistema contramarcha pueda ser mejor, de hecho seguro que es mejor hasta para los adultos, pero de todos modos, lo que habría que preocuparnos más es por la conducción que por los sistemas de retención, ya que lo importante es evitar los accidentes porque quien va en el coche no es solo tu hijo y no solo tu hijo pequeño, sino que tb van los padres y los niños no tan pequeños y si hay accidente, nos guste o no, usemos una sillita o otra, las consecuencias pueden ser horribles en cualquier sentido. Nosotros si viajamos mucho, tenemos familia fuera y es lo que tiene, y seguimos usando las sillitas a favor de la marcha, eso si, procuramos tener mucho cuidado a la hora de conducir y evitamos salir en momentos de relativo peligro.

    • Responder
      Cristina
      19 febrero, 2019 at 11:22

      Hola Queca,
      No dudo que conduzcáis con mucha prudencia, pero un accidente es un suceso eventual e impredecible del que involuntariamente resulta un daño.
      Por muy prudentes que seáis y por mucho que conduzcáis en horas de ‘menor peligro’ siempre tienes la posibilidad de sufrir un accidente. No existe manera de predecirlo, pero si existen maneras de hacer que nuestros hijos viajen más seguros y según la física esa manera es viajando a contramarcha. Ojalá los adultos también pudiésemos viajar a contramarcha. A día de hoy es imposible predecir un accidente

    • Responder
      Yolanda
      19 febrero, 2019 at 21:18

      Desgraciadamente los accidentes, aparte de ser imprevisibles, suelen implicar a terceros que igual no son tan prudentes, o que van bebidos o drogados, o mirando el móvil… etc. No vamos solos por la carretera, y aunque asi fuera, no somos infalibles.

  • Responder
    Sara
    19 febrero, 2019 at 11:38

    Nosotros, por suerte, conocimos la contramarcha antes de nacer el mayor. Pero ahora me pasa como a ti, que por peso creo que podría llevarle en la axkid minikid hasta la adolescencia prácticamente, pero por altura vamos justitos. No he investigado demasiado pero creo que ya no hay sillas a contramarcha más allá del 1,10… ¿no? Y me da una cosa… Gracias por toda la info. Y no pidas perdón, que lo hacemos lo mejor que podemos 😉

  • Responder
    Ele
    19 febrero, 2019 at 12:29

    Si q hay sillas más haya de esa altura, la century de klippan es la que en estos momentos más altura da, y que a siento ser radical pero un accidente no lo arreglas por ir vosotros con mil ojos y por salir a horas tranquilas, un accidente lo puedes tener a la vuelta de tu casa, a 2 min de coger el coche.para mi el único problema q hay es q los coches no están preparados para las sillas y a veces los padres vamos más incómodos en mi caso una century y una kiss 2 en un Seat León vamos más justos si, pero mis hijos van seguros, eso nosotros q seguimos con un coche pequeño q hay quien con el primer hijo compra un monovolumen para tener más espacio en el maletero para el carrito y ni se plantea el tema silla. En estos momentos hay más sillas ACM q hace 7 años de mi primer embarazo poco a poco iremos sumando y esos locos q hace tiempo ya apostamos por llevar a nuestros hijos seguros en el coche seremos MAYORIA!!!

  • Responder
    Ali
    19 febrero, 2019 at 12:32

    Con toda la divulgación que se está dando a este tema ahora, desde DGT, blogs, Webs… creo que en poco tiempo voy a dejar de ser en mi pueblo «la loca de la contramarcha».
    Siguiente paso: autobuses escolares.
    Gracias Lucía por tu post!! Y a por el premio madresfera!!

  • Responder
    Mamá Universitaria
    19 febrero, 2019 at 15:03

    Yo cuando nación mi mayor, que tiene la edad de tu bichilla se lo dije a tod@s mis conocidos. Llegamos a ser siete embarazas en 2013! Yo soy la única que sus hijos viajan a contramarcha. Y como excusas me han dicho que es igual, que la silla que tienen es segura. Incluso he llegado de escuchar por una que llevaba un bolso de 150€ que era muy cara. Mi conclusión, a la gente si no lo puede ver otra persona (a un gran porcentaje) le importa poco la seguridad de sus hijos. Ninguna de esas seis madres puede decir que no se le ha informado. Mande la información, les conté las estadísticas, pero poco importo. Sus niños primeros al capazo y luego a favor de la marcha.
    Este tema me cabrea, porque en nuestro círculo no ha sido ignorancia, es literalmente estupidez por parte de los padres.

  • Responder
    Laura
    19 febrero, 2019 at 15:25

    Hola! A mí me pasó parecido o peor, yo con mi mayor heredé todo de mi hermana, hasta la silla del coche….de una marca estupenda y segura de que mi hermana había elegido lo mejor para sus 3 hijos…cuanta desinformación e inconsciencia. Empecé a reconocer las siglas ACM cuando mi hija tenía 1 año y no fue hasta que nació la segunda (hace ahora 18 meses) que las puse a las dos ACM, ahora la mayor pesa 18kg y en tesitura me hayo…pero la pequeña va a ir ACM hasta los 14 🙂
    Gracias

  • Responder
    Amatos
    19 febrero, 2019 at 19:23

    Antes de nacer mi primer hijo me informe muchisimo, mire muchos foros ymuchas webs y compre la gb vaya i-size y nos gastamos 500€ a pesar de lo poco que cojemos el coche es mejor invertirlo en una cosa tan importante como esta. Porsupuesto he sido la loca de mi familia, que donde vas si el niño se va a marear, no va a querer ir, que va a vomitar… uuuffff hasta que no vieron la pagina de la dgt no me dejaron.
    No me arrpiento para nada, puede ser que nunca pase nada y puedeser que en un segundo te cambie la vida. No es un gsto, es una inversion en seguridad.

  • Responder
    Ana María - La mamá y el blog
    21 febrero, 2019 at 18:37

    Hola!
    Nosotros hemos llevado a la niña a contramarcha hasta que ha tenido más de un año y medio; ella se mareaba y llegó a vomitar varias veces, y por eso decidimos cambiarla ya que para ver a mi familia tenemos que cruzar la península (del norte de Burgos a Sevilla) en un viaje de 12 horas y ella lo pasaba mal. Yo tampoco puedo viajar a contramarcha porque me mareo muchísimo.. Teníamos la idea de llevarla a contramarcha todo el tiempo que se pudiera porque no se la veía incómoda con las piernas ni nada, pero claro, si se marea tanto que vomita no hay otra solución.

    • Responder
      Lídia
      23 febrero, 2019 at 08:12

      Hay mucha gente que se marea a favor de la marcha y tb vomita y aún así sigue cogiendo el coche. Siempre pienso que mejor una vomitona que no quedarse desprotegidos ante un accidente

      • Responder
        Inma
        26 febrero, 2019 at 20:26

        Lidia, se nota que no sabes de lo que hablas. A mi hijo le pasaba lo mismo, se mareaba porque giraba la cabeza, y en una de sus vomitonas, para un trayecto diario de 7 km, casi se ahoga y tenemos un accidente. Tuve que parar en el arcén, calmarlo y calmarme. No siempre se consigue.

  • Responder
    Borja
    26 febrero, 2019 at 06:51

    Hola. Un saludo y enhorabuena por el blog. La contramarcha siempre, siempre es más segura que ir en el sentido de la marcha. Lo que yo no entiendo es por que se siguen construyendo coches con los asientos en ese sentido. El del conductor es el único necesario (de momento). No es una cuestión de sillitas infantiles. Debería ser para todo el mundo. No te ofendas. Es una broma. Ahora hablando en serio creo que los que defendéis la contramarcha de está manera no sois realistas. Lo primero es que una silla es una inversión para muchas familias, no digamos ya tener que comprar dos porque los peques no puedan, por tiempo, reutilizar las de sus hermanos mayores si están en buen estado. Con la situación actual de gente que llega con dificultad a fin de mes es difícil que sillas más caras se vendan mucho. Lo segundo es que aunque hay sillas para más de 1,1 m supone otra inversión más. ¿Cada cuanto puede una familia comprar una silla nueva? He llegado a ver a niños de más estatura viajar con las piernas encogidas en posiciones más que incómodas y por supuesto mucho más inseguras, por defender que hay que continuar con la silla a contramarcha. Y si un niño llega a la adolescencia viajando a contramarcha, seamos honestos: ¿no nos parece mal que viaje castigado sin poder ver más que el respaldo de su asiento? ¿Vosotros viajaríais así?. Resumiendo. Estoy a favor de la contramarcha. Pero creo que hay que mantener un compromiso con la realidad y dejar que viajen en el sentido de la marcha a partir de cierta edad, (3,4,5, según la estatura o peso del niño) por un compromiso con la economía, la comodidad y la realidad. No me valen los argumentos que esgrimen: “¿es que lo te preocupa la seguridad de tu hijo?. Por supuesto que me preocupa, no lo pongas en duda, pero no me gusta que se use ese reclamo para conseguir que yo compre siempre todo y lo más caro. Y por supuesto de nada sirve si luego cometemos imprudencias: desde usar el móvil, conducir deprisa o fumar al volante.

    • Responder
      Cristina - Laboratorio de mamá
      26 febrero, 2019 at 10:28

      Hola Borja, pues la verdad que en tu intento de broma hay algo muy cierto: Nos ahorraríamos muchas lesiones (y dinero) si todos los ocupantes del coche viajasen a contramarcha ¿Cuántos latigazos y complicaciones graves relacionadas con las cervicales se ven después de un accidente en adultos? ¡Muchísimas! El impacto frontal es el más habitual y se podría evitar girando a los ocupantes.
      Dicho esto, si en los adultos ocasiona lesiones graves ¿qué puede pasar en los niños que todavía no han desarrollado su musculatura, su estructura ósea y que encima el accidente les suele pillar desprevenidos (básicamente dormidos)? Que la ecuación se convierte en algo muy grave e incluso mortal. Por desgracia puedo nombrarte varios casos. Por eso es más importante viajar a contramarcha hasta los (mínimo) 4 años, por encima de una supuesta incomodidad en las piernas.
      Ahora me gustaría explicarte algunas cosas sobre los mitos que nos presentas:
      1-. PRECIO DE LAS SILLAS: Por suerte muchas marcas han sido conscientes de que la física está por encima de cualquier percepción o requisito estético y han apostado por fabricar sillas a contramarcha. Si te paseas un poco por el escaparate de sillas a contramarcha (en una buena tienda especialista) verás que puedes encontrar sillas más baratas, incluso, que una a favor de la marcha (Wob UNO, Axkid WOLLMAX, etc)
      2.- Que el hijo pequeño de una familia utilice una silla nueva (en el caso de que ésta haya sufrido un accidente o se haya caducado) es simplemente una recomendación de seguridad que hacen los expertos porque saben (está comprobado) que una silla que ha sufrido un accidente o que ha sido expuesta a temperaturas altas y bajas, presiones etc. NUNCA VA A RESPONDER IGUAL QUE UNA SILLA NO CADUCADA. Se da cosas como que esa silla se rompa en el momento en el que tiene que actuar y proteger al niño. No sé tú, pero yo sabiéndolo y habiéndolo visto con mis propios ojos NO ME VOY A ARRIESGAR. Estoy segura que antes de escatimar en la silla del coche, preferiría no comprar (o que me regalen) un cochecito de paseo. Una silla es algo esencial, un cochecito es totalmente accesorio.
      3.- PIERNAS ENCOGIDAS: Para ellos no es incómodo, es más: para ellos es más incómodo llevar las piernas colgando en una silla a favor de la marcha. Trabajo con una fisioterapeuta pediatrica y en más de una ocasión nos ha puesto como ejemplo la imagen de los niños sentados en el suelo (a veces en las sillas normales) ¿Cómo colocan las piernas? Cruzadas. En muy rara ocasión verás a un niño sentado con las piernas rectas o colgando. De hecho si te fijas los niños que van a favor de la marcha también suelen cruzarlas. Decir que es más inseguro viajar con las piernas flexionadas es más inseguro que viajar a favor de la marcha es porque todavía no has visto lo que le pasa al cuello de un niño menor de cuatro años en caso de impacto frontal. Te invito a que veas un vídeo en YouTube llamado: ‘Viajar a contramarcha es más seguro’ Si quieres luego lo comentamos.
      4-. SÓLO VEN EL RESPALDO: ¿te has sentado detrás del copiloto a la altura de los ojos de un niño de 2 años? ¿Qué ves? El respaldo de delante y si me apuras el hombro de mamá o papá. Venga y a lo mejor las luces de la radio. Poco más.
      5-. Nadie obliga a nadie a comprar lo más caro, como nadie obliga a nadie a coger un coche. Lo único que defendemos los que estamos en el movimiento a contramarcha es que la información que se dé a los padres sea real para que ellos puedan elegir. Sin mitos, sin mentiras y con la física por delante.

      Un saludo 😉

  • Responder
    Raquel
    11 marzo, 2019 at 15:56

    El relato de tu accidente me ha puesto los pelos de punta, realmente fue un milagro que salierais ilesos. Por lo demás, lo que cuentas es muy parecido a mi experiencia. Mi hija mayor nació en el 2009 y por entonces de la sillas a contra marcha no se sabía nada, por lo menos el común de los mortales. Al ser ella menuda pudimos alargar bastante la sillita del grupo 0, hasta los 13 meses si no recuerdo mal, y después ya fue en sentido de la marcha. Ahora veo fotos suyas en el coche y me entran sudores fríos, no solo por ir AFM sino por arneses mal puestos o por sobresalir la cabeza de la sillita. Por suerte, no tuvimos ningún accidente y todo queda en sudores fríos. Mi hijo nació en 2014. Antes de que la sillita del grupo 0+ le quedara pequeña, yo ya tenía claro que él iría ACM. Por suerte, para entonces la información ya era mucha y con él pudimos enmendar los errores que cometimos con su hermana. Y, por suerte, cada vez hay más información y la gente se va concienciando más. Por cierto, mi hijo, con cuatro años y medio, sigue en su Axkid Minikid y ahí seguirá mientras pueda, sea por altura o por peso.

  • Responder
    Sandra
    30 abril, 2019 at 10:53

    Pues a mi me pasó igual q a ti,a mi hija mayor la llevé a favor de la marcha desde los 9meses😱y encima en esa silla del demonio la del famoso cojín asesino.
    Así q después también como vosotros,haciendo un máster para poder comprar una silla q cumpliera con todos los requisitos para poder llevar a mis hijos.
    Gracias por compartir toda esta información

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