Puericultura

Miedo a la oscuridad con 5 años. Nuestros trastitos luminosos

Miedo a la oscuridad con 5 años

Mi bichilla es valiente, intrépida y hasta hace poco parecía muy fan de actividades descerebradas con peligro para su integridad física. A medida que ha ido creciendo, y aunque sigue teniendo muchos ratos diarios en los que se pone en plan torbellino, no para quieta, saca de quicio a cualquier y parece una adolescente en plena edad del pavo, lo cierto es que se la nota mucho más centrada y tranquila que cuando era más pequeña. Sin embargo, esta nueva etapa de sensatez, de comunicación al detalle, ha llegado acompañada de un supuesto miedo a la oscuridad con 5 años. Y digo supuesto, no porque quiera desmerecer sus temores de niña, sino porque a veces me da la sensación de que exagera un poco, mientras en otras ocasiones el posible pavor pasa completamente desapercibido. Por ejemplo, hay noches en las que se niega a dormir sin un punto de luz, y otras en las que reclama oscuridad total. A veces pienso que depende lo lo cansada que esté: si llega agotada a la cama, no tiene ni tiempo de pensar en temores, y como duerme del tirón, no hay miedo a la oscuridad que valga. Pero si se resiste a acostarse, empieza diciendo que no quiere ir a lavarse los dientes a solas, o hacer pipí sin nadie, porque el pasillo está oscuro y no quiere ser ella la primera que encienda la luz del cuarto de baño. Otras veces, cuando está viendo algo en la tele y quiere aprovechar una pausa para que no le estalle la vejiga de tanto aguantarse, bien que corre al baño, hace todo lo que necesita y vuelve sin temor ninguno. En fin… que no es por dudar de ella, y como las soluciones que nos piden son sencillas y pasan simplemente por tener algo de iluminación en casa, estos son los trastitos luminosos que utilizamos cuando empieza con el bucle de los temores.

punto de luz barato miedo noche

1. El punto de luz básico

El primero que tuvieron mis criaturas fue uno feo, feo, feo de la ferretería del pueblo. Como mi abuela también había necesitado uno, y yo no estaba nada puesta en asuntos de puericultura ¡allá que me fui a comprar el mismo! Eso sí, con luz azulita en lugar de la anaranjada deprimente estándar. De esto hace 5 años y ahí sigue el cacharro. Ha recibido golpes por parte de los 2 niños, patadas, ha sido pisoteado, lo han arrancado sin piedad del interruptor, se ha pasado temporadas perdido y maltratado en cajas de juguetes ¡y sigue funcionando como el primer día! Lo bueno, es que como el diseño es nulo, fue muy barato (unos 4 euros) y la resistencia que ha demostrado ha sido brutal. Además, tiene simplemente un botón que para el miedo a la oscuridad con 5 años es muy sencillo de manejar, de encender y apagar cuando ella misma crea conveniente. Vamos, una cosa básica del todo pero efectiva.

lámparita noche bebé

2. Las lamparitas molonas para bebés

Después de nuestra compra del punto de luz, empecé a conocer 1.001 modelos de lamparitas de bebés a cada cual más preciosa. Las hemos tenido con forma de manzana, de conejo, de nube. No es que cuesten un dineral, pero a nosotros no nos han resultado tan efectivas. Dan mucha menos luz que el punto de luz de la ferretería, por lo que no me servía ni para mis despertares nocturnos a la hora de dar el pecho (no iluminaban nada de nada y acababa recurriendo a la pantalla del móvil) y a la niña también le parece una luz demasiado escasa para sentirse segura. Son más un adorno precioso, incluso estando apagadas, y además tienen el tremendo fallo de que puedes cambiar las pilas pero como se funda o rompa la bombilla ¡adiós a la lamparita! Seguro que habrá modelos bonitos con mayor intensidad en la luz y quizás accesibles para el cambio de bombillas, pero de estos no hemos tenido ninguno en casa.

humidificador Hygro+ de babymoov

3. Humidificador con luz ambiente

Esto no es lo normal, pero ahora en invierno, con esas toses nocturnas del terror que suele tener mi mochuela (y que cada vez van a menos, por fin) hace tiempo que tenemos un humidificador muy grande y hermoso que dispara vapor frío cuando lo necesita. El cacharro cuesta un dinero importante, no os voy a engañar, pero la ventaja es que nos sirve tanto para el tema de la humedad ambiental como de la luz ambiente. Además de tener un montón de colores para elegir cada noche (pudiendo seleccionar los más o menos luminosos dependiendo de las necesidades de claridad que tengamos) tiene una opción para que vayan pasando todos de forma aleatoria. Para niños a los que se les trastoque el sueño con las lucecitas, mejor evitarlos, pero la mía disfruta conectándolo, eligiendo color y hasta podemos dejarla aún despierta en su cama, que se dormirá sin volver para buscarnos por los miedos. Eso sí, funciona enchufado a la corriente, por lo que si son muy pequeños e inconscientes hay que colocarlo donde no lleguen, tanto por el tema del cable como por la de litros de agua que pueden volcar.

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4. Lámpara 3D de Bob Esponja

Este se lo regaló su prima estas navidades, ya que Bob Esponja es el dibujo animado favorito de mi mochuela. Es un artilugio sencillo, que cambia de color, simula tener a Bob en persona en la habitación y da bastante luz. La ventaja es que funciona a pilas, por si se levantan y se lían a trastear con la corriente. Además, está compuesto de una base y otra pieza de metacrilato que es la que tiene la forma de Bob Esponja, por lo que es muy manejable en caso de tener que llevarla de viaje. No ocupa ni pesa nada. En definitiva, viene a ser un punto de luz sofisticado, pero si vuestros hijos tienen pasión por algún personaje, seguro que les hace más ilusión este sistema que el soso de la ferretería.

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5. El muñeco Gusy luz

Me pasé la infancia deseando en secreto un Gusy luz, porque cuando conocí su existencia ya sera demasiado mayor para pedir un muñeco luminoso nocturno. No tengo ningún trauma por no haberlo tenido, pero hace unos meses, cuando mi bichilla empezó a hablar de su miedo a la oscuridad con 5 años, me crucé con una foto de este juguete de cara a la navidad, y pensé que podría ser otra buena alternativa para este caso. De pequeña, yo no soportaba dormir con muñecos en la cama. Y mira que lo intenté, porque como en las películas y en los dibujos veía a niños que dormían rodeados de peluches, de muñecos y la mar de bien acompañados… Pero a mí me molestaban, me quitaban espacio, estaban hechos de materiales de dudosa calidad… ¡Fina que es una! Sin embargo, la niña lleva una racha en la que suele elegir al menos un muñeco para dormir cada noche. A veces puede ser una pulsera (es muy diva ella en todos los aspectos), una muñeca, un peluche, un cochecito… El Gusy luz está pensado para bebés, muy bebés, por lo que es apto para estar en la cama. Mi duda es si al final lo elegiría cada noche para dormir, y si realmente la cara del muñeco iluminará lo suficiente para que se le pasen los temores.

Por el momento, con un poquito de luz la cosa no parece ir a mayores. Ya veremos si se resuelve tan fácilmente o se agrava según vaya creciendo. ¿Los vuestros han mostrado alguna vez miedo a la oscuridad?

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1 Comentario

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    22 febrero, 2019 at 08:19

    Ay, el Gusiluz 😍😍😍 Lo tenía de niña y me encantaba. Yo creo que a esta edad es normal que aparezcan miedos. Opino igual, según cansancio y si se acuerdan o no, se les activa. El mío ayer que no quería dejar la ropa en el cesto por si había una animal, por lo mismo le entro urgencia de salir de la bañera y el remate es que no se atrevía a entrar al baño por si había ¡UNA MORSA! Ya le dije que la única morsa que había allí era su madre.

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