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Aprender a montar en bicicleta en 2 horas. ¡Conseguido!

Cada vez tengo más claro que los niños lo aprenden casi todo a su ritmo y que intentar forzarles para adelantar en cualquier campo suele ser contraproducente. Hoy os traigo la apasionante historia de cómo mi bichilla ha podido aprender a montar en bicicleta en 2 horas. Justas. Y con meses de separación entre ellas. Yo aún estoy alucinando con el procedimiento que hemos utilizado y que no ha sido ni meditado, ni estudiado, sino que ha venido dado así y me parece increíble que sepa andar en bicicleta con tan poca práctica. Eso sí, esta experiencia no creo que valga para niños de 3 años a los que queramos lanzar sin pedales y sin ruedines, pero para los mayores con algo de entendimiento ¡lo tenéis que probar! Hace un tiempo me quejé mucho porque consideraba que utilizar bicicleta sin pedales desde muy pequeña, con la esperanza de que le ayudara a pasar a la bicicleta definitiva de un modo más sencillo, no nos había servido para nada. Pero viendo el resultado final del proceso ¡igual estaba muy, muy equivocada!

1. Sin pedales hasta los 4 años

Mi mochuela no tuvo correpasillos pero sí motos de esas de ruedas anchísimas, y posteriormente la típica bicicleta sin pedales mega barata que veíamos a todos los niños del pueblo, la Chicco Red Bullet. Con ella, fue tirando hasta que en su cuarto cumpleaños decidió que quería ya una bicicleta grande ¡con ruedines! Mi gozo en un pozo, porque cuando la niña cató lo cómodo que era apretar los pedales sin tener que hacer esfuerzos para ir equilibrada, ni casi dirigir el manillar, no quiso ni oír hablar de quitarle las ruedas adosadas a la bicicleta nueva. En cualquier caso, como su cumpleaños es en noviembre y la bici la guardamos en un trastero, hasta la llegada de la primavera tampoco es que se subiera en ella ni un par de veces siquiera. Entre primavera y verano, prácticamente nada, y poco antes de cumplir los 5 años, una tarde de fin de semana, su padre decidió sacarla y hacer el intento de enseñarle.

moto correpasillos Feber

2. Con casi 5 años… ¡una hora sin ruedines!

Aquella tarde, la niña se vio súper convencida para probar a ir en bicicleta pelada y mondada. Estuvo una hora calle arriba, calle abajo, la mayor parte del tiempo con su padre pegadísimo a ella y sujetándola por la espalda. Tiraba de su ropa y le sujetaba el sillín hasta que conseguía mantener el equilibrio y entonces la soltaba. La niña alucinó de que pudiera avanzar sola, así es que se envalentonó y empezó a renegar de la ayuda paterna: ella era capaz de lograrlo sin nadie y además, su padre le molestaba porque se ponía muy cerca y no la dejaba correr. ¡Como para fiarse de ella! La práctica acabó con las ruedas de la bici bastante desinfladas, supongo que por la cantidad de meses de desuso, y tras una hora de intentos en los que ella se soltaba pero el padre no acababa de confiar, la bicicleta volvió al trastero durante 5 meses más. ¡Lo sé! A método tranquilo no hay quien nos gane!

Aprender a montar en bicicleta en 2 horas

3. Aprender a montar en bicicleta en 2 horas

A finales de febrero, con sus 5 años ya cumplidos, llegaron de repente unos días primaverales y un inflador de ruedas baratísimo de Aliexpress. Una gran combinación para retomar las prácticas ¿donde las habíamos dejado? Pues seguramente no, porque con tantos meses de interrupciones ¿le quedaría algo de recuerdo a la niña? Un sábado, volvimos a coger la bicicleta y dimos un paseo largo pero con los ruedines puestos. Parecía que volvía a desconfiar de todo lo que le habíamos dicho e incluso del pequeño aprendizaje que ella misma había vivido. Como excusas para no hacer ni el intento, decía que su padre no la dejaba ir sola, que se caería, que se haría daño, que se rompería la ropa, y también la bicicleta… Una enumeración de catástrofes sin fin. A la mañana siguiente, ya había vuelto a cambiar el chip. Bajaron de nuevo a la calle sólo con un ruedín, algo súper incómodo, porque además no quedaba firme sobre el suelo y la niña tenía constantemente la sensación de que se volcaba hacia el lado de la rueda de apoyo. A los 10 minutos ya prefería prescindir también de esa ayuda. A los 20 minutos rodaba completamente sola, esquivando al personal, los columpios, las columnas de la calle… A la hora de estar allí, ya se daba cuenta de algunos peligros, de que es necesario mantener la distancia de seguridad con la gente, con otros objetos móviles y que conviene frenar de vez en cuando, además de dar vueltas y hacer carreras de un lado a otro.

Otros datos sorprendentes son el hecho de que no se haya caído ni una sola vez mientras aprendía, lo que la ha llevado a ganar confianza y perder miedos a pasos agigantados. Ya se caerá en el futuro, pero al menos la técnica la tiene interiorizada y si es verdad esa creencia popular de que una vez aprendido nunca se olvida cómo montar en bicicleta, los golpes los llevaremos mejor que si se hubieran producido durante el proceso de aprendizaje y se hubiera asustado. 5 años no es una edad precoz para aprender a usar una bici, porque yo he visto a niños pedaleando sin ruedines desde los 3, pero tampoco me parece una edad excesivamente tardía, sobre todo teniendo en cuenta los pocos intentos que hemos hecho y lo espaciados que han estado en el tiempo. Lo mejor es lo fácilmente que ha aprendido, sin dramas, sin llantos, sin cogerle susto al invento… ¿Cómo aprendieron los vuestros a montar? ¿Se estancaron en algún paso? ¿Se lanzaron de muy pequeños o ya mayores?

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