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¿Columpios de madera en el jardín o nos vamos al parque?

Columpios de madera wickey

Mi poca afición por llevar a los niños a los parques infantiles sigue casi intacta. Es cierto que sobre los 4 años de mi #bichilla, se produjo un cambio notable, puesto que ella podía jugar, ir y venir de los columpio de forma autónoma y yo estaba con el bebé en brazos, o en el carrito, al aire libre, al sol ¡ni tan mala, oye! Pero esa época fue muy breve y en cuanto mi churumbelito cató también los columpios ¡vuelta a empezar con el estrés! Los niños que van a lo loco y se pueden llevar al mío por delante, la tierra del suelo, los turnos con otros niños desconocidos para hacer uso de los columpios unos minutos, el trueque de juguetes a disgustos, el jaleo… No podemos negarles ese rato de ocio, solo faltaría, con lo que disfrutan, pero siempre pienso que si tuviéramos jardín, o patio, o unos pocos metros de sobra en casa, les instalaría su propio parque recreativo y me ahorraría todo esto. En casa es imposible, pero en casa del abuelo…. ¡Hay metros! Así es que me he opuesto a indagar acerca de lo que me costaría tener columpios en la casa de nuestras vacaciones y ojo, porque hay versiones sencillas y muy parecidas a las de los parques públicos modernos por poco dinero. Ahora sólo nos queda esperar a que el abuelo nos dé licencia para instalar.

columpio nido wickey

1. Columpios de madera

Son tan naturales, tan de siempre y se integran tan bien en cualquier ambiente, que no pasan de moda. Hay columpios de madera bastante económicos, como estos de Wickey, que pueden sobrevivir a varias generaciones de niños en casa de los abuelos ¡o en la propia! Si tenéis espacio. A ojo, son como los de los parques infantiles, cambia un poco el tipo de asiento pero tienen la misma altura, instalación, y elementos de seguridad. Hay modelos muy sencillos, otros dobles y otros extremadamente complejos y divertidos; con toboganes, cuerdas para escalar, rocódromo, de esos circulares que a mí me dan una impresión tremenda pero a los niños les alucina… En realidad, todo dependerá del presupuesto que tengamos y del espacio exterior disponible, pero por menos de 200 euros podemos decir adiós para siempre a las colas en el parque. ¡Barato me parece para poder vigilarlos desde el sofá de casa!

areneros infantiles wickey

2. Una arena limpia y no como la del parque

¡Los areneros infantiles! Tengo yo a mis mochuelos que viven rebozados en arena: una en el colegio y el otro en la recién estrenada guardería. No os quiero ni contar cómo tenemos el parquet de casa, ni que allá por donde pasemos, pisemos o nos sentemos ¡hay tierra! Sin embargo, llamadme loca, pero si tuviéramos zona exterior les pondría una arenero con toda seguridad. Hay areneros infantiles de dimensiones, pequeñas, como esas piscinitas individuales de bebé, y así aspiraría a que al ir a la calle no quisieran tocar la tierra sucia y ajena, porque ya se habrían desquitado con la limpia de casa. Hay areneros de madera que, como los columpios anteriores, dan una sensación de vida campestre divina para los niños ¡hasta con tapa para que no se te estropee la tierra! Ni se vuele, ni se moje, ni se ensucie, ni se te meta toda en casa a traición. Incluso algunos súper económicos con forma de concha, para que ellos abran ese tesoro, se peguen el atracón de tierra y luego volvamos a cerrarlo como si nada hubiera pasado. La felicidad en este entorno natural empieza en unos 35 euros.

Columpios de madera wickey

3. Las casitas de madera

Nosotros tenemos un sucedáneo pobretón, que es una casita de tela que estrenó mi bichilla y que aquí sigue, 4 años después de una punta a otra del salón. Le encantaba a ella y la adora su hermano ¡buena ha salido! Y está más que amortizada. Pero claro, cuando veo esas casitas de madera de jardín, que me recuerdan tanto a la cabaña del abuelo de Heidi en miniatura ¡se me cae la baba! Sé que estos la disfrutarían muchísimo, y en un ataque de locura tremendo, reconozco que he estado a punto de comprar una para plantarla dentro de casa. Menos mal que luego este hombre me ha puesto los pies en el suelo, porque vivimos en pocos metros y no estamos para achicar más el espacio. Sin embargo, los niños las han probado en casas de amigos y no quieren salir de allí dentro. Que si fingen que es una casa, o un quiosco, o un restaurante o yo no sé cuántas cosas más, pero el caso es no atravesar la puerta hacia el otro lado. Las hay más baratas, de plástico, claro, pero no suelen parecer tan reales ni son tan cuquis como las de madera. En fin, de momento se me tienen con conformar con las de otras casas y con las que suelen instalar también en los parques infantiles. Aunque esas siempre estén sucísimas y tocar el interior dé cosita.

En definitiva, que se me ha desatado la imaginación de redecoración de espacios exteriores con la llegada de la primavera. ¡Una pena que no pueda hacerlo en los míos! ¿Vosotros habéis instalado columpios en casa o preferís ir al parque a socializar con el resto del mundo?

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3 Comentarios

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    26 marzo, 2019 at 08:00

    Nosotros siempre decimos que nos encantaría tener un jardín o patio porque da mucha vida tanto a los niños como a los padres. Pero es cierto que en el parque conviven con otros niños. Lo malo es la etapa primera en la que se pueden caer y no tienen ni la más remota percepción del peligro. Y tú vas de microinfarto en microinfarto 😂😂😂. Y ciertamente a esa edad ven a otros niños pero relación, relación… pues tampoco.
    Quien tuviera espacio y dinero jajaja

  • Responder
    Teresa
    26 marzo, 2019 at 09:33

    Yo también odio el parque en sí, así es que tiramos mucho de urba y todos felices. Abajo tienen a sus amigos y columpios y mucho sitio para correr, montar en bici, patinar…y no se pueden salir, por lo que pueden estar más libres y yo más tranquila.

    Y yo tengo a mis amigos también abajo, que puedo charlar mientras ellos juegan, así es que prefiero mil veces bajar a la urba que ir al parque, aunque también vamos de vez en cuando por variar.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    26 marzo, 2019 at 10:07

    Yo tengo como un sentimiento encontrado con este tema. Por si tuviera la suerte de tener un patio o un jardín me encantaría tener columpios de madera como estos en casa y encuentro que son fantásticos sobretodo para cuando son muy pequeños y si vas al parque tienes que ir detrás de ellos todo el rato.
    Pero por otro lado, ahora que mis peques son mayores y que no me necesitan tanto para jugar porque se apañan con sus amigos no me importa tanto ir al parque y tener un rato que ellos campan con sus amig@s mientras yo puedo socializar con otras familias o sencillamente estar sentada en un banco sin hacer nada.

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