Cosmética

Nuestra primera vez con piojos en casa

primera vez con piojos en casa

¡Meses! He tardado meses en poder contar nuestra primera vez con piojos en casa. Esa terrible experiencia que yo creía que nunca debería vivir. Pues resulta que justo al cumplir 5 años, mi bichilla se estrenó con una piojera bien curiosa en esa cabecita. ¡Qué horror! Sinceramente, no hacíamos tratamientos preventivos, no teníamos ni lendrera en casa (esta es la que dicen que da mejor resultado pero aún seguimos con la primera que tuvimos) y sólo me había limitado a revisarle la pelambrera cuando en la puerta de su clase colgaban el cartelito de “Hoy tenemos piojos”. Y la revisión era… ¡Completamente insuficiente! Porque yo ni siquiera había visto un piojo en mi vida, ni una liendre, ni un huevo, ni toda esa cantidad de novedades que llegan a tu cotidianidad con el primer bicho. De esto soy consciente ahora, una vez pasada la primera vivencia y la segunda! Porque nosotros éramos muy felices habiendo llegado a esta edad sin disgustos relacionados con la melenaza y de repente ¡entramos en pánico! El primer piojo lo vi mientras viajaba con ella en tren. Le correteó por encima de la cabeza, y yo, pensando que sería un bichito de esos que a veces te caen al pasar bajo los árboles, lo cogí como si tal cosa y lo tiré al suelo del vagón, dejándolo con vida. Es que no se me pasó por la cabeza la idea de que pudiera ser un piojo hasta que a los 5 minutos ¡vi otro! Sí, tenía que ser otro porque al primero no le podía haber dado tiempo de trepar de nuevo desde el suelo a la misma cabeza. Digo yo, porque a la velocidad a la que corría… A ese no lo pude pillar, porque mi mochuela se cansó de que le hurgara en el peinado y le estuviera deshaciendo la coleta. Así es que cuando empecé a sospechar, me quise morir un poquito, porque nos íbamos las dos solas a pasar medio día en Barcelona y no podía ponerme a actuar como si nada estuviera pasando.

1. La confirmación de la tragedia

Casi 6 horas me pasé mirándole lo alto de la cabeza, intentando tocarle por las capas inferiores del pelo para encontrar al maldito bicho. Y nada. Fuimos a comer a casa de mi madre, a quien advertí de que no le dijera nada a la niña, porque ella y los bichos no se llevan bien. Estuvo toqueteándole la cabeza media hora a la luz de la ventana y nada. No volvimos a ver ni un piojo corriendo, ni liendres evidentes. Sí un par de puntitos que podrían ser caspa, o no… pero tan diminutos. Sin embargo ¡yo estaba segura de que lo había visto! Tanto, que a la puerta del teatro al que íbamos encontré una farmacia abierta y me volví a casa con el tratamiento y una lendrera.

2. El inicio del proceso mata piojos

En medio del salón, la coloqué con su camiseta interior blanca inmaculada, le hicimos un bol de palomitas y pusimos la película de “Los minions” ¡lo que fuera para que se quedara quieta durante varias horas! Porque somos primerizos en esto y todos los repasos nos parecían pocos. El producto que compré fue este Fullmarks, ya que según la farmacéutica era muy efectivo pero con menos productos químicos que atacasen a los niños y no a los bichos. 19 euros de desembolso después (en Amazon luego vi unos frascos el doble de grandes por el mismo precio), mi madre nos dio un gorro de ducha de los hoteles. Peiné la cabeza para quitar los enredos y seguía sin ver nada evidente. Fui aplicando el líquido, que hacía un poco de espuma, era graso al tacto y chorreaba sobre la camiseta. Pero como indicaban que había que usar el frasco entero ¡ni una gota dejé! Entonces, me dispuse a masajearle la cabeza para que el tratamiento penetrara bien en en el cuero cabelludo y ¡oh, ascazo! Al mirarle la espalda había allí unos 12 bichos muertos de un tamaño interesante. ¿Cómo era posible que tuviera tantos y no se vieran con lo bien que habíamos rebuscado? A todo esto, la niña encantada con la película, las palomitas y el masajito en la cabeza. ¡Menos mal!

2. ¿Cuántas veces hay que pasar la lendrera?

Tras dejar actuar el producto 5 minutos con todo el pelo metido en el gorro de ducha, (o media hora, porque estaba tan atacada que no paraba de consultar con otras madres por WhatsApp y aquello se quedó allí un tiempo indefinido), empecé a pasar la lendrera metálica expectante, creyendo que vería caerse 1000 piojos y liendres a la vez. No fue para tanto, aunque piojos fueron saliendo un montón más, pero liendres no mucha cosa. Repasé toda la cabeza por capas de pelo, mechón a mechón, intentando rebuscar puntitos sospechosos, pero de allí parecía no salir nada. Así es que pasamos a la bañera para enjuagar el producto, lavar la cabeza con su champú normal y echar mucha crema suavizante porque al igual que el vinagre, dicen que son remedios naturales que no matan a los piojos (a esos creo que ya los había dejado secos con el tratamiento) pero ayudan a desprender las liendres. Vuelta a pasar la lendrera en la bañera, secar la cabeza con una toalla blanca en la que no vimos más restos de nada, y vuelta a pasar la lendrera otra vez hasta que acabó la película. La niña feliz con su nuevo tratamiento para un peinado especial. ¡Qué suerte que no los cogiera antes, con el carácter y lo poco que se dejaba tocar!

3. Deshacernos de todo lo que pudiera estar contagiado

Mientras yo me esmeraba con la lendrera, este hombre tenía 2 misiones: mantener a mi churumbelito alejado del espectáculo, e ir deshaciéndose de todos los textiles, ropa, abrigo, cojines, sábanas, toallas, albornoz, gomas del pelo, peine… que pudiera haber usado la niña durante esos días. Antes de lavarlos, lo encerramos todo en bolsas de plástico que sacamos al balcón, porque por suerte los piojos no resisten mucho tiempo fuera del cuerpo humano. El frío les viene fatal incluso a las liendres, y la falta de oxígeno acaba con ellos en pocas horas. El mínimo son 48 horas con todo lo que pudimos reunir puesto en cuarentena, bien atado, antes de lavarlo en la lavadora. Nosotros lo tuvimos fuera de casa una semana. Al lavarlo, lo ideal es hacerlo con agua a más de 60º, pero hay tejidos que no soportan esta temperatura, así es que por eso decidimos utilizar el método de la asfixia primero. También usé lejía con todo lo que pude.

4. Otras revisiones tras nuestra primera vez con piojos en casa

Por supuesto, durante nuestra primera vez con piojos en casa, nos revisamos todos los demás. Ninguno teníamos picores, pero como eso sólo indica si ya hay piojos hechos y derechos campando, buscamos las liendres ocultas y nada. Por cierto ¡qué gusto el pelo masculino corto para este proceso! Este hombre y mi churumbelito quedaron listos en pocos minutos mientras que con la niña estuve 2 horas y media y con mi búsqueda personal otra hora. También nos deshicimos de nuestras sábanas y pijamas. Y a continuación, a avisar al maestro para que pusiera una nota en el colegio.

5. Desterrar falsos mitos

De estos, todos tenemos muchísimos asumidos. Que si los piojos saltan, que si vuelan, que si muerden, que si los niños limpios nunca los tendrán, que si esto es cosa de gente dejada, que si mueren con vinagre, que si el árbol de té actúa como repelente natural… Todo mentira. Una vez asumido que la gente de bien también tiene piojos, es importante mantener la calma porque para empezar, por mucho que sean un ascazo a la vista y un fastidio por los picores, de entrada los piojos no matan, no transmiten otras enfermedades, así es que no va a ser lo peor a lo que tengamos que enfrentarnos en nuestras vidas.

¿Hasta qué edad estuvieron vuestros churumbeles a salvo de los contagios de piojos? ¿Qué es lo que mejor os funciona para liquidarlos y para prevenirlos?

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4 Comentarios

  • Responder
    Mama Primeriza Universitaria
    27 marzo, 2019 at 07:14

    Pues yo a mi hijo 1 liendre. Y di vuelta la casa. En mi caso si he visto pijos! Mios y de otros! Y fui a un colegio bien caro, asi que no tienen que ver con el poder adquisitivo. Volvieneo a la liendre de mi hijo…compramos todo, lavamos todo, todos con producto y yo somo consegui 1 liendre. Semanas siguientes revisando y nada. Ahora pienso que por ahi no era una liendre ni nada, pero nos sirvio de simulacro! Ya tenemos liendrera y los productos guardados por las dudas…

  • Responder
    Nueve meses y un día después
    27 marzo, 2019 at 08:06

    Vivo con miedo a ese momento… hasta ahora nos hemos librado pero… Por suerte los dos tienen el pelo corto y el mayor muy muy lacio y recto así que es facilísimo revisarlo. El pequeño va por el mismo camino.
    Me ha venido genial este post porque desconocía la muerte piojos por asfixia.

  • Responder
    marigem
    27 marzo, 2019 at 09:49

    Hola.
    Yo viví toda su infancia con miedo a los piojos y ni uno, y en la universidad se los pegó una amiga cuya sobrina los cogía sin parar l apobre. Toda la pandilla estaba infectada, lo conté en el blog hace unos 4 años.
    Se los quité muy bien, con un tratamiento al uso, pero menudo asco pasé, ufffff, prefiero olvidarlo.

  • Responder
    Elena Riberas Pérez
    27 marzo, 2019 at 13:09

    Yo de momento estoy librando, no cogió ni en la guarde, ni de momento en el cole.

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