Crianza

Cuando tu hija actúa como madre de su hermano. ¡Maruja en ciernes!

hija actúa como madre de su hermano

Definitivamente, los 5 años de mi bichilla cada vez suman más puntos para convertirse en mi etapa favorita hasta ahora. A veces temo que a partir de aquí, su gracia sólo pueda decaer y su persona complicarse, pero a día de hoy, ese mini ser enterado, sabelotodo, que se expresa como un adulto en miniatura y a quien no se le escapa detalle al que sacar punta, me tiene partida de risa todo el día. Entre sus nuevas habilidades se encuentra el hecho de que mi hija actúa como madre de su hermano. O sea ¡que me ha quitado el puesto! Igual me ve un poco incapaz en esto de la bimaternidad, y eso que yo me veía bastante ancha, convencida de que el trabajo no se había multiplicado hasta el infinito y que más o menos lo iba llevando con dignidad. Pero ella ha pasado de prácticamente ignorar al pequeño hasta el pasado verano, a meterse de lleno en el papel de niña maruja con bebé a cargo. La verdad es que hay situaciones en las que ayuda súper bien, y esa actuación sirve para entretener al pequeño, vigilarlo y permitirme tener sólo ojo y medio encima de él, en lugar de los 2 miopes que me caracterizan. Lo de jugar juntos aún no es su fuerte, y en pocas ocasiones comparten entretenimiento, pero es todas estas cosas ¡mi bichilla es una madraza!

1. Dar la mano por la calle

Y guiarlo muy pero que muy bien. Hay que reconocer que el pimpollo colabora bastante y no es la cabra loca que era ella a su edad. Aún recuerdo que en zona peatonal la dejaba alejarse bastante, para comprobar hasta donde sería capaz de llegar antes de echarme en falta o necesitar algo de mí. Un día, yendo con mi madre, le di demasiada libertad y la puñetera se fue hasta el infinito y más allá. Vamos, que luego no había forma de pillarla si no era pegándome la mega carrera. Se acabaron los experimentos. Pero mi churumbelito es de otra manera, y aunque le encanta correr por la calle, suele volver a darnos la mano cada pocos metros, o nos espera hasta que lo alcanzamos, o vuelve a agarrarse del chasis del carrito. Ya camina muchísimo sin cansarse y también busca a su hermana para que sea quien lo guíe. Da gusto verlos controlados y de la manita. ¡Qué descanso que al menos en esta situación sean bastante manejables!

2. Que cunda el pánico cuando lo lleva en brazos

Cuando mi hija actúa como madre de su hermano, una de sus principales aficiones es llevarlo en brazos de un lado a otro. Imaginaos: 5 años contra 2. 22 kilos frente a 13. Vamos, que logra levantarlo del suelo con todos los esfuerzo del mundo, y aunque se empeña en avanzar trastabillando, no logra recorrer ni un par de metros con esa sobrecarga. Aún así, a la mínima oportunidad ¡en volandas que lo lleva! Nosotros sólo vemos los riesgos de alrededor: el descalabro contra el suelo, contra un borde de un mueble, contra la puerta, que echen a rodar del bordillo a la carretera. Pero es que si le impedimos transportarlo ¡se nos indigna la mini maruja! Es cierto que hasta ahora no se le ha caído jamás, pero da mucha cosita verlos avanzar en semejante unión temblorosa.

3. Su defensora cuando le regaño

Ella no es especialmente cariñosa ni con él ni con nadie, pero ¡ay como escuche que alguien le levanta la voz a su hermano! Nada de gritarle en serio, ni de causarle un trauma, pero con un simple “¡Álvaro, no!”. “¡Eso no se hace!”. “Niño ¡nooooooo!” Ya sale ella ofendidísima porque alguien está maltratando a su hermano. Bueno, pero que se interpone entre el interlocutor y el pimpollo y lo defiende a voces, se encara y hasta lanza alguna amenaza grave para defender la integridad del pequeño. Y al contrario ¡también ocurre! Si por ejemplo ella está jugando con alguien y grita de una forma extraña, el niño piensa que le pasa algo, se interpone en la escena y suele abrazarse a la cintura de su hermana para llevársela del supuesto peligro a empujones. ¡Ay! Al final se van a querer y todo.

4. Actúa como madre de su hermano y usa mi vocabulario

Esto es un show digno de emitirse en televisión, porque ver mi vocabulario (que por otra parte es bastante característico y fácil de identificar) saliendo de la boca de mi mochuela es de lo más tronchante. Se ha apropiado todos mis diminutivos para el niño (ceporrito, Paquirrín, zángano, borricote, Alvaroto) y lo va intercalando en medio de su discurso, cada vez más adulto. Antes de usar por primera vez cada calificativo, me pregunta qué significa exactamente, porque por lo visto no quiere ella ir hablando impropiamente y sin saber. Y una vez definidas las palabras, se las adueña y cuando mi hija actúa como madre de su hermano, va parafraseando todo lo que me escucha a mí: órdenes, halagos, regañinas, amenazas… De todo un poco.

5. Los adjetivos empalagosos

Si fuera una madre con tendencia a la cursilería, diría que este repertorio de vocabulario amoroso hacia el pequeño me haría morir de amor. Pero como soy menos sentida rebajaré el grado de almíbar afirmando que sí, que se me cae la baba cuando ella lo busca, lo coge, se lo sienta encima, lo peina, lo cuida, lo limpia y mientras le va ayudando en todo esto va hablándole y haciéndole saber lo precioso que es, el bebé tan pequeño, el hermanito tan bonito, que es una monadita, que es súper guapo. Aunque un minuto después él le lance un zarpazo al pelo o a la cara y ella salga huyendo y renegando de lo malo, malísimo que es.

¿Los vuestros también empezaron a exagerar con el vocabulario para dejar claro lo mucho que querían a sus hermano pequeños? ¿Se han convertido en padres de los hermanos menores en alguna etapa de su infancia?

Esto te puede interesar

1 Comentario

  • Responder
    Eva
    28 marzo, 2019 at 14:34

    Me siento tan identificada! Mi mayor de 7 hace los mismo con si hermano de 3. Empezó cuando el tenía unos 2 añitos y así sigue.Me gusta porque la relación entre ambos es de mucha complicidad y de cariño mutuo

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.