Enseñanza/Colegio

Escuelas infantiles públicas sin plazas. ¡Toca pagar!

Escuelas infantiles públicas sin plazas

Después de valorar la posibilidad de llevar a mi churumbelito o no a socializar unas horas a la escuela infantil, nos topamos con el primer obstáculo: las escuelas infantiles públicas sin plazas en el Pueblucho Infernal. Lo cierto es que algo de idea teníamos al respecto, porque como siguen el mismo proceso de preinscripciones, sorteo y admisión que los colegio ¿cómo iba a darse el caso de que en pleno mes de marzo hubiera plazas disponibles para mi mochuelo? Las descartamos de entrada, si bien anotamos todas las fechas para ir a las jornadas de puertas abiertas durante el mes de abril, rellenar formularios y solicitar plaza de cara al siguiente curso, si veíamos que la experiencia era de verdad beneficiosa para mi mochuelo. Pero hasta que la psicóloga del CDIAP no se empeñó en que eligiésemos una de las 3 únicas guarderías públicas que hay en el pueblo, no tuvimos ninguna intención de llamar. ¡Y bien que hacíamos! Porque en 5 minutos había hablado por teléfono con las directoras de los 3 centros, que creo que me tomaron por la madre loca que espera tener una plaza subvencionada justo en el momento en que la necesita. En fin…

La investigación al menos me ha dado material para establecer odiosas comparaciones acerca de que lo ideal sería que a los niños los criásemos nosotros en primera persona en nuestras casas, con unas bajas de maternidad más largas y una flexibilidad mayor para que cada cual pudiera establecer el tipo de crianza que más le conviniera. Sin embargo, ahora me encuentro con que necesitamos una escuela infantil, no para que me cuiden al niño, ni le enseñen 3 lenguas, ni me lo saquen de allí despuntando como nadador profesional, sino porque en las calles de este pueblo no hay más niños de su edad, que es lo que se supone que él necesita para ampliar su marco mental. Vamos, que yo sustituiría ese rato por irme al parque, pese a lo mucho que lo odio, pero es que no hay niños de 2 años en el parque, porque están en la escuela infantil, en su casa, de compras con sus abuelos, porque hace frío… En definitiva, os voy a contar el panorama de la escasez de plazas públicas en este pueblo.

1. Escuelas infantiles públicas sin plazas y sólo 3 centros para repartir

Este pueblo tiene 60.000 habitantes (sí, lo de Pueblucho sé que le pega poco), que no todos estamos en edad de guardería, pero aún así la ratio es muy escasa. Tanto como que de 0 a 3 años sólo se ofertaron el año pasado 146 plazas públicas en total (os aseguro que hay muchos más bebés de esas edades). De ahí que existan a día de hoy 9 escuelas infantiles privadas que tampoco tienen plazas libres a tutiplén. Vamos, que están igual de llenas. Para acceder a las escuelas infantiles públicas, se utiliza un baremo por puntos exactamente igual al de los colegios, por lo que obviamente si unos padres iluminados como nosotros deciden de repente que quieren llevar a su mochuelo un ratito a la escuelita, te dan con el boletín oficial en los morros y te mandan a probar suerte de cara al curso que viene. Pero yo a mi pimpollo lo tengo que estimular lo antes posible, así es que empezamos ronda en las escuelas privadas ¡con costoso resultado!

2. El precio de una plaza pública frente al de una privada

Bueno, bueno, bueno, es que ya no hablamos de que queramos pagar una pijotada, ni la última tecnología para un bebé de 2 años, sino que la oferta privada me parece prohibitiva. De hecho, este fue uno de los motivos por los que me quedé sin trabajo cuando nació la niña: por aquel entonces, una escuela infantil en el horario que yo necesitaba de 9 a 5, costaba 700 euros a mes. Yo ganaba 900 por aquel entonces… O sea, que si descontaba los 700, más mis 120 euros de gasolina mensuales, me daba un resultado de que otros iban a críar a mi bichilla para que a final de mes tuviésemos un beneficio en las cuentas familiares de 80 euros. Con esos números y las escasas perspectivas laborales de futuro, me lancé a dejarlo todo. Las plazas públicas por entonces estaban aún más difíciles de conseguir. Hoy los precios han bajado (la crisis, miembros de la familia en paro, necesidad de que colaboren gratuitamente los abuelos para ahorrarnos las cuotas) así es que esa misma jornada de 9 a 5 de la tarde con su comedor y hasta sus clases de inglés, puede rondar los 550 euros en un centro privado y… ¡167 euros al mes en uno público! Más 160 euros si se tiene que hacer uso del comedor. ¡Alucina! El mío está yendo un rato a jugar por las mañanas de 9 a 12 por 250 euros al mes, sin comida y sin ningún extra. Casi me sale más a cuenta volver a estudiar y hacerme yo especialista en el tema, oye.

3. ¿Realmente las instalaciones privadas son mejores que las públicas?

Ya os digo que no. Ni el ratio de alumnos por técnico infantil, ni mejores patios, ni mejores aulas, ni instalaciones de lujo. Al menos aquí: si te llevan de paseo a ver las 12 del pueblo, no hubiéramos sabido distinguir cuáles eran las 3 municipales. Todas tienen buenos proyectos, actividades especiales, se les ve un ambiente agradable, niños infecciosos hay en todas… En fin, que si no fuera por cuestiones de ubicación y por la inexistencia de plazas públicas disponibles, no creo que nadie viera deficiencias en las públicas. Vale, los muebles y la decoración son menos cuquis que los de las privadas, pero no creo que eso marque la diferencia.

Ahora que el niño ha cumplido su primer mes con éxito, con un periodo de adaptación más que decente y que va feliz a cada día a la escuelita, nos entra un dilema tremendo. ¿Vamos a ser capaces de cambiarlo a un centro diferente por ahorrarnos algo de dinero el próximo curso? ¿Y si la nueva adaptación no va igual de bien? ¿Y si después de las vacaciones de verano se olvida por completo de esta guardería, del personal, de los compañeros y sí acepta ir a otra porque no le queda recuerdo, ahorrándonos un dinero? Como tantos otros aspectos de la crianza ¡la educación también está llena de dudas! ¿En vuestras ciudades hay centros públicos para todos? ¿Los precios son más asequibles que aquí?

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8 Comentarios

  • Responder
    Minimar Bcn
    1 abril, 2019 at 08:12

    Mi hija fue a una privada y el niño va a una pública y puedo decir (al menos en nuestro caso, que la privada mucho mejor).
    Las instalaciones de la pública son muchísimo mejores pero en cuanto a educación y estimulación la privada mucho mejor. La niña hacía natación, psicomotricidad,, inglés…. El pequeño nada, va a terminar p2 y no sabe ni los colores.
    Por suerte me da igual que aprenda o no, simplemente con que esté contento me sirve, pero si tuviese que volver a elegir, no lo dudaría, la privada.

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    Marta
    1 abril, 2019 at 09:14

    Hola! Me he asustado al ver tales cantidades, en mi pueblo, que si que lo es, unos 20.000 habitantes creo, la pública ni de broma, para los padres trabajadores no hay, cosa rara porque lo necesitan más que otras familias que no trabajan ninguno o uno de los miembros, ellos están antes que tú y encima esas familias pagan nada o muy poco y tú qué trabajáis los dos pagas por todos, con mi hija mayor fue lo que pasó, así que decidimos llevarla a una privada que pagábamos poco más o menos que en la pública, lo que si tenías que llevar pañales, toallitas y su comida diaria, empezó con 20 semanas y pagábamos 160€, y a medida que crecía nos iba bajando, el último año, antes de ir al cole, pagamos 140€ y el horario de 9 a 14h. Yo muy contenta la verdad. Ahora con el chico que tiene un año, yo no trabajo, me despidieron, y estoy haciendo lo que no hice con la mayor, aprovecharme de él todo lo que puedo, seguramente en septiembre le lleve un rato por la mañana, ya tantearemos en cual, pero por el momento en casita. Saludos!

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    Maria
    1 abril, 2019 at 10:12

    Madre mía! He alucinado al ver los precios, tengo tres niños y el peque va desde enero a una privada por la que pago 295€ de 9 a 5 con comedor, el mediano estuvo también en una privada con piscina, inglés, yoga y varios extras más y era unos 80€ más y la mayor en la pública, y la verdad es que no hay color, me quedo con la privada

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    Anónimo
    1 abril, 2019 at 10:59

    Mi hijo fue a ambas: el primer año (despues del mis cuatro meses de baja) entro en la pública porque vivíamos en una zona en la que apenas había niños y la guardería pública siempre tenía plazas. La experiencia: espectacular, como modelo privado era insostenible porque en clase de mi hijo eran 4 niños (sí, cuatro niños de 9 a 17 + dos niños que debían ir de 9 a 13 horas).
    Las instalaciones: enormes,nuevas y con mucho material (la cocina/comedor era increíble y las clases de los niños con ventanales de suelo a techo y entraba luz a raudales). Y era un chalet con jardín (zona de columpios, zona de suelo de corcho, arenero y un pequeño huerto)
    El resultado: mi hijo no lloraba nunca, a la segunda lágrima ya le tenia alguien en brazos haciéndole cucadas. Y las cuidadoras tenían tiempo más que suficiente para dedicar a los niños, y eran todas encantadoras
    Ah! el precio… muy muy asumible
    Pero… nos mudamos y tuvimos que cambiarle a una guardería privada porque en el nuevo hogar no había plazas en la pública. El precio ya subió considerablemente y también el ratio de niños por clase (el de la otra guardería es un modelo que no hubiera funcionado como escuela pública, no daban los números ni de coña) pero la experiencia fue muy bonita porque mi hijo estuvo bien cuidado, bien atendido y muy bien querido. Desde luego que hubiera preferido que estuviera como en la otra, con menos niños, pero valoré la gran profesionalidad de las trabajadoras que aún con el doble de carga de trabajo tenían la misma actitud y la misma vocación de cuidar a los peques.
    Así que mi balance final es que estoy muy agradecida de la suerte que tuve al dar con buenos profesionales y, el dinero, pues entiendo que un negocio privado tiene que ganar dinero pero es cierto que es un modelo inasumible para salarios bajos

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    Vanessa
    1 abril, 2019 at 13:18

    Marc va desde febrero a una privada aquí en Girona de 9-13 y me cuesta 180€ le dan almuerzo sólo y come en casa ya. A parte pagué 50€ de material más la bata y el chándal del centro. Ahora a finales de abril son las jornadas de puertas abiertas y quiero ir a mirar una pública y a ver si hay suerte para el próximo curso. Aunque también tengo dudas porque en esta ya está adaptado y claro volver a empezar en otro centro no sé yo… Pero todos me han hablado muy bien de la pública y por el precio también merece la pena.

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    Miriam
    1 abril, 2019 at 15:15

    En mi caso valoré la privada (guardería de la escuela concertada donde fui yo de pequeña) y la pública porque las tenía las dos muy cerca.
    La diferencia de precio era bastante poca.
    La privada va de mañanas y puede ir de 7.30 a 13h las horas que quiera, poniendo restricción entrada a las 9 y salida a las 12. En ese horario completo se paga vayas las horas que vayas 188€

    En la pública variaba poco y además a partir de P2 te obligaban si o si a apuntarle horario entero de manera que al final la diferencia era menor. Además el horario era de muchas menos horas, teniendo que pagar permanencias para poder entrar antes e igualmente era a partir de las 8, cuando tenemos que irnos a las 7.30 de donde vivimos para ir a trabajar.
    Por la poca diferencia de precio y mejora de horarios al final ha ido a la privada, donde no hay pagos extras de uniforme ni nada por el estilo

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    Erika
    1 abril, 2019 at 15:30

    Madre del amor hermoso. La guardería, privada, que elegimos para nuestro retoño cuesta 300 euros 8 horas con comedor y pañales incluidos en un espacio enorme. Las otras opciones eran similares. La publica son 200 y algo pero sin comedor, Le tienes que llevar tú el Tupper, así que al final lo comido por lo servido… Eso sí, los ratios son los mismos en ambas.
    Saludos

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    Irantzu
    1 abril, 2019 at 16:18

    Mi hija va a una pública y pagamos 160 euros al mes (por 5 horas). Las instalaciones son muy nuevas, las educadoras son geniales, no hay problema para entrar (nuestro pueblo es pequeño y la natalidad está en horas bajas). En septiembre irá a la escuela, al aula de 2 años.

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