Enseñanza/Colegio

Escuela infantil de pijos. ¡Lo mejor para mi bebé!

Escuela infantil de pijos

Lo que han cambiado las guarderías desde que ya no se les llama así ¡no tiene nombre! Desde luego, son infinitamente mejores estos nuevos diseños, con su programa educativo, sus espacios ideales, su aire libre, sus profesionales formados, con todas las medidas de seguridad, con herramientas digitales para que la familia esté al tanto de todo lo que sucede mientras su hijo está en manos ajenas… Todo es perfecto. Mi churumbelito lleva casi 2 meses yendo por la mañana a una escuela infantil de pijos. Y la llamo así porque aún no sé cómo serán las guarderías municipales, puesto que no tenemos plaza, tenemos que empezar a ir a jornadas de puertas abiertas, hacer preinscripción, esperar al sorteo y cruzar los dedos para que si el niño necesita seguir yendo a socializar en septiembre, nos toque una plaza subvencionada y mucho más barata que la que estamos pagando ahora. Si nos sucede como cuando iniciamos las jornadas de puertas abiertas para elegir el colegio de la niña, tendremos muchísima suerte y los centros públicos estarán al mismo nivel que nuestra escuela infantil de pijos. Pero desde que empezamos este proceso hasta hoy, sigo pasmada con algunos aspectos de la escuelita que me tienen loca.

1. Decoración y mobiliario

Cuando te acercas como yo, con las peores referencias posibles sobre estos centros, alucinas al ver ese universo en tonos pastel, colores neutros, mezcla de juguetes y muebles de estilo Waldorf, Montessori y pedagogía Pikler y vete a saber cuántas más corrientes molonas todas en el mismo espacio. En la clase de mi churumbelito todo está al alcance de los niños ¡y ordenado! Casi colapso durante su periodo de adaptación: cuando la maestra dice que recojan antes de ir al patio o de cambiar de actividad ¡lo hacen! Pueden jugar a lo que quieran durante muchísmo tiempo, y sólo se les dirige en algunas actividades diarias. El resto es juego libre. Los juguetes son todos Pinterest, con mucha madera, nada de colorines estridentes, ni exceso de plástico, con texturas naturales (vamos, allí hay cosas que parecen palos del campo, con su corteza y todo, que yo aún no he descifrado para qué son) con una delicadeza pese a la brutalidad de los mochuelos que es alucinante que no hagan destrozos a diario.

2. Inglés desde que se escolarizan

Tiene un coste aparte, que este curso nos hemos librado de pagar porque mi criatura ha empezado las clases en marzo, las sesiones acabarán en mayo y porque por su retraso en el habla, con el bilingüismo en español y catalán creímos que ya tenía lenguas de sobra para elegir. Pero bueno, por no ser la familia discordante del centro, y porque se trata de clases muy lúdicas, con muchos bailes, muchas canciones y eso al mío le gusta un montón ¡pues añadimos el inglés al carrito! En esta casa siempre le pusimos dibujos animados en inglés a mi bichilla, le hemos leído cuentos en esta lengua, escucha música, ha hecho extraescolares en inglés… Pero el caso de su hermano es diferente, por eso no era una materia que tuviéramos precisamente en mente. Aún así ¡bienvenido sea el inglés desde recién nacidos! Esto aún no se entiende en la calle, lo que sitúa a la escuela infantil para pijos en un estatus elevado para los padres de a pie.

3. Psicóloga propia

No es un servicio que sea raro hoy en día, pero cuando cuentas que hay una psicóloga para bebés que visita el centro cada 2 semanas, lo primero que te pregunta la gente es qué le cuenta el niño. Creo que los visualizan tumbados en un mini diván mientras les relatan a la profesional sus dramas al dejar el chupete, los pañales o con el destete. Pero la cosa no es así. En esto sí tenemos ya mucha práctica por las consultas de atención temprana a las que vamos semanalmente, así es que la psicóloga observa el comportamiento social de los niños, cómo se relacionan unos con otros, atiende los desvelos de los padres y se coordina con el centro de atención temprana de la ciudad si cree que hay niños que necesitan una valoración más profunda, o si ya llegan con un diagnóstico y las educadoras deben seguir unas pautas concretas para facilitar su desarrollo.

4. Natación en la escuela infantil de pijos

¡Otro extra! Mi mochuelo no irá a natación por lo pequeño que es y por lo poco que me fío de su vigilancia. Si dejarlo diariamente sobre el suelo seco de la guardería ya me supone un esfuerzo de fe y de confianza en las personas que se van a hacer cargo de él durante 3 horas ¡como para trasladarlo a los peligros del medio acuático! Ya llegará el verano y pelearemos con la normativa de la piscina municipal como cada año. Además, las clases de natación no se dan en la piscina de todos, sino en un centro deportivo exclusivo del mejor hotel de la ciudad. ¡Ole y ole! La escuela infantil para pijos no tiene límites en cuanto a imaginación y gastos.

5. Masajes y yoga

¡Esto me encanta! Y al niño también. Resulta que en la escuelita relajan a los bebés desde pequeños con ambas técnicas. Mis criaturas en eso han salido a mí y les encanta el sobeteo con potingues por todo el cuerpo. Pero claro, pagar para que el niño viva a cuerpo de marqués a costa de la economía familiar… Menos mal que esto está incluido en la cuota estándar y no es tan glamouroso como parece, porque en ocasiones simplemente embadurnan de crema a los niños y se masajean unos a otros.

Y aunque todo esto pueda parecerme mucho, no es nada comparado con otros servicios que he visto como asistencia pediátrica privada, o servicio de lavandería para no tener que lavarles la ropa escolar en casa, así como extraescolares (sí, desde recién nacidos ya podemos tenerlos todo el día de un sarao a otro), horarios extendidos de 7 de la mañana a 9 de la noche (que a estos ya supongo que los llevas dormidos a la escuela por la mañana y te los devuelven acostados también por la noche); otros centros abren viernes y sábado por la noche para hacer de canguros y que los padres podamos salir a rumbear como adultos; vigilancia durante toda la jornada a través de webcam… ¡y seguro que hay más! ¿Cuál es el servicio más raro que habéis visto en una escuela infantil?

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1 Comentario

  • Responder
    Nai
    23 abril, 2019 at 07:44

    No quiero ni pensar lo que pagas😱 la verdad es que todo lo qué hacen es genial! Eso sí, y soy de las que piensan que con mucho menos están la mar de requetebién de todos modos. Lo más importante para mí es una maestra que luche por el buenestar empcional de sus niños 😋 que de esasno es que haya muchas. Al menos según mi experiencia i😊

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