Opiniones

Desde que soy madre tengo menos calidad de vida. ¿Verdadero o falso?

soy madre tengo menos calidad de vida

¡Verdadero! Ojito, que con esta afirmación, y dada mi personalidad poco dramática, no vengo a llorar por la ruina que ha supuesto la maternidad en mi vida, ni a rasgarme las vestiduras por el esfuerzo que implica, ni a tirarme de los pelos por haber dado el paso de ser madre. Primero, porque este hombre y yo pensamos mucho, muuuuuucho, lo de procrear o no, y cuándo, y qué momento sería el perfecto, y qué renuncias tendríamos que hacer, y cuánto dinero nos iba a costar… ¿Y acertamos con todo? Ni de coña. Nos creíamos muy listos y que teníamos un Excel donde todo estaba controlado, pero la vida te da sorpresas y los niños más todavía. Aún así, nosotros somos padres agotados pero razonablemente felices. ¿Que renegamos unas cuantas veces al día de nuestras estirpe? Afirmativo. ¿Que hay días que tenemos ganas de regalarlos? Muchos. ¿Que nos sentamos por las noches a fantasear en cómo viviríamos ahora si no tuviéramos a los dos mochuelos destruyendo la casa? También. Pero a día de hoy aún no tenemos pensado devolverlos para continuar living la vida loca de antes de la paternidad. Lo cual no quita que personalmente, desde que soy madre tengo menos calidad de vida. Y este hombre también, pero dice que él se queja menos. Aún a riesgo de hundir la escasísima natalidad de este país, estos son los asuntillos de mi día a día que se han visto más perjudicados (o que han mutado) con la llegada de los hijos.

1. Duermo menos

Alabados esos padres con bebés que nacen durmiendo como los de las películas. Los míos no son así. Y eso que hasta me siento afortunada, porque dentro de sus necesidades de colecho, la niña se independizó de mi cama a los 2 años y medio y el pequeño va camino de seguir sus pasos. Aún así, son niños que se acuestan tarde (entre las 10-11 de la noche los mejores días) y que madrugan (no suelen pisar el suelo más tarde de las 8 de la mañana). Esto nos ha llevado a perder por completo la vida de pareja tras la jornada laboral, porque entre baños, cenas y dormir niños, a las 11 estamos nosotros también para arrastrarnos hasta la cama, mientras rezamos para que ojalá el pequeño no tenga más de 1-2 despertares cortitos durante la noche, y la otra no tenga un ataque de tos, un dolor del crecimiento o alguna de esas historias peregrinas que la hacen desvelarse de vez en cuando. Visto así, dormir de 11 de la noche a 8 de la mañana sería un lujo. ¡Pero no! Porque a veces queremos ver una serie cuando se acuestan, o leer un poco, o intercambiar dos palabras y ya se te descuajaringa el plan. Yo, que antes era como la Preysler y que llegaba a dormir hasta 13 horas del tirón, ahora con dormir 4 horas a saltos tengo suficiente.

2. Trabajo más

Cosa curiosa, porque prácticamente lo primero que me pasó tras parir a la niña fue perder mi trabajo ¡y olé! Con eso de reconvertirme en autónoma, con todas las ventajas y la flexibilidad horaria que conlleva, descubres que no es oro todo lo que reluce y que tus jornadas son de 24 horas, de lunes a domingo, mezclando la crianza, la casa, la profesión… Que te vas de viaje con el trabajo a cuestas, que te sientas en el parque a ver si encarrilas 4 cosas… Antes de ser madre, yo era de las que pensaba en qué bien viven las amas de casa ¡error! Vale, que yo soy ama de casa-autónoma-hago de todo-y todo mal ¡pero es agotador! A mí dame un horario por cuenta ajena en el que a tal hora se me caiga el boli de la mano y me vuelva a mi casa a pensar en otras cosas. Ya, ya sé que este trabajo tampoco existe de forma habitual, pero estar todo el día en el mismo espacio satura una mijita. Y trabajar con los niños tocándote las teclas ya ni te cuento. En cualquier caso, trabajes en lo que trabajes, cuando tengas hijos vas a trabajar más, por eso desde que soy madre tengo menos calidad de vida. Antes, si llegaba agotada a casa, con no cenar, dejarlo todo como estuviera y dedicarme a mi cuidado personal y a perrear ¡asunto solucionado! Mañana será otro día y lo empezaré con fuerzas renovadas. Pero ahora esto no es posible, porque tú puedes estar al borde de la muerte por extenuación, pero tus criaturas no: y querrán jugar, y tendrán hambre, estarán enmierdados hasta la coronilla, te habrán puesto todas las habitaciones patas arriba e intransitables y muchas de estas cosas no pueden esperar hasta mañana.

3. El dinero no se estira

Eso de que donde comen 2 comen 3… En fin, que nosotros somos muy de hacer cuentas y cierto del todo no es. Si tu hijo es un tiquismiquis de morro escaso, puede que no lo notes en la cesta de la compra, pero los míos son 2 ceporros que engullen como si fuera a llegar una época de carestía. Entre los 2 a mí me suman como mínimo un adulto más en la cesta de la compra. Y esto hay que pagarlo. Luego añades gastos que antes no tenías: ropa, matrículas del colegio (la niña va a un colegio público que con 250 euros al año está solucionado el asunto, pero el niño va a una guardería privada, porque no nos quedaba otra opción, y se chupa él solo 250 euros al mes por 3 horitas de estancia), que nos gustaba viajar, y en aviones cuentan como 2 adultos normales, en algunos hoteles ya no se pueden elegir habitaciones dobles al ser 4, el cine, los parques de atracciones… O sea, que si te vas a quedar enclaustrado en casa con tus mochuelos, sí, puede que tu dinero te rinda como siempre, pero a poco que pongas un pie en la calle hay que empezar a pagar. Y la familia crece, pero los sueldos normalmente no.

4. La carga mental

Estro es gratis ¡pero agotador! Siempre he presumido de tener una memoria infinita ¡hasta que parí! Durante los primeros años como madre, aún me duraba el coco y parece que mis facultades mentales estaban intactas. Cuando la niña empezó a ir al colegio ¡la mente se me desbordó! No se trata ya de saber que se ha acabado la leche, o de que tal día hay que poner una vacuna. La carga mental te agota por las 1.001 mini cositas que no son de vida o muerte, pero que ahí están: que si el chándal el jueves para psicomotricidad de la niña, pero el miércoles para el niño; que si el miércoles sale más tarde porque tiene patinaje; que si hay que llevar un cartón de huevos para no sé qué manualidades; que si te vas a encargar del regalo de cumpleaños de menganita; que si hay un festivo de libre disposición en el colegio y ambos padres trabajáis… ¡Yo ya no puedo vivir sin agenda! De hecho, he probado un montón de apps de organización familiar, porque desde que soy madre tengo menos calidad de vida ¡pero el padre también! Y ese tiene que estar al tanto de todo lo que hay que hacer, para ver si se puede implicar en algo, porque otro gran descubrimiento de la maternidad es…

5. La corresponsabilidad

Tú no tienes ni idea de que este término existe cuando estás ennoviada, o recién casada, o emancipada y haces y deshaces en tu vida como te da la gana. Claro que te has buscado una pareja moderna y molona, en mi caso de género masculino, pero esto da lo mismo, que se implica en las tareas domésticas, con el que tratas de repartirlo todo al 50%, y tenéis detalles el uno con el otro, y os intentáis hacer la vida más amena, y amable, y se nota que os queréis. Y de repente, en medio de ese reparto de funciones sin nombre, te nace el primer mochuelo y ¡boom! Cae como un bombazo en medio de tu salón. En mi caso, he vivido con ambos pimpollos adosados al cuerpo con un trapo de porteo los primeros 7 meses de vida de cada uno, con lo cual de movimientos estaba bastante limitada, pero de fuerza también. No hacía falta que nadie viniera a ponerle nombre a la corresponsabilidad, porque es que el término te sale por pura supervivencia: criatura, tú eres el padre y no has llegado a este mundo para ayudar. Estás aquí para pencar como un mulo. No, no se trata de someter al hombre, de que las mujeres de hoy seamos unas egoístas que lo queremos todo, que pobrecito él, que llega de trabajar casi de noche mientras “lo único” que tú has hecho por estar de baja de maternidad es vivir adosada a un bebé ¡perra vaga! A mí me abrió los ojos en este sentido mi padre, un hombre de otra época que jamás movió un dedo ni para criar niños ni para ayudar en casa, cuando al venir a conocer a mi churumbelito tras su parto prematuro y ver mi día a día durante 76 horas escasas exclamó: “¡Esto no hay cuerpo que lo aguante! Tu marido trabajará mucho y estará quebrado fuera de casa, pero no tiene ni idea del trabajo que hay aquí”. Si él fue capaz de notarlo es que nosotras no estamos locas cuando soltamos unas quejitas al aire.

6. Tu tiempo libre

En este punto, hay familias más organizadas y luego estamos nosotros, que no vemos un segundo libre por más que lo busquemos con ahínco. Desde hace poco más de un año, este hombre y yo hemos logrado 3 horas semanales para aficiones propias, sin niños. Él va a clases de idiomas y yo hago deporte. Empecé por el zumba, lo cambié por intentar salir a correr, o al menos andar, y a día de hoy trato de mantenerlas como una constante pero hay semanas en las que ni siquiera puedo sacar esas 3 horitas. ¿A que parece increíble? Pues echad cuentas, porque entre los horarios de los niños, el trabajo, los horarios de este hombre… No, no quedan minutos ni tiempo libre para mamá. Curiosamente, a mi este punto es el que menos me ha pesado. Me da igual llevar años sin ir al cine a ver una película de adultos, o pasar los fines de semana andando por la calle detrás de los niños, adaptar nuestras vacaciones a sus necesidades… Pero otras personas no lo llevarán igual de bien.

Ahora, procedo a callarme, porque tengo más quejas de la maternidad, pero igual las dejo para otro día. Como veis, ser madre no es una situación más cómoda, no te pone las cosas fáciles, te desmonta parcelas de tu vida que quizás no te habías ni planteado que se pudieran ver afectadas. Sin embargo, luego está esa típica expresión: ¡Pero compensa! Claro que sí, porque si no a ver qué loca iba a parir más de una vez por iniciativa propia, y en qué mundo de amargura y sufrimiento viviríamos si todos los padres se hundieran por esta pérdida de buena vida durante al menos los primeros años de la paternidad. Por eso, creo que quejarse es muy sano, así se nos va la fuerza por la boca, nos desahogamos y luego volvemos a nuestro día a día con nuestras criaturas, con más ímpetu y como si no los hubiéramos puesto de vuelta y media un segundo antes. ¿Vuestra paternidad fue idílica desde el primer segundo? ¿O también habéis pasado por circunstancias que os han hecho cuestionaros muchas cosas?

Esto te puede interesar

12 Comentarios

  • Responder
    Vanessa
    23 abril, 2019 at 10:29

    Aix por favor.. me suma a todas y cada una de tus palabras !!! Bendiga y asfixiante maternidad !!

  • Responder
    Anónimo
    23 abril, 2019 at 12:40

    Es increíble pero cada vez que te leo ,digo que similitud tenemos a la hora de pensar y es que hasta le enseñó a mi marido lo que escribis,😆 yo me quejo por todo y por nada😃😂

  • Responder
    Sonia
    23 abril, 2019 at 14:52

    Justo ayer pensaba en esto y acabé mentalmente dando cuenta de la cantidad de cosas que también te quitan calidad de vida, pero que por lo visto no deben ser tan molestas para la sociedad como los niños. Dos ejemplos.

    Las mascotas. Nosotros además del niño tenemos gatos, pues te puedo asegurar que recojo más cacas y vómitos de ellos que del niño, y que se complica el tema de viajar cosa mala cuando no encuentras canguro. Y eso que no son como los perros, que tienes que sacarlos a pasear haga frio o calor. Vamos, que calidad de vida, te la quitan igual.

    Y segundo ejemplo: el trabajo. Te obliga a madrugar. Pierdes / inviertes como mínimo 8 horas de tu vida, a la que tienes que sumar los desplazamientos y la hora de la comida (en mi caso me paso 12 horazas fuera de casa). Hay días en los que te dan ganas de mandarlo todo a la mierda. Y aún así, no veo a nadie que escriba libros ni salga en la tele diciendo que el trabajo noss quita calidad de vida, y que la gente que trabaja está loca. Y es más… encima es una maldita obligación si quieres seguir comiendo y pagando facturas!

    Pues eso, que después de todo eso, llegué a la conclusión de que no es que los hijos nos quiten calidad de vida, es que somos pobres. Pregúntale a una Kardashian a ver que te dice 😛

  • Responder
    Elena Riberas
    23 abril, 2019 at 18:22

    Es complicado de describir, pero tu lo has descrito fenomenal, Yo no lo cambio por nada del mundo, ni siquiera pienso cómo sería mi vida sin mi niña, porque sería muy aburrida, no soy de alternar ni de viajar, así que… Pero si que es verdad que ahora estás todo todo todo el día, sin descontar ni medio minuto en el que no estés recogiendo, o haciendo cuentas, o recados, no hay tiempo para nada, y eso lo digo yo que no trabajo fuera de casa, así que si lo hiciera, no se cómo sería, ni mejor ni peor, de diferente manera, porque también creo que aunque tengan que trabajar dentro y fuera de casa, también tienen su espacio personal y propio, y sus horas de desconexión.

  • Responder
    Mili
    24 abril, 2019 at 02:05

    Hoy en dia se quejan por todo, mi abuela que tuvo 9 hijos y criandolos solo, trabajando en las tierras y los animales y dando de comer a mas gente, eso si es duro, el no tener tiempo libre, y chorradas asi, son unas vagas, cuantas veces he escuchado a ver si me quedo embarazada para tener vacaciones…

    • Responder
      Miriam
      24 abril, 2019 at 09:55

      La diferencia es que antes no estaban solas. Había cierta comunidad en que las mujeres no trabajaba casi ninguna fuera de casa y los niños estaban de casa en casa, de manera que entre ellas se ayudaban. Antes había consejos de lactancia de las madres y abuelas, por ejemplo, era algo que se enseñaba en casa como quien ahora te enseña como se hace una paella y listos.

      Esto se ha perdido, ya no hay ese apoyo de «calle» y familia que había antes.

      Y si has escuchado esto tantas veces será donde tu vives básicamente, porque al menos donde yo vivo en província de Barcelona eso solo lo dicen los hombres y que no han tenido niños.

    • Responder
      Anónimo
      3 mayo, 2019 at 15:04

      Se ve que tú también eres madre trabajadora y sabes de lo que hablas, verdad? Claro que estaban agotadas, igual que ahora, pero creo que la exigencia de la sociedad era menor… Sólo se era madre (me extraña que una vez que tuvo a los hijos siguiera trabajando en el campo) y tenías a tu madre y a tu suegra siempre en casa para ayudar a criar a tus hijos. Los niños desde bien pequeños ya estaban trabajando (sobre todo las chicas), cuidando a sus hermanos pequeños y haciendo las labores de la casa, etc. Era otra manera de criar, no entro a valorar si es mejor o peor, pero sí distinta.
      Creo que antes de hablar, hay que conocer de lo que se habla…

  • Responder
    Miriam
    24 abril, 2019 at 09:32

    Cuanta verdad junta…

    Realmente pierdes calidad de vida, si tienes en cuenta en como era todo antes del primer parto, pero a la vez ganas en lo que te aportan estos bichos pequeños y que eso no está pagado y daría todo lo que fuera por ellos.

    Yo en mi caso estaba concienciada en que tendría menos tiempo libre, incluso nulo, que costaría mucho hacer según qué cosas. Lo que peor llevo yo no es no tener tanto tiempo para mi, sino el no dormir… estoy super cansada siempre, la mía va como el tuyo aprox. Ahora tiene 20 meses y se despierta siempre 1-3 veces cada noche, de manera que a dormir a su cama (por suerte con la guarde a las 20.30-21.30 está ko) y cuando despierta a la mía, teta y a dormir

    en cambio mi marido no esperaba que su tiempo personal y de aficiones caería tan drásticamente, incluso renuncia a dormir un dia el fin de semana para poder quedarse jugando hasta las 3-4 cuando sabe que la niña se va a despertar a las 7 seguro de promedio. Así que duerme nada y menos y va arrastrando, pero no acepta quedarse a dormir más rato por la mañana y que me levante yo sola (de manera que para que se levante igual, yo me quedo en la cama oye) o no quedarse a jugar, porque según dice necesita este tiempo personal para no volverse majara xD

    Cada uno tiene sus prioridades, está claro, pero agota lo que no hay escrito.

    Y estar en casa… aiiish estar en casa… la gente se piensa que estás de vacaciones eternas. Lo que no ven es que hay lavadoras, compras, que como estás en casa ya limpias tu, etc
    Trabajo 3 días en casa y hay días que hago 3 lavadoras (y porque no tengo más pinzas para tender), con lo que implica: poner lavadora, sacarla, tenderla arriba, poner otra y empezamos de nuevo
    Y cuando estaba de baja, que por suerte por conciliaciones de empresa que da opciones varias y pude juntar 30 días de lactancia, luego sumar vacaciones año anterior por haber estado de baja, más del año actual que no había gastado ninguna, pues me estuve 6,5 meses (y afortunada me siento). Al final ya tenía ganas de ir a trabajar, me tenía agotada estar en casa con la niña, en época de frío que no puedes salir igual que en verano y la niña pegada todo el día no vaya a ser que me muera y no lo vea… jaja

  • Responder
    Nai
    3 mayo, 2019 at 14:39

    Yo contigo flipo xD soy blogger desde hace poquito (setiembre), me encanta. Pero ya solo esto es un mega trabajo. También es cierto que no llevo la niña a la guarde, así que mientras está despierta no puedo hacer nada. Pero yo contigo flipo igual… publicas casi cada día, tienes dos hijos, otros blogs… madre de diós XD pero mujer como sigues viva? Tiempo libre? Espera que me río yo también… me levanto y blogueo, niña y estudio, después blogueo hasta las 1.00 y ni siquiera me da tiempo para lo básico. Por suerte me encanta todo lo que hago, la madre y la blogger <3

    Pero vamos que ole ole y ole.

  • Responder
    Nai
    3 mayo, 2019 at 14:41

    y por lo que al post se refiere… quéjate mujer xD porqué mejor fuera que dentro. A mí lo que más me pesa quizás es el hecho de que a esa criatura hay que asegurarle una cobertura 24 horas. Vamos, que o tu o alguien tiene que estar con ella. y no puede ser el primero que pasa por la calle. Y esto va a durar años!

  • Responder
    Esther
    4 mayo, 2019 at 00:03

    Lo has clavado! Para mí es tal cuál lo explicas… y mira que yo también iba de listilla, me pensé mucho dar el paso y sabía que no sería fácil, pero… tantoooo?! Pero aquí estamos, sobreviviendo entre el aprendizaje y la culpabilidad por no ser la madre perfecta, la profesional autónoma por obligación entregada, la ama de casa pulcra y la esposa deallista 😅 Ánimo a todas!! 😘

  • Responder
    DEMELSA
    4 mayo, 2019 at 08:18

    Tu mejor post en mucho tiempo, está claro que nos representas a muchas y como he leído en algún comentario seguramente si fuéramos ricas no perderíamos calidad de vida, todo se reduce a dinero, desgraciadamente…

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.