Crianza

Pronación dolorosa en niños. ¡Horror! ¿Se ha roto el brazo?

Pronación dolorosa en niños

Tras la repercusión del brazo colgando de mi churumbelito en Instagram hace unas semanas, vengo a desdramatizar esa sensación de que se te ha roto el niño de la forma más tonta a causa de una pronación dolorosa, que también se llama subluxación del codo. Empecemos por el principio: estábamos un sábado de lo más normal, haciendo el paseíto de la tarde para que se nos aireen los niños, no se apolillen en casa, corran al aire libre, persigan palomas y esas cosas de gente normal, cuando mi mochuelo, que iba caminando de mi mano, tropezó al subir un bordillo bajísimo. Y ya está. Un tropezón de lo más normal, en el que sólo apoyó las rodillas en el suelo, porque al no soltarse de mi mano la cabeza no llegó a tierra. Lo puse de pie y a seguir andando. Pues no. El niño empezó a lloriquear, no demasiado fuerte, pero no paraba de quejarse. A ratos hacía amago de salir corriendo, pero se paraba, quiso volver al carrito y quedarse cómodamente instalado en la sillita, sin hacer más esfuerzos. Nos pareció raro del todo, porque acabábamos de salir y era imposible que no tuviera ya nada de energía ¡si mis churumbeles son inagotables! Noté que se tocaba con la mano el brazo izquierdo: a veces a la altura de su muñeca, otras del codo, y se daba manotazos, como queriendo quitarse algo de esa zona (el dolor, claro). Y gemía, lloriqueaba, pero sin mucho énfasis. Seguimos caminando un rato y nos encontramos con un stand promocional que regalaba globos atados a un palo a los niños. Y ahí ya no me quedó lugar a dudas. Con la mano derecha, cogió el globo que le ofrecía su hermana, pero al acercarle el de la niña a la izquierda, era incapaz de cogerlo. Sólo se le veía movilidad en el dedo corazón, y el resto del brazo lo tenía muerto por completo.

1. Antes de ir a urgencias por una pronación dolorosa en niños

Como soy de natural pachorrona ¡cómo iba a llevarlo al hospital por esa tontada! Traté de tocarle un poco en la muñeca: se quejaba. Alrededor del codo: se quejaba. De levantarle su bracito con mi mano: lloraba más. Así es que me quedé quieta, porque sin saber nada de nada sobre la subluxación del codo, lo primero en lo que pensé fue en que se había roto algo, por lo que no era necesario seguir tocándolo y haciéndole movimientos que le hacían sufrir. A todo esto, el brazo quieto, metido en el abrigo de invierno, casi entablillado entre el body, la sudadera y el abrigo, por lo que estando parado, el niño estaba tranquilo, pero en cuando hacía algún movimiento, por pequeño que fuese, empezaba el llanto. Y así llegamos a urgencias, como primerizos en esto de la pronación dolorosa en niños, no sin antes pasar por el supermercado para aprovisionarme de pan y yogures, por si teníamos que echar la noche mientras nos atendían. Comiendo, mis criaturas sufren menos de cualquier cosa.

2. El cribado en urgencias. ¡Instantáneo!

No sé si por ser un niño de sólo 2 años, o si por ser un asunto de traumatología y no de medicina general, el caso es que fue llegar a urgencias del hospital y que nos pasaran a la sala de cribado antes de que nos diera tiempo de desabrocharnos el abrigo. ¡Qué maravilla! La enfermera encargada de organizar a los pacientes según su gravedad, ya intuyó lo que sería, por lo que me tranquilizó diciendo que esto de la pronación dolorosa del codo (aunque ella no le puso nombre) es bastante frecuente en los niños pequeños y que estaba segura de que no se había roto nada y me lo podrían recomponer en un suspiro. Así nos pasaron a un box, donde el niño estuvo sentado en el carrito, quietecito como nunca antes en su vida, supongo que por el dolor que le producía al moverse.

3. Una subluxación del codo se arregla en 5 segundos

Y no es una exageración, sino una afirmación literal. La traumatóloga en prácticas que se encargó de mi mochuelo simplemente le sujetó el brazo a la altura de la muñeca y del codo, observó lo que hubiera que observar y con un leve movimiento, que para mi fue imperceptible ¡el niño se echó a llorar fuerte mientras movía el brazo afectado como si nada! Vamos, es que me pareció magia. Mientras nos daban el parte oficial de lo que le había ocurrido y nos entregaban el alta, lo observé correr por el box, intentar destruir el material médico de urgencias, caerse al suelo y levantarse apoyando todo su peso en el brazo malo… Tenía mis dudas acerca de si debería hacer algún tipo de reposo, o tomar medicación, o tenerlo inmovilizado de alguna forma durante unos días, pero tras verlo actuar de forma tan natural, como si la lesión nunca hubiera tenido lugar, me relajé por completo.

4. ¿Qué se desencaja con una subluxación del codo?

Cuando decimos que los zánganos son de goma, es por cosas como estas. Con 3 años, y generalmente los menores de 4, tienen huesos que aún no son completamente rígidos. En el caso de la pronación dolorosa en niños, esto hace que el cúbito y el radio se salgan de su posición normal, se separen del codo y queden como pinzados uno encima del otro. Claro, esto duele, y además es que visualmente se nota porque el mío era incapaz de hacer ningún movimiento con ese brazo. Simplemente hay que volver a colocar los huesos en su sitio, con un movimiento de alguien experto, mejor que no hagamos experimentos médicos en casa, y todo arreglado. Al mío le dieron una dosis de ibuprofeno, pero antes de que le hubiera hecho efecto él ya lo movía y lo utilizaba como de costumbre. La lesión se produce por tirones bruscos. En nuestro caso, al dejar caer su peso mientras estaba agarrado de mi mano, pero también cuando tiramos del brazo de un niño a lo loco, para que corra más, por ejemplo, o cuando jugamos a balancearlos recolgados de nuestros brazos, o queremos forzarlos a que se pongan de pie estirando su brazo porque no colaboran. Este tipo de acciones, pueden acabar en el hospital. Avisados quedáis.

Y hasta aquí, el primer sustito grandecito con mi pimpollo menor. En Instagram me han dicho otras madres que tienen hijos bastante reincidentes en esta lesión. Yo espero no volver a verla, pero desde luego, la siguiente vez podríamos mantener la calma y la dignidad, sabiendo la poca trascendencia que tiene pese al susto inicial que da. ¿Qué malas impresiones de este estilo habéis tenido con vuestros peques? ¿Lesiones que os parecieron más graves y que luego se resolvieron muy fácilmente?

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