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Visitar Basilea con niños pequeños. ¡Una maravilla!

Basilea con niños pequeños

Ay, Suiza ¡qué hermosa eres! Antes de visitar este país por primera vez, para ir a Ginebra y a Montreux con los niños, ya tenía en mente esas ciudades coquetas y esos paisajes naturales del amor, pero cuanto más voy ¡más me gustan! Y no soy la única, porque tras nuestra visita a Basilea con niños pequeños (de 2 y 5 años) mi bichilla sigue queriendo quedarse a vivir allí. Sus principales argumentos son los tranvías (alucina con ellos) y el buen tiempo. ¡Jajaja! ¿Cómo se te queda el cuerpo? Que una criatura que vive a orillas del Mediterráneo crea que los suizos tienen mejor clima, y es que esta semana santa ¡menudo bochornazo nos ha hecho! Con 24 grados a la sombra, hemos tenido que pasear a los niños en ropa interior porque era lo único de manga corta que llevaban en el equipaje. En fin, que nuestro plan súper improvisado de escoger el destino con los vuelos más baratos con salida desde Barcelona durante la semana santa, nos llevó a descubrir Basilea en familia. Partíamos con pocas expectativas, porque no era una ciudad que a priori nos llamase especialmente la atención, ni que estuviésemos deseosos de conocer, pero tras la experiencia ¡nosotros también nos quedaríamos a vivir allí! Qué remanso de paz, qué sitio cómodo para las familias, qué extensas zonas peatonales, buenísimo transporte público, mucha vida al aire libre y parques a cada paso. Porque yo odio mucho el parque aquí, ya que todos están a 2 metros de la carretera y en un abrir y cerrar de ojos me pueden fulminar a un niño, pero allí, con decenas de metros de pradera verde a la redonda, la vida parqueril se ve de otra manera. Nos os voy a detallar todo, todo, todo el viaje, porque para eso está la web oficial de Turismo de Basilea, pero sí nuestra estancia con algunos truquitos para conocer Basilea con niños pequeños y tratar de ahorrar en el intento. Porque sí, Suiza es una divinidad, pero cara de narices.

novotel basel city familias basilea con niños

1. Alojamiento para conocer Basilea con niños pequeños

Nosotros hicimos la reserva en noviembre para viajar a finales de abril ¡viva la antelación! Tampoco es que nos ahorráramos una barbaridad, pero para lo que son los precios de los hoteles en Suiza, conseguimos alojarnos en el Novotel Basel City por 300 euros (precio para 3 noches con todos los impuestos y tasas turísticas locales incluidos). La habitación no era descomunal, pero para los niños la cama supletoria era más grande que la de matrimonio, con lo cual estuvimos colechando la mar de bien. Está situado junto a la estación central de trenes de Basilea, lo que era un acierto porque supuestamente íbamos a ir a ver Colmar, o Friburgo… ¡Ja! Entre dedicar un día para llegar y un día para irnos, en Basilea estuvimos 2 días completos, y como estos niños míos paran a jugar en cada parque, el tiempo pasa volando. En cualquier caso, como la comunicación es tan buena mediante autobuses y tranvías, yo os aconsejaría elegir un hotel algo más alejado del centro pero con tranvía al lado. Nosotros estábamos a 20 minutos andando, pero nunca anduvimos esta distancia porque en la puerta había 2 líneas de tranvía que pasaban cada 5 minutos. Tendréis hoteles más cómodos, molones y a mejor precio. Este estaba súper orientado a las familias: les dieron material a los niños para colorear, participaron en concursos con huevos de pascua, ganaron premios, expusieron sus dibujos en el hall del hotel… Eso sí ¡el desayuno del supermercado! Allí sólo el alojamiento, muy silencioso y cómodo y nada más.

museo tinguely Basilea con niños pequeños

2. Museos y descuentos para familias

Nosotros sólo vimos 2, porque a 2-3 horas por visita, Basilea no será muy grande, pero tiene tantas cosas que no te la acabas. Por recomendaciones vistas en foros de viajeros familiares, empezamos por el Museo Tinguely, supuestamente interactivo por completo y muy de niños. Personalmente, lo mejor es su ubicación, al lado del río, con unos jardines maravillosos, una fuente del mismo Tinguely, súper original y hasta un ajedrez gigante en la puerta. El interior… En fin, no me quejaré mucho porque a los niños les encantó, pero es el típico museo de arte contemporáneo muy raro, de chatarra acumulada y mecanizada. En realidad, lo único que podían hacer los niños era pulsar unos botones que activaban las escultura-obras-de-arte-lo-que-quiera-que-fuese-aquello que empezaban a moverse y cacharrear a lo loco. Claro, como mis criaturas son así de escandalosas ¡aquello era el paraíso para ellos! El problema es que en realidad sólo se pueden tocar estos botones, no las piezas de las obra,s y le habíamos dicho tanto a la niña que se podía tocar todo, todo, todo, que le supo a poco. Además, cada mecanismo sólo puede ponerse en funcionamiento una vez cada 5 minutos, por lo que se te puede ir mucho tiempo esperando a escuchar sonidos de cacerolas en una cosa que parece un cuadro. Para un día de lluvia, pues mira, no es mal plan, y desde luego los pequeños lo disfrutan mucho.

museo papel papiermühle Basilea con niños pequeños

El otro museo elegido fue el Papiermühle Museum, o museo del papel. Hace un recorrido por toda la historia de la humanidad, desde el inicio de los primeros soportes de escritura, la caligrafía, los diferentes alfabetos, hasta la actualidad. El propio edificio es una maravilla, un antiguo molino de papel, a orillas del río y con un interior muy laberíntico para ir de un lado a otro. Eso sí, hay infinitas escaleras porque la colección se distribuye a lo largo de 4 plantas, pero a casi todas se puede acceder también en ascensor si lleváis carrito de bebé. Entre las actividades que se pueden hacer se incluye la fabricación de tu propio papel, estampación, composición de tipografía para impresión, clase de caligrafía con pluma antigua, y pintura marmolada que es toda una experiencia.

Lo bueno de visitar Basilea con niños pequeños es que ellos no pagan en muchos sitios. Los menores de 6 años prácticamente en ninguno. Además, en los hoteles suelen dar gratuitamente la Basel Card, que sirve para subir gratis en el transporte urbano y con la que te hacen hasta el 50% de descuento en entradas a museos, espectáculos y demás.

tranvía Basilea con niños pequeños

3. El transporte público ideal

¡El tranvía! El niño, que no habla, no para de hacer chu-chu, como si los tranvías fueran trenes, y la niña vive feliz desde que averiguó el funcionamiento: reconocer los números de nuestra línea, los minutos que quedaban para que llegara el tranvía, la dirección en la que debíamos cogerlo, localizar el vagón especial para ir con carrito de bebé… Todo está súper adaptado para ir con niños. ¡Y gratis! Porque con la Basel Card se puede subir y bajar las veces que quieras. Eso sí, en Basilea, el tranvía creo que para cada 500 metros como mucho. A mí me daba cargo de conciencia subir para 2 paradas, pero es cierto que al ir de turismo y con los niños, era mejor hacer esto que no cansarlos de un punto a otro por caminos que no les llamasen especialmente la atención. Desde el aeropuerto hasta el hotel fuimos en el autobús número 50, con un coste de 4,50 euros por billete, sólo para los adultos, porque los niños, al ser menores de 6 años, no pagaban. En 20 minutos llegas desde el aeropuerto a la estación central de tren.

parques Basilea con niños pequeños

4. La vida al aire libre

¡Es la vida mejor! Una piensa en Suiza como si de un país nórdico se tratara, y oye, cuando fuimos en diciembre hacía frío (porque para mí, – 6 grados con humedad y nevando es el máximo de frío que he vivido hasta ahora, y lo viví allí) pero en abril ¡qué calor! No sé si será lo habitual o nos pilló un anticiclón raro, pero de los 20 grados no bajábamos en todo el día, y con tanto caminar todos deseábamos haber viajado con ropa más fresca. En Basilea la gente está mucho en la calle: pasean, van en bicicleta, se sientan en las orillas del río, hacen pícnic en los parques… ¡Ay, los parques! Son cientos, enormes, muy verdes, muy originales y muy poblados de gente con niños. Sólo con pasear al lado del río, recorrer el casco urbano antiguo, la catedral, el ayuntamiento, subir escalinatas (que las hay) se te pasan las horas sin enterarte. La arquitectura típica es una belleza, se conservan callejuelas antiquísimas del año 1300 y pico, empedradas, y no abundan los edificios excesivamente altos. Por poco más de 1 euros se puede atravesar el río de un lado a otro en una especie de mini barcaza-transbordador en 5 minutos ¡a los niños les gustará! En definitiva, cualquier plan en la calle es un planazo en Basilea.

5. Pasar hambre en Suiza

Este es el único puntó súper negativo de Suiza: la comida. Que la buena será excelente, pero yo no os lo puedo asegurar porque nunca, jamás, hemos destinado esa burrada de presupuesto a comer en un restaurante decente. Dicen que entre semana, los menús de mediodía tienen precios más discretos, pero nosotros estuvimos durante 3 días festivos (viernes santo, domingo y lunes de pascua) y un sábado, por lo que no intuimos ni rastro de esos precios baratos. Así es que de los restaurantes de comida rápida (McDonalds, Burger King, Subway, etc.) y algún kebab, junto con los desayunos, meriendas y cenas en la habitación del hotel con artículos del supermercado, no salimos. Pensad que un menú de McDonalds ya cuesta justo el doble que aquí (unos 13 euros por persona, 10 euros el Happy Meal de la niña) y en proporción va todo lo demás: las ensaladas en un restaurante normal unos 18 euros, un plato de carne unos 38 euros… Si tenéis hijos que no comen, todavía, pero yo ajustaba cuentas y con los míos no íbamos a bajar de 120 euros la comida ¡y eso tirando muy por lo bajo y contando con que el pequeño no tuviera hambre! Los supermercados tampoco son low cost. Vamos, la barra de pan sencilla, la de 40 céntimos de Mercadona, allí te cuesta 2,60. Eso sí ¡dura más tiempo blanda! 100 gramos de jamón york para bocadillos cuestan unos 6-7 euros. Y entre unos supermercados y otros hay mucha diferencia de precio: he comprado el mismo yogur en un Coop por 2,50 euros y en un Aldi con 0,39 ¡así es que localizad un Aldi o un Denner e instalaros cerca de él! Al resto de la ciudad ya llegaréis con el tranvía.

Seguro que me estoy dejando un montón de cosas por contar, pero si tenéis dudas ¡preguntadme! Basilea es un destino que no hubiéramos escogido si hubiésemos planeado estas vacaciones de una forma más consciente, pero que nos ha encantado y al que no nos importaría volver. ¿Organizáis vuestras vacaciones alguna vez de una forma tan descabellada?

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2 Comentarios

  • Responder
    Marta
    25 abril, 2019 at 21:46

    Nosotros estuvimos en noviembre en Zúrich y Lucerna, y coincido contigo en todo. Qué bonito todo, qué pensado, qué ciudades más agradables y qué fácil ir con niños, ¡pero qué caro! Sobre todo la comida, como tú dices.

  • Responder
    Antonia
    29 abril, 2019 at 12:06

    Aqui una mallorquina que vive en Basilea. Sólo quiero añadir que el Bus 50 que va del aereopuerto a la estación se puede coger gratis si llevas la confirmación de reserva del hotel a mano! Normalmente lo pone la misma confirmación en letrita muy pequeña.
    En el museo Tinguely estuve una vez y no vale la pena… Chatarra y chatarra…jajajaja
    Un abrazo!
    Antonia

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