Crianza

Mi niña preadolescente de 5 años. ¡Mátame, camión!

niña preadolescente de 5 años

Llevamos un tiempo largo, largo, de varios meses, riéndonos con las ocurrencias de mi bichilla: su capacidad expresiva, sus nuevos intereses, sus preocupaciones estéticas, sociales… Medio en broma medio en serio, decíamos que ya teníamos a nuestro primer adolescente en casa, y después de mucho observarla, quizás esto no sea aún la adolescencias pero el comportamiento de esta criatura me reafirma en el pensamiento de que sí, mi niña preadolescente de 5 años está quemando su infancia demasiado deprisa. Y eso ¿cómo ha podido pasar? ¿Qué hemos hecho mal como padres para que crezca tan rápido? ¿Por qué no es una niña más infantil? Además, el contraste con su hermano de 2 años es tremendo, porque justo él tiene intereses de bebés aún más pequeños y la situación está descompensada por completo. Supongo que este es uno de los motivos por los que nos cuesta tantísimo que los hermano jueguen juntos: uno va a un ritmo súper lento y la otra ha salido disparada hacia el futuro. Esos 3 años de edad cronológica entre ellos se han distanciado exponencialmente, y como mucho, mi hija cuidará de su hermano como el bebé que es, pero es incapaz de verlo como compañero de juegos a su altura. Como veis, cambios hormonales o a nivel físico aún o tiene (¡sólo faltaría!) pero estas conductas no las veo nada relacionadas con niñas de su edad.

1. Enamorada de la moda juvenil

Si en el futuro se gana la vida siendo una fashion, me olvidaré de este tiempo que ahora me parece tan mal invertido, pero es que a sus 5 años jamás va a salir a la calle con un modelito que no le parezca digno y precioso. Y eso que a diario va al colegio con leggings y sin florituras, pero entonces se encarga de elegir el color, la camiseta que quiere llevar o al menos la diadema, o la goma del pelo. Los fines de semana es cuando le dejamos dar rienda suelta a su creatividad, y aunque lógicamente tiene un gusto a veces muy acertado y a veces muy disparatado, no nos parece que debamos limitarla más de lo imprescindible para que se sienta cómoda. Eso sí, busca halagos a sus estilismos, hace comentarios acerca de la ropa y los complementos de los demás, quiere que le ponga brillo de labios, que le haga peinados especiales (yo, que tengo dos manos izquierdas y a duras penas sé hacer una coleta de caballo simple)… Se fija muchísimo en el aspecto propio y en el de los demás: mira los peinados de la gente en la calle, los zapatos ajenos, los bolsos… Es más probable que se encapriche de unas merceditas de otra niña que de un juguete molón.

2. Los gustos televisivos de más de 7 años

Yo sé que en el fondo, muy en el fondo, esta niña sigue disfrutando de Peppa Pig y Pocoyó cuando los ponemos para distraer a su hermano. Pero ella ya es mayor y quiere otros dibujos como Teen Titans, el horrible Bob Esponja, Doraemon… La cuestión es que en ClanTV lanzan un mensaje sobre las 8 de la tarde, en el que avisan de que a partir de ese momento la programación empieza a ser para niños de 7 años en adelante. ¡Alucina! Se vuelve loca porque empiezan las cosas para mayores. También se queda fascinada con esas series escolares de Disney Channel, que ya no son de animación, sino con actores adolescentes sin gracia, y se emboba como yo en mis años mozos con Sensación de vivir. Pero en aquel entonces yo tenía casi 10 años más que ella. ¿De verdad van las nuevas generaciones tan deprisa?

3. La reputación de mi niña preadolescente de 5 años

Resulta que a estas edades ya empieza a importarles lo que piense de ellos el resto de la humanidad, en especial sus amigos. Por ejemplo, hace unos días le estuvimos leyendo su informe del comedor del mes, donde la monitora refleja cómo son sus hábitos, lo que come, su comportamiento con adultos y compañeros… Cuando acabé de leerlo (todo era súper positivo), le pidió a su padre que se lo leyera otra vez ¡en catalán! Y ella estaba con la mirada perdida, afirmando a cada frase con un gesto de la cabeza, y deleitándose con las cosas buenas que decíamos de ella. A todos nos gusta tener un poquito de reconocimiento, pero es que se le notaba una satisfacción tremenda. También, piensa ya en lo que dirán sus amigos de su ropa, su peinado, de que la quiera llevar de la mano, o de que le ponga una manzana entera y no en trocitos para el desayuno de media mañana. Sí, a veces no encuentro la lógica a algunos de sus razonamientos, pero lo que importa es que ha pasado de ser ella misma el centro del universo, a querer ser aceptada en la familia, por el grupo… Y yo pensaba que estas preocupaciones también llegarían más tarde.

4. Los secretos

De un tiempo a esta parte, mi niña preadolescente de 5 años se ha vuelto muy misteriosa. Generalmente, oculta información muy inocente, sin importancia en realidad. De hecho, muchas veces ella es la primera en demostrar claramente que sólo finge tener un secreto, pero que le da igual que se desvele o no. Sin embargo, hay cosas que sí quiere ocultar, que no quiere que le contemos a su padre, o en la puerta del colegio, o que sea yo quien las sepa entere y se las confiesa a este hombre. No quiero ser una madre controladora, pero es tan pequeña que a veces temo que se guarde cosas realmente importantes, por las que sufra, y que compartiendo se sentiría comprendida y mejor. Por otro lado, confío en que ahora no tenga grandes preocupaciones existenciales ni dramas que compartir, pero sí, los secretos han llegado a casa para quedarse.

5. Te odio, mamá

Porque mamá, tú no me entiendes y te odio. Y eres una mandona, Y estas todo el día bla, bla, bla y bla, bla, bla y yo también quiero mandar. Y tú en mí no mandas. Y no lo voy a hacer. ¡Todas esas lindezas suelta el mico por esa boquita que aún conserva todos los dientes de leche! O sea, es que la visualizo con 15 años y claro que me veo de protagonista de esos programas aberrantes de “Hermano mayor”, cuando la niña locuaz se desate y ya se vea inmersa por completo en la vida adulta, porque su adolescencia hará mucho que habrá quedado atrás. Luego tiene contrastes tremendos, porque tan pronto me odia y quiere que me muera (literalmente) como quiere fingir ser un bebé y que le dé la teta como a su hermano. A mí me va a matar con tanta bipolaridad. Además, no quiere dar muchas explicaciones sobre ningún tema: qué ha hecho en el cole, qué ha comido en el comedor, cómo se lo ha pasado en las colonias. Empieza muy motivada, y a la segunda pregunta espeta un: “Mamá, y para ya de hablar del cole, que eres una pesada”.

¿Cómo son vuestros churumbeles? ¿Están alargando su infancia todo lo posible? ¿O también se desviven por vivir así de deprisa?

Esto te puede interesar

2 Comentarios

  • Responder
    Nai
    11 mayo, 2019 at 00:02

    Madre mía peor que un adolescente xD si es que la mía está empezando a hablar y ya me da yuyu… no sé si salen más listos o es que nos volvemos más tontos con el tiempo xD

  • Responder
    Patricia
    13 mayo, 2019 at 12:02

    Un poco repelente sí que es tu bichilla

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.