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Yo no he nacido para hacer el cambio de armario de los niños

cambio de armario de los niños

¡Ni para el mío tampoco! Pero es diferente, porque a las malas, yo me mantengo más o menos del mismo tamaño cada año, con la ventaja añadida de que desde que nació mi bichilla cada vez me compro menos cosas para mí, lo que facilita mucho la tarea. Y lo tengo fácil, porque hace unos años me dio fuerte por el método Konmari, no conseguí sacar nada en claro, se me desbarajustó todo lo que había avanzado en 3 meses, pero al menos me deshice de un millón de cosas inútiles y me quedé más minimalista. Bueno, en comparación con todo lo que tenía antes, porque si la japonesa entrara en mi casa moriría del shock igualmente. Después de dedicar un sábado y un domingo primaverales a hacer el cambio de armario de los niños, a mí se me quitan las ganas de vivir. Y eso que a ojo no veo que tengan tantas cosas, porque todo lo que se les va quedando pequeño lo retiro de la circulación. Y lo que está inservible no dudo en echarlo a la basura. Pero aún así, no sé por qué me da más pereza que el de los adultos. Sí, YouTubers y tutoriales que te guían para tener éxito en esta tarea dos veces al año, hay a patadas, pero a mí no me suben el ánimo por varios motivos.

1. Probarles la ropa de la temporada pasada

¡Antes elijo muerte! Con el niño descartado, que no tiene paciencia ni para el cambio de pañal, como para tenerlo de maniquí metiendo y sacando ropa que probablemente le quede bastante apretada. Y con la niña… Mira, coincidió un día entre semana que no tuvo colegio, le propuse el tema de los modelitos y le pareció divinamente sacar la colección de manga corta. Pero cuando le comenté el tema de irse probando prenda a prenda para descartar, me dijo que mejor continuara yo sola, que ella era pequeña para eso y no podía tomar decisiones vinculantes. Total, que mi única opción es ir eligiendo ropa día a día, y cuando veo sobre la marcha que los niños quedan atrapados de mala manera, desecharla e ir a por más. Si vuestros hijos se dejan probar toda la ropa en una única sesión, contadme el truco porque yo ni con sobornos lo voy a lograr.

2. Tomar decisiones de compra

Lo ideal sería hacer el cambio de armario de los niños logrando probar todo lo antiguo y, a continuación, hacer una lista con lo que tienen y lo que necesitan. ¿Fácil, no? Claro, cuando fallas en el primer punto, esto ya no lo puedes hacer. Tienes toda la ropa de la temporada anterior ahí, amontonada y a la vista, pero no tienes ni idea de si les va a quedar bien, regular o súper mal. Así es que la lista o la haces por partes a lo largo de muchos días consecutivos, o te lanzas a lo loco a buscar ofertas y a comprar a ojo. A mí esto se me da rematadamente mal. Y lo sé después de meter la pata durante 5 años, porque suelo traerme lo que me gusta y no lo que necesitan mis mochuelos, con lo cual, es fácil que me junte con 8 camisetas y sólo 2 pantalones que para colmo son imposibles de combinar entre sí. Así es que este año iba a ser muy disciplinada con la lista y pondría el número de prendas necesarias ¡y los colores! Pues mi gozo en un pozo hasta que pasen los días y acabe con las pruebas de vestuario.

3. Un orden impecable que no va a durar

Esto es lo que más me cabrea de mi incapacidad para gestionar el cambio de armario de los niños. Porque dedico el tiempo que haga falta; pongo lavadoras, doblo y guardo fuera de su alcance lo de la temporada anterior; desecho lo que ya da pena ver; y más o menos dejo las perchas, los cajones y las estanterías súper bien organizados, con todo a la vista, al alcance de la mano… Demasiado idílico para que eso tenga lugar dentro de mi casa. Así es que sé que en dos ratos los niños lo habrán revuelto todo, este hombre habrá cambiado la forma de doblar o colgar las prendas, habrá mezclado ropa del niño con la de la niña… Con lo cual, antes de acabar la tarea ya estoy encabronada por el poco futuro que sé que va a tener.

4. ¿Qué hago con lo que ya no vale?

Pues hasta ahora yo iba haciendo dos selecciones: las de cosas de la niña que podría usar el niño, y las descartadas de ambos para un futuro ¿hermanito? ¿Sobrinito? Lo del hermanito vamos a ir olvidándolo ya, así es que debería deshacerme de toda la ropa de niña bebé que tengo, pero como lo de los sobrinos es una opción más factible, ahí ando, acumulando cajas, y cajas, y cajas de ropa infantil ¡y de calzado! Aunque mi bichilla la parte de los zapatos me la está solucionando mucho, porque los destroza tanto que suelen ir directamente a la basura al final de cada temporada, cuando no antes. También tenéis la opción de donarlo, o de venderlo de segunda mano, con tal de que no se quede cogiendo polvo durante 20 años en un trastero y al final quede igualmente inservible. Porque mi madre guardó algunos vestidos de mi infancia hechos a mano y divinos, pero ya me dirás tú a quién vamos a heredar nosotros dentro de unas cuantas décadas, una camiseta de 2 euros de marca low cost.

Además, en este tema no existe la corresponsabilidad que valga. Este hombre ha sido capaz de sacar a la niña con 4 años a la calle y ropa del hermano de 1; les confunde la ropa interior con frecuencia y para él no existe la ropa ni demasiado grande ni demasiado pequeña: todas las tallas son aceptables en cualquier cuerpo. ¿Vosotros habéis conseguido implantar algún método para no tener que hacer el cambio cada temporada? ¿Tenéis más éxito que yo con la organización infantil?

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3 Comentarios

  • Responder
    Rut
    15 mayo, 2019 at 14:07

    A mi me da muchísima pereza también por el hecho de tener que probarles cosas. Al igual que tú no se dejan y es un agobio. Al final con sobornos consigo probarles alguna cosa pero tiene que ser rapidito y sin tiempo a valorar muy bien como le queda…😅 y en varios días claro, porque todo de una sentada es misión imposible…

  • Responder
    Ama_nece
    15 mayo, 2019 at 14:47

    Los míos tp quieren probarse, me parece normal jeje, así q yo tomo de referencia un pantalón y camiseta que les sirva de la actual temporada para ver si hay algo de la pasada que pueda servirles de ancho/largo 😉 A partir de ahí ya veo q hace falta, q colores tenemos etc y programo las compras 😛

  • Responder
    Marta - La agenda de mamá
    15 mayo, 2019 at 16:11

    puffff ni me hables! tres días llevo yo con la habitación de los niños empantanada… Lo que no les vale directamente lo he echado ta cual a una maleta y cuando ande más desahogada ya lo ordenaré para la peque. Ahora con colocar lo que van a usar ya me doy con un canto en los dientes…

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