Enseñanza/Colegio

Sabiduría popular y mentiras de la guardería

mentiras de la guardería

Como en todas las facetas de la maternidad, la llegada de la escuela infantil a nuestras vidas también se ha visto envuelta en elevadas dosis de sabiduría popular acerca de lo beneficiosos y perjudiciales que son estos centros ¡todo a la vez! Que conste que partíamos de una posición muy contraria a las escuelas infantiles, pero las mentiras de la guardería han aflorado muy pronto. ¿Para bien o para mal? Juzgad vosotros mismos, aunque en esto la suerte irá por barrios y no todos los niños van a vivir un periodo de adaptación a la escuela infantil de la misma manera, ni tendrán el mismo desarrollo, ni la misma salud. Pero por si os sirve para quitarle hierro al asunto, os cuento las mentiras de la guardería que hemos experimentado ¡todas al revés!

1. Cuando vaya a la guardería dormirá mejor

Ni con la guardería ni con la entrada en el colegio. Mis mochuelos tienen sus propias leyes de la naturaleza para irse a dormir tarde, levantarse pronto y saltarse la siesta si se tercia, haciéndola desparecer por completo entre los 3-4 años, la niña, y ya se verá cuando la da por finiquitada el niño. En el tiempo que lleva escolarizado, mi churumbelito duerme exactamente igual que antes de estarlo. No llega ni más cansado, ni más soñoliento, ni se va a dormir antes, ni duerme del tirón toda la noche, ni remolonea para levantarse por las mañanas. Supongo que si tus hijos también son de bajo consumo y larga duración, tampoco notarán el agotamiento escolar. Sin embargo, antes de empezar esta etapa, todo el mundo me aleccionaba acerca de lo extremadamente cansado que llegaría tras cada jornada. ¡Ja!

2. Mentiras de la guardería: los niños comen mejor

El mío ya comía bien y por lo menos ¡no ha empeorado! No come más variedad porque ya comía de todo, pero sí ha aumentado la cantidad. Si antes de ir a la escuela infantil se pasaba el día con comida en la mano, ahora hace lo mismo pero en mayores cantidades. Vamos, que el día que después de recoger a su hermana del colegio se metió entre pecho y espalda una mega manzana, medio bocadillo, un plátano, luego cenó un cuenco enorme de puré de calabacín y bacalao a la plancha, para abalanzarse después del último bocado sobre el frutero y zamparse otra manzana más, vi que el futuro de nuestra economía doméstica se prevé escaso como siga engullendo en esas cantidades. Ríete tú de la norma esa de que una criatura debe comer una cantidad de alimento equivalente a su puño con la mano cerrada. Este con eso no tiene ni para empezar. Será que como duerme lo justo tiene horas de sobra para quemar el exceso.

3. Los niños de la escuela infantil son más ordenados

¡Verdad verdadera! Desde mi primer día allí en pleno periodo de adaptación, aluciné con la forma en que la maestra decía que había que recoger antes de salir al patio, desayunar o pasar a la siguiente actividad ¡y les faltaba tiempo para obedecer! Todos esos mini seres agachados y metiendo cosas en cajas, y no a lo loco: los bloques de construcción con los bloques; los coches con los coches; las cosas de la cocinita; las muñecas… ¡Y ay, como se te ocurra poner algo donde no toca! Mi mochuelo aún se limita a meter cosas en las cajas de cualquier manera, sin discriminar el contenido, pero al menos hace ese intento. Claro que es algo que ya hacía también en casa, aunque en cuanto acababa de recoger ¡lo volcaba todo otra vez al suelo! Y esta parte final sí la ha mejorado.

4. Según la sabiduría popular en la escuelita enferman más

Este era el centro de mis desvelos como madre a la hora de oponerme a escolarizar a mis mochuelos de forma tan temprana. ¡Los virus! Las bacterias y todos esos males que cogen los niños. Dentro de la sabiduría popular, el tema de lo muchísimo que enferman los niños en las escuelas infantiles no es una de las mentiras de la guardería, sino que suele ser una realidad. Lo que pasa es que no es lo mismo llevar a tu criatura a estos centros con 4 meses, que hacerlo con 2 años, con tiempo de primavera y con todas las vacunas existentes y desparasitaciones necesarias puestas desde que nació. Ya se verá cuando llegue el invierno y vuelva el periodo chungo de toses, mocos y fiebres, pero por ahora, mi churumbelito va y vuelve a diario y sólo ha tenido un solo mal en estos 3 meses, que igual también lo hubiera pasado estando en casa.

5. Los niños de guardería están más espabilados

¡Verdad verdadera! Ojo, que yo tuve a mi bichilla sin escolarizar hasta los 3 años y esa ya nació sabiéndolo todo. Pero a mi mochuelito, las horas matutinas en la escuela infantil le han despertado de repente. Se ríe más, es más comunicativos, no para de charlar en un lenguaje incomprensible, pero al menos ha dejado de ser tan silencioso. En 3 días descubrió que al salir al patio hay que correr mucho para poder coger una moto. Vamos, el mismo tiempo que tardé yo en darme cuenta de que ese era el motivo de que los niños se agolparan en la puerta de salida al patio, no el que les gustara gozar del aire libre. También ha asimilado mejor algunas rutinas como ir a lavarse las manos, sentarse en la mesa a comer, esperar su turno (de vez en cuando) cuando no le podemos atender al instante…

Del resto de milagros que se obran en otros niños de la escuela infantil, no tenemos constancia en esta casa. Tampoco de efectos adversos como que el niño se sienta allí abandonado, infeliz, que sea una lucha llevarlo cada mañana, que se haya enrabietado, o vuelto violento… Nada de nada. ¿A vosotros se os cumplieron este tipo de profecías?

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2 Comentarios

  • Responder
    Teresa
    20 mayo, 2019 at 09:20

    Yo es que creo que los dos primeros mitos se pueden dar si el niño come y duerme en la escuela, si no, como es vuestro caso, no veo en qué puede afectar el ir a la escuela o no.

    El de dormir yo creo que es porque, si entran temprano y duermen siesta allí, muchas veces los horarios se adelantan respecto a lo que suelen hacer en casa, porque en las escuelas suelen comer a las 12 y dormir la siesta más o menos de 1 a 3. Entonces, si se levantan antes y duermen la siesta antes, suelen caer dormidos antes, y eso dicen que ayuda a dormir mejor. ¡Por supuesto habrá excepciones!

    Y lo de comer, lo mismo, yo creo que dicen que los que comen en escuela comen mejor porque se acostumbran a comer de todo, y con ciertas normas de urbanidad, Habra por supuesto los que coman como limas y de todo y no vayan a escuela, y los que aun yendo a escuela no comen nada, pero yo creo que por norma general, sí que ayuda el ir a la escuela, en especial en lo que toca a los modales y en niños que de por sí no sean de muy buen comer. ¡Te aseguro que mis hijas comen en el cole cosas a las que en casa me ponen muchas pegas!

  • Responder
    Nai
    24 mayo, 2019 at 23:56

    Yo trabajaba en una guardería. Y ahora soy mamá 24(7. Sinceramente creo que el dormir mejor se debe a que la guardería les da unos horarios fijos que influye en su ritmo circadiano. Así que el finde los siguen igual. El tema comida influye sobretodo en niños que tienen «problemillas». De profe he ayudado a muchas familias a dar ese paso fatídico de «o te comes eso o no hay nada más». Padres que no eran capaces de hacerlo, cuando el niño se pasó 2 días sin comer en la guarde al tercero empezó a probar otras cosas y solucionado.

    Además es verdad que están más espavilados, viven en la jungla tienen que sobrevivir. Pero tampoco creo que un niño que crezca en casa no se vaya a espavilar en 1 semana de cole ^^ Creo que influye más el carácter. Pero todo esto según mi experiencia.

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