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Inteligencias múltiples y niños. Ni tan listos ni tan tontos

Inteligencias múltiples y niños

El viernes fui a la presentación de un libro de Begoña Ibarrola, psicóloga experta en inteligencias múltiples y niños, con una barbaridad de cuentos publicados, y que desde hace unos años tiene una colección para que cada niño saque el genio que todos llevan dentro. Y cuando digo todos son todos, literalmente. “Demuestra que eres un genio” es su último libro de la colección Genialmente. Está dirigido a niños mayores de 8 años y su interior sorprende porque parece más un cuaderno de actividades que un libro de cuentos infantiles para empoderar. Se trata de 42 retos que los niños tienen que superar (si les interesa, siempre sin forzarlos) y así los padres y ellos mismos podremos saber cuáles de los 8 tipos de inteligencia predominan en ellos, a fin de potenciarlas y que sigan siendo una fortaleza en el futuro, y cuáles están menos desarrolladas y convendría trabajar un poco más, pero sin obsesionarse. Los 8 tipos son: musical, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal, naturalista, visual-espacial, lógico-matemática y lingüístico-verbal. Se puede ser un genio sólo en algunas áreas, de hecho esto es lo más habitual porque nadie suele tener todos los tipos de inteligencia de sobra. Los libros de Genialmente son ideales para niños a partir de 6 años, y como los míos son más pequeños, vamos a empezar por una obra para los de 4, los Cuentos para genios, con 8 historias independientes en los que se muestra cómo los niños protagonistas hacen gala de alguno de los 8 tipos de inteligencia. Incluye una guía de trabajo para que los padres sepamos proponer otras actividades en paralelo a la lectura y al final podremos descifrar qué tipo de inteligencias son las de nuestros hijos. Para menores de 4 años no funcionan, porque según Ibarrola, con esas edades están tan empoderados que no se ven incapaces de tener éxito en ningún tipo de actividad.

1. Ventajas de unir la teoría de las inteligencias múltiples y niños

Personalmente, desconocía toda esta teoría y se me ha abierto un mundo de posibilidades para los niños. O sea, he pasado del clásico niño listo que saca muy buenas notas en el colegio, al niño tonto que lo suspende todo, para darme cuenta de que en nuestra infancia, el sistema educativo estaba organizado de forma que sólo se valoraban las competencias linguísticas y lógico-matemáticas. El resto no puntuaba. Claro, sabiendo que hay otras 6 inteligencias que se pueden trabajar, demos gracias a que a día de hoy, los colegios se hayan puesto las pilas en este terreno, existiendo las adaptaciones curriculares para niños que pueden tener deficiencias en ciertas áreas, pero que pueden ser realmente genios en otras. Antes, estos niños hubieran quedado relegados a un rincón, por no despuntar en las únicas 2 áreas que interesaban en las aulas. Ahora, son mejor entendidos y sobre todo, es interesante saber qué tipo de inteligencias tienen más desarrolladas, para motivarlos por esa senda. Según Ibarrola, lo más frecuente es que cada persona sea realmente buena en al menos 2-3 de estas áreas.

2. ¿Debemos dejar de lado aquellos campos en los que los niños no son fuertes?

¡No! Lo ideal sería que las 8 inteligencias estuvieran bien desarrolladas, al menos con unos mínimos en aquellas áreas que sean una debilidad para nosotros. Nos pusieron el ejemplo de niños con altas capacidades que pueden ser brillantes en matemáticas, en lengua, destacar en música y hasta ser eminencias físicas para el deporte, pero carecer por completo de inteligencia intrapersonal e interpersonal, lo que les llevará a no conocer ni sus propias emociones, ni las de los demás y ser criaturas infelices por la nula capacidad de relacionarse socialmente. Por eso, si a nuestro hijo lo que más le apasiona en la vida es el fútbol, por ejemplo, y sin embargo odia las matemáticas a muerte ¿a qué deberíamos dedicarle más tiempo? Pues hasta hace unos días, yo lo hubiera apuntado a clases de matemáticas y le hubiera perseguido con la calculadora el día entero. Hoy resulta que no, que lo más efectivo será que el niño disfrute con el fútbol: con sus carreras, su desgaste físico, su compañerismo… Porque su cerebro estará feliz y más receptivo a otro tipo de aprendizajes menos gratificantes para él. O sea, que si quieren jugar 5 horas al fútbol a la semana ¡que juegue! Pero a cambio, podemos proponerle hacer al menos media hora de repaso de matemáticas, e ir incrementando el tiempo a medida que gane confianza en este terreno. Lo peor en estos casos es empeñarnos como padres en que destaquen en un área para el que no están neuronalmente predispuesto. Y peor aún sería el querer que se esfuercen sólo en esas áreas, mientras les castigamos quitándoles las actividades que realmente les gustan y en las que destacan.

3. De niños listo y niños tontos

Además de ser una crueldad, es un error catalogar así a nuestros hijos a edades tan tempranas. Tu hijo no va a ser más tonto que otro porque suspenda las matemáticas y la lengua. Tendrá diferentes capacidades, ni mejores, ni peores y el pensamiento más optimista nos lleva a creer que por suerte, hoy en día hay una cantidad de profesiones tan específicas, y cada día surgen nuevas áreas laborales que ni siquiera podíamos imaginar, que podrán dar cabida a estas destrezas personales que hasta no hace tanto tiempo habían quedado relegadas a las parcelas de ocio. Pocos padres de mi generación hubieran apostado por la educación musical de sus hijos, porque hicieran de un deporte su profesión, etc. Y si hablamos de niños con menor cociente intelectual, con algún tipo de discapacidad o de trastorno, jamás se les daban las herramientas para que pudieran llevar una vida independiente, ganándose la vida en sectores muy especializados en los que eran tanto o más válidos que otras personas con otro tipo de inteligencias más desarrolladas. Más allá de las típicas etiquetas con las que nos gusta clasificarlo todo, debemos darle valor a habilidades que hasta ahora nos habían parecido menores.

Cuando te lo explican de esta manera, todo cobra sentido: la teoría de las inteligencias múltiples parece muy acertada, muy lógica y hasta te sientes inferior por no haber sido capaz de hacer esta deducción por ti misma. Lo bueno es que ahora que las conozco me queda mucho más claro cómo voy a guiar a mis mochuelos según sus propios intereses y fortalezas, a fin de que logren destacar en algo que les guste, sin descuidar el trabajo de esa dosis mínima de cada inteligencia que les hará vivir mejor integrados en sociedad. ¿Vosotros os habéis modernizado en esto de valorar debidamente las habilidades de cada niño? ¿O seguís pensando que donde se pongan las matemáticas y la lengua que se quite lo demás?

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1 Comentario

  • Responder
    Nai
    24 mayo, 2019 at 23:52

    Me encanta este tema! La verdad es que el curriculum escolar está la mar de actualizado, el problema está en la práctica educativa. Las profes en general están bastante «anticuadas» en cuanto a métodos desde mi punto de vista. Y también por lo que a disciplina se refiere. Supongo que cuesta y da miedo cambiar porqué lo que hacen funciona. Pero las nuevas generaciones necesitan que las impulsemos desde varios puntos de vista y que se percaten de que tienen un valor escondido ^^

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