Embarazo semana a semana

Cosas molonas de embarazadas que nunca he hecho

Cosas molonas de embarazadas

Creo que antes del nacimiento de internet, pero sobre todo de las redes sociales, los embarazos eran infinitamente más sosos, pero también más tranquilos en cuanto a mega planes descabellados y estrés organizativo. Te preñabas, te mantenías más o menos sana durante 9 meses, parías, y ahí empezaba el premio de verdad, lo que molaba. Ahora las cosas molonas de embarazadas empiezan casi antes de ver el positivo en el test. A mí me encanta la originalidad de la gente para disfrutar de sus embarazos desde el primer momento, para acaparar recuerdos de formas inimaginables, pero me visualizo a mí imitándolas ¡y me canso antes de empezar! Llamadme vaga, pero teniendo en cuenta mi nula habilidad para generar un mundo ideal a mi alrededor, hay actividades que no me encajan nada. Y ya si hablamos de encadenar una tras otra durante meses… ¡Mátame camión! Personalmente, siempre he preferido anunciar el embarazo casi cuando la panza fuese ya imposible de disimular, pero para gustos mirad la de cosas molonas de embarazadas que existen y que nunca he hecho.

1. Belly painting

Bueno, bueno, bueno. Con mi primer embarazo creo que esto aún ni existía, o no había llegado a España, o no había llegado a mi pueblo. No es que me desagrade la idea, y he visto resultados de sesiones preciosas en las que resulta increíble que alguien haya pintado de esa manera encima de una barriga de embarazo. Pero es algo que no está hecho para mí. Primero, porque precisamente mi panzón no es la parte de mi cuerpo de la que me siento más orgullosa. Segundo, porque de natural ya tengo un abultamiento interesante en esta zona, con lo cual, tampoco me veo tan distinta durante la preñez. Y por último, porque aunque dicen que es una experiencia muy relajante para la madre y para el bebé, yo sólo veo inconvenientes de pringue por todas partes y un gasto de dinero que a mí no me hace especial ilusión.

2. Fotos semanales de la barriga

Venga, o mensuales, para que sea menos estresante y entre dentro del calendario gestacional de cualquiera. Pues ni eso he conseguido. Me gustan las fotos mucho, pero entre mi poca habilidad para el retrato, no tener un entorno perfecto y la cabeza en otra parte, yo he sido incapaz de retratar mi panzón de embarazada semanalmente en ninguno de los 2 embarazos. Ni tampoco mensualmente, que hubieran sido 9-10 fotos de nada. Este es un recuerdo que sí me gusta, porque me encanta observar la progresión que he visto en cuerpos ajenos, si bien sé que en mi caso la cosa no hubiera sido tan evidente. Con la niña, la barriga parecía normal hasta el sexto mes (vamos, que hubiera tenido 3 fotos de evolución escasas) y con el niño, como se me tiró al mundo antes de tiempo, entre lo de la visibilidad tardía de la barriga y el parto prematuro ¿dónde iba a encajar ni la sesión mensual?

3. Cosas molonas de embarazadas fiesteras: el baby shower

A mí me gustan ciertos saraos, pero este no. O sea, que me hagan regalos y ser la reina de la fiesta sí, eso me gusta. Y que se dejen los cuartos en organizarla muy bonita, con mucha decoración, con catering y todo ¡una divinidad! Pero ¿quién va a la fiesta? Porque yo ya me veo venir las acusaciones de han ido tus amigas y tu madre y no has invitado a la tía abuela de tu marido… Eso para empezar. Y después el tema de conversación. O sea, si ya hemos anunciado los embarazos lo más tarde posible para al menos librarnos 3 meses de las opiniones ajenas y de la sabiduría popular en torno a la vida de una embarazada ¡como para meterme voluntariamente bajo el mismo techo rodeada de opinólogas! Lo siento, pero prefiero renunciar al regalo temprano e ir recibiéndolos tras el parto de forma escalonada y con menos posibilidades de hartzago y conflictos.

4. Gender party reveal

A mí me parece una fiesta prima hermana de la del baby shower y con mi mentalidad de ahorro lo primero en lo que pienso es en por qué no las une la gente y hacen la fiesta de los regalos cuando ya sepan el sexo del bebé que quieren anunciar. Yo he sido incapaz de mantener el secreto respecto al sexo de mis mochuelos, porque tenía mucha ilusión por saberlo: Quería una niña la primera vez y un niño la segunda ¡y lo tuve todo! Pero según salía del hospital iba como loca llamando a mi madre, con WhatsApp al resto de la familia, a los amigos ¡como para esperarme a organizar expresamente una fiesta para cascarlo allí! Está visto que tanto secretismo no va conmigo. Y que tanta fiesta durante la preñez me parece de un cansado…

5. Molde del panzón

Esto es para mear y no echar gota, pero entre las cosas molonas de embarazadas que tratan de meternos por los ojos, lo de que me hagan un molde en escayola del bulto que hago durante estos meses es de lo menos atractivo de todo. El resto de planes aún me podría prestar a ellos si no me dieran muchos quebraderos de cabeza, pero para lo de posar como musa de un artesano del yeso escayola, conmigo que no cuenten. O sea ¿y qué haces luego con ese armatoste? Porque yo tengo un tamaño considerable, mis barrigas de embarazo también son grandes y los metros de la casa son pequeños. ¿Llamo a un museo para que me busquen hueco entre las esculturas griegas? ¿Alquilo un trastero de por vida para arrumbar allí el recuerdo? Ay, no sé si seré una sosa del todo, pero es que no me gusta nada la idea. Aunque si te la haces a ti misma ¡barata es!

6. Coser el ajuar del bebé

Para madres mañosas, entiendo que el embarazo pueda ser una etapa relajada, con más tiempo libre si tienen una baja larga antes del nacimiento del bebé, y planteada de manera bucólica en la que disfruten tejiendo, bordando y cosiendo el ajuar del bebé. Pero entre las cosas molonas de embarazadas a mí esto es que no me atrae nada. Para empezar, yo he trabajado hasta el último día en ambos embarazos, por lo que de tiempo libre no andaba sobrada precisamente. No tengo afición a la costura, pero es que además, con lo barata que se puede encontrar la ropa de bebé y lo mucho que crecen en tan poco tiempo, no acabo de ver la rentabilidad de entretenerse tanto en jugar al diseña la moda de tu churumbel. Eso sí, para las abuelas, tías y demás familiares que no vayan a tener que pasar por el trance del propio parto y la crianza en sus propias carnes, sí me parece un hobby molón.

Contadme ¿hicisteis algunos de estos planazos mientras estabais embarazadas? ¿Quizás con versiones más sencillas que las que estamos acostumbrados a ver en las vidas Pinterest de los demás?

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1 Comentario

  • Responder
    Sara
    29 mayo, 2019 at 14:41

    Mi embarazo era de altisimo riesgo y me pase los ocho meses trabajando y de visitas al hospital. Si tengo fotos de la tripa y si me compre una especie de diario del embarazo donde escribia cosas, ahora me alegro, es un recuerdo precioso de aquel momento.

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