Enseñanza/Colegio

De pelea en la fiesta de fin de curso. Niños ¡no imitéis a vuestros padres!

pelea en la fiesta de fin de curso

¿Sabes cuando lees esas noticias en los periódicos de padres que se enzarzan en una batalla campal por un partido de fútbol infantil? Tú no das crédito y piensas que jamás en la vida te vas a ver envuelto en algo similar, porque a ti te rodean padres civilizados y gente de bien, claro. Pues esa era yo hasta que hemos dado por finalizados los festejos de fin de curso de este año en el colegio de mi bichilla. En nuestro centro, la fiesta depende completamente del AMPA. El colegio no interviene para nada, es el ayuntamiento quien nos da permiso para utilizar el patio de primaria, el gimnasio, el comedor y la planta baja del edificio de los mayores. Somos los padres quienes compramos nuestros tickets de comida y el AMPA se encarga de contratar animación, música (este año tuvimos nuestra primera holi party, otros años hemos disfrutado de una fiesta de la espuma) viene un experto en pollo y butifarras que nos vende la cena hecha al momento… Se paga poco, 4,50 euros por persona que coma, y se supone que se disfruta mucho. Los padres de la comisión de fiestas del AMPA lo dan todo sin pedir nada a cambio, invierten su tiempo, y ejercen de camareros, de limpiadores, de animadores y de lo que se tercie por tal de que todo el colegio disfrute del último día de curso en familia.

1. Los inicios de los festejos. Todo bien

El sarao comenzaba a las 5:30 de la tarde. Empezaba en el gimnasio con la despedida a los niños de sexto. Palabras emotivas, montajes de vídeo y música con el paso por la escuela de estas criaturitas, ya bien criadas, que se van al instituto… Es el primer año que nos hemos acercado a ver un poco esta parte, porque mi bichilla se sintió atraída por la música y mi churumbelito por los lazos de colores que colgaban desde el techo adornando todo el espacio. Como a mis hijos les queda mucho para estar ahí, yo no me emocioné nada, pero oye, a cada curso lo suyo. El ayuntamiento nos quería cobrar 555 euros exactamente por prestarnos un escenario para la fiesta, decidimos que lo íbamos a fabricar nosotros mismos con mesas grandes del comedor. Y los niños encantados con tal de poder estar a un metro del suelo. Todo era felicidad y ahorro.

2. Pelea en la fiesta de fin de curso. Los juegos del hambre

Como madre de una niña de 5 años, que se encabrona cuando no come, de un mochuelo de 2 años y medio, que se encabrona cuando no come y casada con este hombre, que a ojo tiene tipín pero que también se encabrona cuando no come, no sé cómo no se me ocurrió que entre el resto de seres humanos también hay más personas que siguen este patrón por la falta de alimento. Por tal de ahorrarnos otros 500 euros que solicitaba el ayuntamiento en concepto de cesión de mesas y sillas para todos, reincidimos en una situación que ya hemos vivido durante los 3 años que lleva la niña en el colegio: que no hay mesas y sillas para todos; que hay que hacer un primer turno en el que coman los niños y un segundo turno en el que coman los mayores; que a las 20:30 de la tarde hay padres a los que se les baja el azúcar o no les llega el riego al cerebro y son capaces de matar a otros adultos por una silla. ¡Ver para creer! Así empezó el espectáculo entre una mamá de nuestro curso contra una de un niño/a de 6º de primaria. Nosotros teníamos unos 8 niños de la clase y en el momento de ir a buscar mesas y sillas respetamos las de mantelitos de colores para los de 6º ¡sólo faltaría! Es su último año, se les trata de forma especial y nadie iba a poner esa tradición en tela de juicio. Pero ante la pregunta de una de nuestras madres para saber dónde podríamos encontrar más mesas y sillas, le respondieron directamente que nos buscáramos la vida. ¡Qué gran comunidad de aprendizaje tenemos!

Allá que nos fuimos a buscarnos la vida y conseguimos una mesa y 8 sillas (lo justito para los niños) para un grupo de unas 25 personas. A los hermanos pequeños ni pensamiento de sentarlos, viendo el panorama. Yo misma tuve que dar el pecho de pie en 3 ocasiones ante el temor de que una madre de 6º me viera sentada a traición. Mientras hacíamos cola para el reparto de la comida (como nuestros hijos son pequeños estábamos allí los primeros, porque a esas horas ya suelen estar más que cenados) 2 madres de 6º nos quitaron una silla porque sí, porque la fiesta era para los de 6º. Y no dijimos nada. A los 5 minutos llegó otra a proceder de la misma manera, momento en el que decidimos plantarnos, porque según la ley (que no sabemos dónde está escrita) los de 6º comen primero. Mira pero no. Todos los niños comen primero. ¿En qué cabeza cabe anteponer el hambre de un niño de 12 años a uno de 5? Pero es que más allá de esto, directamente nos dijeron que si los nuestros sólo tenían 5 años, nos jodiéramos hasta que tuvieran 12. ¿De verdad este es el espíritu de la comunidad? Total, que nuestra madre de niña de 5 años se rebotó con el comentario, y la de 6º tampoco se quedó corta, y allí estaban las 2, al borde de la agresión física (con algún empujoncito de acá para allá), con nuestros niños como espectadores y con mi marido recordándoles que estaban los niños delante. Lo de estar de pelea en la fiesta de fin de curso era algo que por lo visto se les había pasado por alto, pese a estar en medio de un patio de recreo rodeadas de decenas de criaturas.

3. Para el próximo año…

No estábamos ocupando sillas para adultos, ni reservando sitio para nadie, sino esperando a que empezara el reparto de la cena mientras las sillas estaban vacías, porque tenemos niños de 5 años que estaban de fiesta, y que lógicamente no se iban a sentar media hora antes para que una madre de 6º no los dejara sin comer. No se había servido la comida y el resto del patio estaba en la misma situación que nosotros. Entendemos que no haya sitio para todos, que es un trastorno bajar mesas y sillas de pisos superiores y que después no todo el mundo colabora en la recogida (nosotros los primeros, porque nuestros hijos son pequeños y debemos abandonar la fiesta cuando aún no se ha servido ni el postre). Pero no creo que esas sean formas de tratar al resto de padres, por mucho que tu hijo tenga 12, 22 o 52 años. Entiendo que es un gasto excesivo para un AMPA pagar los 500 euros que pide el ayuntamiento por cedernos las mesas y las sillas, pero con este tipo de comportamientos deberíamos pagar lo que fuera para que sobren sillas y mesas para todos, en vista de que como seres humanos civilizados dejamos mucho que desear.

¿Qué tal vuestras fiestas de fin de curso? ¿Así de movidita o las habéis disfrutado en paz y armonía?

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2 Comentarios

  • Responder
    Maripili
    19 junio, 2019 at 11:01

    Hola, tengo un hijo de 14 años y ya he pasado por muchas fiestas escolares y te puedo asegurar que he visto de todo.
    Detrás de esa fiesta hay un trabajo desinteresado de muchos padres que como tú tendrán niños pequeños y ellos si se quedan hasta el final a recoger y a limpiar toda la basura que deja la gente.
    Porque si nunca te has quedado a recoger no te puedes ni imaginar como puede llegar a quedar un patio de colegio después de la fiesta, ríete tú del macrobotellón. Muchísimos padres van simplemente a hincharse de cerveza (que nunca entenderé como permiten la venta de alcohol en una fiesta escolar) a hartarse de comer porque los precios son populares y además, se llevan a media familia y luego si te he visto no me acuerdo.
    Seguramente en tu colegio este año han querido priorizar la salida de los niños de sexto a la nueva etapa escolar que empezarán en septiembre y se han querido volcar con ellos. Aunque tu no te lo creas la salida de un ñino de su centro escolar de toda la vida no es fácil y ese día a va a ser un gran recuerdo para siempre . Ellos si se van a acordar de ese día, no como el resto de los pequeños haciendo cualquier baile absurdo, pero claro, como son pequeños se nos tiene que caer la baba.
    Ahora tu ves a los niños de sexto como si fueran ya adultos, y te puedo asegurar que no lo son, ya te darás cuenta.
    Yo he llegado a la conclusión de que la fiesta fin de curso debería ser solamente las actuaciones y punto final que la gente parece que no sale de sus casa el resto del año, solo pensando en comer.
    En fin, el espíritu de la comunidad…

  • Responder
    Seño
    19 junio, 2019 at 11:45

    Pues vaya… siento que os vierais en esa situación, que tuvo que ser bastante desagradable. Lo cierto es que el ejemplo que se ha dado a los críos no es muy bueno, ya que eso de que os teníais que joder hasta que vuestros hijos tuvieran 12 años, suena a “cuando seas mayor podrás mandar y tener poder”, no sé si me explico… Da igual la edad que tengan, todos merecen pasar un buen rato.
    Y digo yo… ¿sentarse en el suelo en plan campestre va mal? Podríais cambiar el planteamiento y así ahorráis el gasto y es más informal (comento sin conocer cuales son las condiciones del lugar).
    Nosotros la fiesta el viernes… espero que no nos veamos con un percal semejante…

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