Inventos útiles

Chaleco de natación, flotador, manguitos ¡No me queda nada por probar!

Chaleco de natación tutete

¡Bienvenido verano! Así, con todas las letras, porque tras nuestro descalabro piscinero del pasado verano, con esas normas de la piscina municipal con las que me prohibieron todos, absolutamente todos los trastos de flotación para ambos mochuelos y pretendían que el niño, con año y medio, sobreviviese agarrado a un churro mientras debía vigilar yo sola a su hermana, en otra piscina y sin saber nadar ¡este año sí! Este año hemos entrado en el veraneo por todo lo alto estrenando chaleco de natación, o chaleco flotador, o no sé cómo le llamarán a esto en vuestro pueblo. Chaleco salvavidas no, que eso es otra cosa y no vale para el remojo con gozo y disfrute de los niños. El caso es que mi desesperación, allá por el verano de 2018, rozó cotas insospechadas cuando me rechazaron hasta los famosos manguitos Delphins Disc, que se supone que son lo más de lo más en seguridad. ¡Pues aquí no! Aquí el churro que se te escapa a cada instante y los brazos de madre eran los únicos métodos aceptados. Como íbamos a ir de sarao piscinero a finales de junio, ya en mayo comencé a sufrir por este tema. Y entonces, con mi enganche diario a Instagram, el chaleco de natación de Tutete se cruzó ante mis ojos y lo vi claro: ¡eso teníamos que tenerlo en casa! ¿Porque tienen un colorido precioso y me entraron por el ojo al primer vistzao? ¡No! Porque justo ante mis miles de quejas del pasado verano, cuando mucha gente me recomendó el chaleco de natación como la mejor alternativa para mis criaturas, yo ya había hecho todo el desembolso posible en flotadores, manguitos y el ciento y la madre de inventos que, o no nos dieron buen resultado, o no nos dejaron utilizar. Tras pasar el primer fin de semana de uso intensivo del chaleco flotador Monnëka de Tutete, os voy a contar lo mejor de este instrumento para evitar disgustos en playas y piscinas con niños de 1 a 6 años que no sepan nadar.

1. Antes de elegir el traje ¡mide al niño!

Sí, porque en casa me han estrenado chalecos de natación los dos y a punto estuve de meter la pata pidiendo la misma talla para ambos. Medir para creer. El niño, con 2 años y medio, y la niña con 3 años más, tienen el contorno casi calcado. A ella aún le cabe el de talla 1 del niño, pero le queda mucho más ajustado (mucho, mucho, como para impedirle respirar) pero por contorno y peso (de 56 a 61 centímetros de pecho y de 18 a 30 kilos) ella necesitaba la talla 2. El pequeño debería llevar la talla pequeña por todo: edad de 1-3, años, peso de 11 a 18 kilos pero el contorno ¡ay, el contorno! Sólo variaba 4 centímetros con el de la hermana y estaba al borde del límite de la talla 1 (de 51-56 centímetros) pero a riesgo de quedarme corta encargué los 2 diferentes ¡y acerté! Eso sí, uno en mint y otro en rosa, no por la ñoñería de princesa, que también, sino porque me conozco a la mayor y como tenga una sospecha de que su hermano está usando algo que es suyo, ya la hemos liado.

chaleco de natación monnëka

2. Características del chaleco de natación de Tutete

Empezando por lo superficial ¡los diseños molan mucho! Los colores, el tacto del neopreno, las maravillosas costuras que no rozan, la protección acolchada en el arnés de la entrepierna. ¡Todo suavidad y comodidad! Además, esa mega cremallera a prueba de bestias pardas como mis hijos: si fueran capaces de romperla con lo robusta que se ve, yo creo que los repudiaría para los restos. Y ese detalle del cierre de velcro para proteger la parte superior de la cremallera y evitar que los zánganos estén dándole que te pego para arriba y para abajo a cada instante. En cuanto al meollo de qué hace tan especial al chaleco de flotación Monnëka de Tutete, os lo explico ya: los insertos de espuma que lleva alrededor. A ojo, tú ves 8 bloques que rodean el cuerpo de tu criatura, protegidos por una tela suave y delicada de la que no se pueden escapar a traición. En realidad, cada uno de estos bloques está compuesto por 3 láminas de espuma diferentes, de forma que las puedes usar todas a la vez (es lo que hacemos con el niño, que no tiene ni idea de nadar) o las puedes ir sacando de una en una, o de muchas en muchas, a medida que la criatura crezca, o gane confianza en el agua, o demuestre sus dotes para la natación y su superación de desconfianza al medio acuático. A priori, pensarás que esto quiere decir que puedes variar la flotabilidad del chaleco de natación con 24 opciones diferentes, en función de los insertos que saques y metas. ¡Una súper idea! Porque así se adapta a los progresos del niño. Pero en realidad el fabricante recomienda mantener el mismo número de espumas dentro de cada compartimento, por lo que en realidad sólo puedes tener 3 combinaciones posibles: 3 insertos en cada bolsillo; 2 insertos en cada bolsillo; 1 inserto en cada bolsillo. Sigamos las instrucciones, que con la seguridad es mejor no experimentar.

3. Chaleco de natación para niños de 5 años

Empiezo por contaros la experiencia con la niña con su chaleco de talla 2, aunque a ratos el hermano se queda sin el suyo, en función del color que ella quiera lucir en cada sesión de baño, porque como es tan diva… ¡Qué nos quedará que pasar! Primero, debo decir que mi hija dice que ya sabe nadar, cosa que no es cierta. Es verdad que con todas las limitaciones del verano pasado, la chiquilla no tuvo más remedio que lanzarse y es capaz de bucear a lo burro, con manotazos desacompasados incluso en zonas en las que no haga pie. Pero vamos, que no me gastaría un dineral en el curso de natación que empezará en julio si supiera nadar de verdad, ya os lo digo. En su situación, que le encanta el agua, le tiene confianza, disfruta tirándose de bomba, yendo de un lado a otro creyéndose independiente y sin supervisión, entendió pronto el funcionamiento del chaleco de natación. El primer shock lo tuve yo, al ver que el chaleco no la sujeta en posición vertical, como si estuviera esperando a que la rescataran de un naufragio, sino que la empuja a ponerse en horizontal. Si lo pensamos bien es lo lógico, puesto que con el chaleco queremos que aprenda a nadar, no que esté flotando en plan chochona arrastrada por la corriente como si fuera una sexagenaria en Benidorm. Pero la lógica te choca, así, de entrada. Camino de los 6 años, fue sencillo explicarle la enjundia del invento. 2 días de piscina y lo tuvo dominado en cosa de 40 minutos. Ajuste perfecto, mucha comodidad, en ningún momento se planteó quitárselo para tener más libertad… Vamos, lo que se dice un acierto completo. Como han sido solo 2 días de prueba y ahora no volvemos a tener piscina ni playa a mano, aún no hemos dado el paso de quitarle espuma para que haga más esfuerzo por sí misma, pero yo creo que no habría ningún problema en hacerlo, porque la chiquilla va lanzada y con muy buena postura.

chaleco flotador tutete

4. El chaleco flotador de Tutete con un bebé de 2 años y medio

Mi churumbelito está al límite de esta talla en cuanto a contorno con un pechazo de 55 centímetros a la redonda, por eso valoré el pedir la talla 2 también para él. Pero tened mucho cuidado porque como el chaleco sobre, que es lo que tendemos a hacer las madres, siguiendo el famoso refrán de “Más vale que sobre y no que falte” no les va a resultar nada cómodo. Con la presión del agua tenderá a subirse por la cabeza y a escaparse del cuerpo. Cosa que no va a pasar, porque para eso el chaleco de natación de Tutete lleva ese punto extra de seguridad con el arnés de agarre entre las piernas. Sin embargo, el niño no estaría cómodo para moverse y yo creo que hasta perdería confianza al sentir que se le escapa la flotación. Otro punto a tener en cuenta es que cuanto menos pesa el niño, menos espuma para flotar debemos poner. Como lo normal es que sean los niños más pequeños, y que menos saben nadar, los que pesen menos, tendemos a ponerles todo lo posible para que floten más. Esto es un error, porque si flota demasiado, el chiquillo te queda de un inestable dentro del agua que la criatura no sabe dónde ubicarse. A este le ha costado más entender que el chaleco se lo lleva para adelante en zonas donde no hace pie (vamos, que aún no lo ha comprendido), pero lo cierto es que lo normal con él es que el nivel del agua de sus piscinas le lleguen a algún punto entre el tobillo y la rodilla, por lo que no tenemos más problemas en este sentido. Además, creo que se nos olvida muchas veces que todos los elementos de flotación son ayudas para los niños y para que los padres descansemos los brazos ¡pero no los ojos! O sea, que ni con chaleco, ni con el niño forrado de cualquier cosa flotante, lo podemos dejar ahí, campando a sus anchas. Lo bueno es que como el mío disfruta dando panzazos en el agua, el chaleco lo ayuda a quedarse en la superficie, con la cabeza fuera del agua, y no en el fondo de la piscina. Lo malo es que en zonas en las que le cubre el agua aún no ha conseguido entender cómo debe posicionar el cuerpo para flotar. ¡Todo se andará! Que sólo llevamos 2 jornadas acuáticas este verano.

En definitiva, cuanto mayor sea el niño que no sabe nadar, más útil será el chaleco de natación de Monnëka. Para los pequeños va a depender de su nivel de entendimiento ¡y de obediencia! Para padres, es un descanso poder tenerlos flotando a nuestro alrededor sin tener que cargar en brazos con ellos. ¿Qué tipo de flotadores usáis con los niños?

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1 Comentario

  • Responder
    Teresa
    26 junio, 2019 at 09:43

    Yo pregunté por ellos para el pequeño, porque las mayores ya tienen 5 y 7 y el verano pasado ya nadaban solas. Y me dijeron que con menos de 18 meses no lo recomiendan, y que después de esa edad, depende mucho de la destreza del niño, puesto que, como dices, esto es una ayuda, no un elemento de flotación. Es similar a los corchitos que se ponen alredor del torso, pero en modo chaleco, es decir, el niño tiene que poder entender que tienen que mover piernas y brazos y entender el mecanismo para quedarse verticales, y eso en la mayoría de niños menores de dos años es complicado.

    Así es que este verano iremos a brazos y manguitos, y el verano que viene veremos, según le veamos apañarse en el agua.

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