Trabajo y familia

Tareas domésticas para bebés y niños muy pequeños. Por probar, que no quede

Tareas domésticas para bebés

Desde antes de querer ser madre, siempre supe que si procreaba alguna vez, mis hijos iban a pencar por igual en las faenas de casa, tuvieran la entrepierna que tuvieran. De pequeña no es que estuviera esclavizada por mi madre (mi padre, de tareas domésticas, hacía cero por completo), porque más allá de limpiar y tener recogida mi habitación, pocas cosas más me exigió la mujer hasta que acabé la universidad. Exactamente, yo no hacía nada en casa, pero es que a mi hermano ni lo de su habitación le tocaba. Cuando nos metimos en la faena de ser padres, supe que quería mini esclavos en potencia. Esto es así. Por ahora, con 2 años y medio el pequeño y 5 y medio la mayor, quienes estamos hasta la coronilla de trabajar detrás de ellos somos nosotros, cosa que no valoramos lo suficiente al hacer nuestros cálculos. Pero de cara al futuro esta situación no puede eternizarse, o este hombre y yo cogeremos la puerta sin mirar atrás. Cuando leo acerca de esas tablas Montessori de tareas domésticas para bebés en las que pueden colaborar los niños pequeños, no sé si reír o llorar. Mi bichilla, hasta bien pasados los 4 años, fue imposible de guiar por el buen camino del orden y el recogimiento. Ahora, su naturaleza asalvajada la lleva a seguir esparciendo cosas allá por donde pisa, pero al menos cuando le llamamos la atención sobre su caos, recoge a la velocidad del rayo. Y lo mejor ¡de higos a brevas hasta dice que le encanta recoger! Pero las tareas domésticas para bebés y niños muy pequeños se nos resisten bastante con mi churumbelito. Sinceramente, creo que es imposible que otros niños hagan todo, todo, todo lo que se les presupone como capaces a tan corta edad. Pero es que los míos son más de intentar escabullirse para no hacer nada de nada. Sin embargo, hay ciertas tareítas que a mi mochuelo le entusiasman y que parece increíble que haga tan requetebién.

1. El amo del lavavajillas y sus tareas domésticas para bebés

El lavavajillas es su tarea favorita. Por ahora, nos limitamos a dejarle sacar lo limpio y colocar los cubiertos, porque lo de ir introduciendo lo sucio en sus espacios… No va a saber optimizar el interior, sobre todo como lleve los genes de su padre, que con 2 platos y una sartén extra ya no ve hueco para más. Empezó hace más de un año a sacar platos, vasos, cuchillos ¡sin miedo! Y a dárnoslo en la mano para que lo subiéramos todo a su lugar. En este tiempo, ha roto un solo plato, y casi podríamos decir que la culpa fue mía, porque me los entregaba a mayor velocidad de la que yo los podía recepcionar. El siguiente paso fue ponerle la cestita de los cubiertos junto al cajón en el que se guardan y ahí estamos. Al menos los saca y trata de ponerlos más o menos derechos, y si bien no acierta ni por casualidad con los huecos correspondientes, y luego hay que hacer un máster para encontrar una cuchara, tiene más que interiorizado que en cuanto se abre el lavavajillas le toca intervenir.

2. Escoba y fregona ¡y a cruzar los dedos!

Todo comenzó con un juego de esos de escoba y fregona de juguete que su hermana tenía de cuando era bebé. La fregona ya estaba más que perdida pero la escobita ¡qué bien se le daba! El caso es que el cepillo también tuvimos que quitárselo de su alcance, porque usaba el palo para arrasar con todo lo que encontraba sobre mesas, muebles y encimeras. En esta casa,no es que las tareas domésticas para bebés sean casi imposibles ¡es que además, con el instrumental de limpieza me hacen estropicios mayores! Así es que al perder de vista sus apaños en miniatura, se lanzó a por los de tamaño original. Con la escoba todavía, porque más allá de repartir polvo y dar bastonazos, poca catástrofe puede armar. Pero la fregona ¡es una perdición! Esa afición por tirar cosas al agua, por volcar todo el cubo como una cascada sobre el suelo, por llevarse el mocho arrastrando y dejando huella por todo el pasillo, por encima del sofá, de los muebles. ¿Es que está el niño sin vigilancia durante horas para liar todo esto? ¡No! Es que es muy rápido haciendo el mal.

3. El pinche del tendedero

Esto me pareció buena idea cuando descubrí su afición por jugar con cosas que no son juguetes y chuparme toda la ropa recién salida de la lavadora, antes de conseguir ubicarla en el tendedero para que se secara. Decidí darle las pinzas, porque más allá de descarriarlas por el suelo, poco podría hacer. Con suerte, lograría que me las fuese entregando de una en una y no tener que doblar yo el espinazo para recogerlas, situación que aún no se ha dado, porque lo de esperar turnos e intercambiar tandas no va con su entendimiento. Como mucho, he logrado que haga como con los platos del lavavajillas. Que me vaya dando prendas de ropa para colgar, pero la táctica no funciona igual de bien que dentro de la cocina y se me dispersa enseguida. Vamos, que pocas tareas hemos probado, pero menos aún es capaz de hacer.

4… ¡Y también el de cocina!

Sí, de nuevo a la habitación de la casa que yo menos piso ¡por eso debe esconderse él allí! Como es casi misión imposible bajarlo al suelo, ahora se estira todo lo que puede hasta coger el estropajo, o una bayeta, o cualquier complemento que pille, y ponerse a enjuagar y frotar cacharros. Esto no puede ser por imitación mía, porque creo que desde que tenemos lavavajillas no he fregado un plato en años. Bueno, igual imita algún dibujo de la tele o lo que le ve a la abuela, que esa es de fregoteo a cada minuto. Aquí sí que me pone un pelín nerviosa, porque entre el jabón, las manos mojadas, la cristalería fina de vasos de Nocilla de navidad… En fin, que no creo que sea la tarea doméstica ideal para niños pequeños, pero sigue sin romper nada.

Remiro las listas de cosas en las que me podrían ayudar y no sé si es que los míos son muy díscolos, si me torean, si yo tengo un estándar de perfección tal que no veo que me ayuden, sino que me lo dejan todo como estaba (o peor…) No puedo ponerlos a hacerse la cama, poner la mesa es un desbarajuste y lo de recoger… Con la mayor sí, pero con el pequeño ni pensarlo. ¿Los vuestros se convirtieron en discípulos aventajados tan temprano?

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2 Comentarios

  • Responder
    Ana María Jiménez
    10 julio, 2019 at 22:40

    Hola Lucía

    Pues me ha hecho gracia lo de la fregona y la escoba porque la mía, con casi 3 años, me coge una fregona y se dedica a «limpiar» desde el suelo hasta 1 metro de altura, para esquivar los juguetes que haya por medio.. menos mal que la fregona que coge no es la de uso habitual y está completamente seca, si no el estropicio sería estupendo. También se pone mis guantes del baño y a limpiar todo lo que pilla.

    Lo que sí suele hacer es tirar sus pañales a la basura, echar los calcetines sucios al cesto y recoger los juguetes conmigo, achuchándola porque se pone a jugar, claro. También me da de vez el cuando las pinzas para colgar la ropa o las pone si se lo pido. Y creo recordar que poco más hace.

    Saludos 🙂

  • Responder
    Lou
    15 septiembre, 2019 at 11:33

    Nosotros siempre les hemos puesto algunas tareas, desde que eran pequeños, mas que nada porque tuvieran alguna «obligación» con la casa, pero vamos… la mayoría de las veces se las pasan por el forro 😉

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