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Cuevas del Drach con niños y carrito de bebé. ¿Es buena idea?

Cuevas del Drach con niños y carrito de bebé

Después del súper tour del verano pasado, yendo de ciudad en ciudad cada día durante una semana en nuestro primer crucero familiar, este año decidimos hacer un plan completamente opuesto: hotel con playa cerca para no tener ni tentaciones, ni horarios, ni obligaciones, ni ir a la carrera de un lado a otro. Elegimos Mallorca porque lo tenemos a poquísimos minutos de avión, por esa maravilla de playas cristalinas que tiene y porque la oferta hotelera es tan amplia que hay presupuestos para todos los bolsillos. Sin embargo, nos alojamos cerca de Manacor, pero en una cala algo recóndita, desde la que el transporte público era bien escaso y lo único que teníamos para visitar de forma sencilla eran las Cuevas del Drach. Para los niños estupendo, porque no tenían mayores aspiraciones que no salir de la piscina, dejándose llevar un poco a la playa, pero vamos, que con la piscina hubieran tenido más que de sobra. Pero claro, teniendo el autobús en la puerta del hotel y estando a sólo 30 minutos de una de las atracciones turísticas más llamativas de Mallorca ¿cómo no hacer el esfuerzo? Así es que allá que nos fuimos a descubrir las profundidades de las Cuevas del Drach con niños y carrito de bebé. ¿Una odisea?

1. ¿Es una visita apta para hacer con niños?

Apta sí, aunque no hay absolutamente nada enfocado a ellos. Ni información específica, ni datos que les puedan interesar, ni guías durante el recorrido. Así es que os tocará prepararos toda la información antes de ir, para que podáis responder a sus preguntas. Porque sí, se les va a caer la baba cuando se vean allí dentro y sepan que todo aquello es obra y milagro de gotitas de agua, pero esperarán que por lo menos sepáis explicarles la diferencia entre una estalactita y una estalagmita. El recorrido dura una hora completa en la que iréis bajando más y más escalones (ojo con el suelo, porque hay humedades, charquitos, zonas resbaladizas) para después subir y subir de vuelta a la salida, así es que entre esto y la oscuridad de la cueva, podéis ir aún más despacio. Los menores de 5 años creo que se cansarán de caminar con seguridad (nosotros acabamos con los 2 en brazos), sobre todo cuando llegue el momento de salir, puesto que la gente va con prisas, ellos necesitan otro ritmo y ya llevarán en sus piernecitas más de un kilómetro de cuestas y escalones superados. Algunos puede que tengan miedo, porque las paredes más impresionantes de la cueva están iluminadas para admirar las formaciones calcáreas, pero no deja de ser un agujero oscuro abarrotado de humanidad. Unas 1.000 personas por turno de entrada ¿cómo se os queda el cuerpo? Así es que vais a tener mucha compañía, pero también mucha gente a la que esquivar y a la que no estorbar demasiado. De todas formas ¡no os preocupéis! En las Cuevas del Drach veréis niños a espuertas, así es que los vuestros no van a dar más problemas que otros.

2. Las primeras estalactitas y el concierto de música clásica

Esto será lo más espectacular tanto para los niños ¡como para los padres! Esa llegada al interior de la cueva, esas primeras formaciones son las que más les van a marcar. El laberinto es impresionante, tremendamente grande, pero los niños son impacientes y en poco rato tendrán ya la sensación de que han visto estalactitas de sobra. Ahí podréis aprovechar para llamar su atención sobre las acumulaciones de agua que se ven en las profundidades ¡que belleza! Y qué ganas dan de meterse allí dentro y ponerse a remojo en ese remanso de paz a oscuras. Así es que podéis jugar a buscar más mini lagos ocultos, o la estalactita más gruesa… Y después ¡el concierto! Dentro de las Cuevas del Drach hay un auditorio perfectamente adaptado, en el que nos podremos sentar a descansar y ser testigos de un mini concierto de música clásica de unos 10 minutos. Los músicos del cuarteto tocan en directo, no hay altavoces, sino que es la propia acústica de la cueva la que amplifica el sonido y lo mejor ¡vienen y se van en barca! Tocan estando a bordo, la luz es muy tenue y la calma es total. Mi churumbelito, con 2 años y medio, alucinó con el espectáculo y no dejaba de aplaudir (a veces a tiempo y otras a destiempo) pero a la niña, con sus 5 años y medio de preadolescencia, le pareció un aburrimiento patético (la cito literalmente) y sólo pensaba en irse de allí para subirse en una barca. De hecho, existe la posibilidad de alcanzar la salida en barca, pero las colas ¡son tremendas! Así es que ni se nos pasó por la cabeza esperar al barquero junto al lago.

3. Para preparar tu visita a las Cuevas del Drach con niños y carrito de bebé…

Es curioso que en la web de las Cuevas del Drach no mencionen nada acerca de lo apto o no del recorrido para los carritos de bebé. Sí, como la información proclama que el recorrido no está adaptado para minusválidos, las familias ya damos por hecho que los carritos no van a poder transitar por el interior de la cueva. Pero claro, no es lo mismo portear durante una hora de visita que durante toda la jornada completa, si es que tenemos que prescindir del carrito durante un día entero de turismo. Lo cierto es que no facilitan información y una vez allí simplemente te indican que puedes dejar aparcado el carrito en un lateral, justo antes de la escalinata por la que se desciende a la cueva. Pero allí se quedan los carritos sin vigilancia de ningún tipo, esperando a tener suerte y a que nadie se antoje de tu cacharro de puericultura. Sinceramente, con la de miles de personas que transitan por allí, creo que podrían habilitar un espacio, consignas o lo que sea, donde dejarlos con mayor seguridad. Al interior es inviable pasar con la silla de paseo, por muy ligera que sea: en cada turno entran unas 1.000 personas, el camino es estrecho, todo lleno de escalones de bajada y subida y nos atascaríamos dentro de por vida.

Comprando por internet os ahorraréis un euro en cada entrada, las enormes colas que se forman en las taquillas (podéis ir directamente al acceso a la cueva a la hora que hayáis elegido, sin tener que imprimirla ni nada, porque se puede mostrar simplemente en el móvil) y el quedaros sin la posibilidad de verla. Nosotros vimos a gente haciendo cola a las 10 de la mañana cuando ya estaban agotadas las entradas hasta las 5 de la tarde, y esperar 7 horas en los alrededores se os va a hacer larguito con los niños, porque no hay mucha cosa para hacer durante tanto tiempo. ¿Sois aficionados a visitar cuevas en familia? ¿Qué otras profundidades así nos recomendaríais para ir con los niños?

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