Alimentación complementaria

Purés para niños mayores. Regresiones en la alimentación

Purés para niños mayores

He estado pensando si me debería quejar o no de las regresiones en la alimentación de mis pimpollos. De entrada, no suelo poner muchas objeciones a lo que comen, ni a la variedad, ni a la cantidad. En casa hacemos todo lo posible para que coman sano y de puertas para afuera ¡cruzamos los dedos! Porque mis criaturas no comen porqueriítas aquí, pero no porque sean de esos niños a los que no les gustan, no, sino porque no las compramos para que no las tengan a mano y ni las vean ni les entren deseos de pedirlas. Mi bichilla dejó de comer purés de forma habitual sobre los 2 años y medio pero el pequeño ¡lo de este va para largo! Es un niño que empezó con la alimentación complementaria a los 6 meses, comiendo cantidades 3 veces más pequeñas que las de su hermana, pero ahí está, hecho un ceporro igualmente a base de teta y de picoteos de pan, frutas y cucharaditas de puré. La comida sólida le va a ratos: le gusta todo, más el pescado que la carne, pero creo que es porque me queda menos seco y se lo puede comer mejor por sí mismo, sin que se le haga bola. La carne… Si la guisa mi madre le pasa sin problemas. Si la hago yo me la escupe por los rincones. Así es como me veo generando ideas de purés para niños mayores, a fin de que al menos una cantidad mínima de proteínas y verduras le entren en el cuerpo en un formato que no rechace.

1. La consistencia de los purés para niños mayores

Mi madre me dice que se los hago demasiado espesos, pero es por dos motivos. El primero, porque se trata de que coma el máximo sólido posible, puesto que el agua ya se la bebe divinamente del vaso y no se me va a deshidratar. Pero sobre todo porque él suele querer comer por sí mismo, y claro, cuanto más espeso esté el puré, menos va a chorrear en el camino desde el plato a la boca: mantel, babero, cuerpo entero, trona, suelo… En cualquier caso, desde hace casi un año uso los caldos naturales de Aneto también en la comida de los niños, para no usar agua sosa. Generalmente, el brick de caldo de pollo con 0% de sal añadida me hace muy buen apaño, porque le da un sabor mucho más gustoso y no nos pasamos con la sal, que ya sabemos que los niños cuanto menos la caten, mejor.

Purés para niños mayores

2. Las variedades de sabores. No, no pueden ser dulces

Bueno, un poco sí, porque por ejemplo los que llevan zanahoria o calabacín tienen un sabor más suave y agradable. Aunque el niño no me ha salido especial para eso y le suelen gustar los de pavo, pollo, ternera, cualquier pescado y prácticamente cualquier combinación de verduras: guisantes, judías verdes, espinacas, zanahorias, boniatos, berenjena… Hasta el brócoli lo he molido a veces con la batidora. Otra cuestión es lo espectaculares que quedan los colores en los purés de verduras: esos verdes intensos, esos naranjas, que les entran por los ojos mucho mejor que cuando ven las verduritas en trozos. Para los de verdura y pescado suelo usar un poquito de caldo Aneto de verduras, tanto el normal como el ecológico, porque sí, como mala cocinera que soy también he echado alguna que otra vez el caldo de pollo a un puré de pescado y os confirmo que el resultado es chocante incluso para el paladar poco entrenado de un niño.

3. La textura ¿variable o siempre igual?

Mis churumbeles siempre se han comido con más agrado un potito envasado que un puré hecho con todo mi amor. Esto es así y no lo quiero ocultar. Antes, lo achacaba todo a mi mala mano en la cocina, y esta espinita siempre estará ahí. Pero a base de pruebas me he dado cuenta de que un mismo puré, con la misma combinación de verduras carnes, pescados, legumbres o lo que sea, a los niños no les apasiona igual si la textura es algo basta (con algún tropezón en medio, sobre todo si es un trozo de carne o una verdura que se les atragante) que si el resultado es un semi sólido suave por completo, sin grumos y con apariencia de más ligero. Para suavizar el puré también me sirven los caldos. No puedo usar mucha cantidad para que no se quede demasiado líquido y al niño le cueste manejarlo por sí mismo. Pero es que si no hay algo de mejunje, la batidora no es capaz de licuarlo todo hasta dejarlo agradable al paladar.

Sinceramente, no creo que el niño se me vaya a quedar estancado en la etapa de los purés, porque lo que ve en nuestros platos que le gusta bien que lo coge. Pero lleva una temporadita un poco disperso, sobre todo a mediodía, y si lo saco de los garbanzos, los macarrones y 4 cosas más que se come a puñados sin problemas, al resto todo le hace ascos. Con la niña también hemos vivido estas fases de amor y odio por ciertas comidas y nunca han sido graves: avanzábamos una semana, retrocedíamos 2, y acababa normalizándose todo. De hecho, camino de los 6 años ¡mi madre sigue preparándole purés para niños mayores a ella cada domingo! ¿Qué tal pasaron los vuestros la fase de los purés? ¿Avanzaron sin mirar atrás o se alargó durante muchos años?

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2 Comentarios

  • Responder
    TB
    2 octubre, 2019 at 10:53

    ¡Pues la verdad es que nunca nos ha pasado algo así! Mis hijos empezaron a comer con seis meses tanto purés como alimentos en sus texturas varias. Por ejemplo, al principio la carne la solían comer en puré, salvo que fuesen albóndigas o algo así blandito, y sin embargo el pescado siempre lo han comido en su textura normal, porque es muy fácil de comer desde el principio. Con el resto de alimentos igual, también dependiendo del momento…y con el paso de los meses, conforme van aprendiendo a comer mejor y tienen más dientes, pues van pasando poco a poco a comer siempre o casi siempre lo mismo que nosotros, sobre el año o un poco antes creo recordar que era así ya. En la escuela infantil igual, les iban dando más alimentos sólidos conforme se iban manejando bien, y sobre el año ya todo el menú normal, que algunos días incluye una crema de verduras o un salmorejo, ¡claro!

    La verdad es que los tres son niños que disfrutan comiendo, hemos tenido suerte con eso.

  • Responder
    Monica RDC
    10 octubre, 2019 at 19:29

    Qué te voy a contar yo que no sepas ya jaja… por aquí ya sabes que los purés son un básico que siempre tengo, pequeños detalles de los niños que no comen. Y al igual que tú, aneto es el rey en eso de las bases de mis purés, y también de mis sopas y guisos!

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