Enseñanza/Colegio

El periodo de adaptación eterno. ¿Ventaja o castigo?

periodo de adaptación eterno

Cuando mi bichilla entró en el colegio con 3 años, una de las cosas que más valoramos fue el tipo de periodo de adaptación que podría tener, así como que no tuvieran la exigencia de que entrara sin pañales (pese a que al final resultó que ella había superado la operación pañal meses antes) ni rigideces de este estilo. De hecho, el colegio que más nos gustaba a priori, lo descartamos precisamente por no cumplir con ninguno de estos 2 puntos, y el resto del proyecto educativo pasó a segundo plano, porque no estábamos preparados para escolarizar a la niña a lo bruto, a grito pelado durante las semanas que fueran necesarias hasta que se callara y sin nadie que la atendiera si se le escapaban sus necesidades encima. Con mi churumbelito ¡vuelta a empezar con los mismos requisitos! En marzo, cuando comenzó a ir por primera vez a la escuela infantil, la situación fue muy diferente, porque era el único que podría necesitar o no un periodo de adaptación eterno, pero el resto ya estaban más que amoldados a la clase desde septiembre. Al final fue todo muy sencillo, llevadero, sin dramas y con mucha felicidad desde el principio, permitiéndome quedarme en clase todo lo que quisiera, generalmente hasta que llegaba la hora de salir al patio, que era cuando él se desentendía de mí. Al cambiarlo de guardería, y por lo pequeño que es, acabamos de pasar su segundo periodo de adaptación. Yo tenía aspiraciones a que fuera muy bueno y muy breve, y esta es la realidad que nos hemos encontrado.

1. Tener un periodo de adaptación eterno ¿es una ventaja o un castigo?

Para los niños, claramente es una ventaja porque ya me dirás tú qué criatura prefiere que la dejen sin miramientos rodeada de una marabunta de congéneres chillones de su edad, y con una señora a la que no conoce de nada, en un espacio cerrado donde todo son novedades. Pues supongo que a ninguno, y que todos preferirán una entrada más pausada en la escuela infantil: con padres a mano, en ratitos cortos, incluso en grupitos más pequeños y no con todo el mogollón de niños a la vez. Para mí, esto es una ventaja tremenda, porque siempre nos han permitido estar con los niños, el tiempo que considerásemos necesario hasta que ellos tuvieran suficiente confianza y se quedaran tranquilos en el aula. Con la niña fue una semana completa, y otra segunda de ratitos largos, pese a que cuando me iba la liaba pardísima y cuando volvía a recogerla del colegio (ya tenía 3 años) estaba siempre dormida del agotamiento. Con este fue muy diferente la primera vez, porque sólo iba a la guardería 3 horas, yo estaba allí ente 1 y 1:30 y cuando me iba podía hacer algún amago de llanto, pero antes de cerrar la puerta de la clase ya lo escuchaba callarse. Para los padres que no se pueden permitir días y días libres de trabajo para acompañar a sus hijos, este periodo de adaptación eterno puede ser un quebradero de cabeza importante, o directamente imposible. Porque ya veréis el horario que hemos tenido con el niño durante estas semanas.

2. Los horarios de un periodo de adaptación adaptado

A nosotros nos correspondió estrenarnos un lunes de 9 a 10:30 con 8 niños de la clase y acompañándolos durante todo el horario. Dentro del aula, dispusieron unos banquitos bajitos en la clase (no se podía salir al patio) donde los padres teníamos que estar sentados, levantándonos lo menos posible para no ocupar el espacio, no entorpecer el paso de los otros niños, etc. Un poco como si fuésemos estatuas de referencia, de forma que sí, estábamos en la clase, podíamos atender a nuestros mochuelos si venían a enseñarnos algo, a jugar, si querían agua, o teta, pero sin ser nosotros el centro de atención. La idea era que fueran aproximándose a la maestra y a los compañeros, interesándose por las actividades, pero manteniendo al menos el contacto con una persona de confianza. Ese día, mi mochuelo no hizo nada de nada: ni jugó, ni correteó y sólo me reclamaba constantemente para la teta y para jugar conmigo. El resto del universo como si no existiera. En función del comportamiento de cada niño, la tutora nos asignaba un horario nuevo para el siguiente día y una nueva estrategia. En nuestro caso tuvimos que ir otra vez igual, puesto que no había hecho ningún avance en la primera jornada, ni tampoco en la segunda: ese día se despegó unos 5 minutos para jugar a las cocinitas, pero volvió peor, demandante y llorando porque quería que nos fuésemos de allí. El tercer día fue festivo en Cataluña, así es que relax total, y al volver el jueves nuestra misión era repetir esos 90 minutos.

3. ¿Cuándo acaba el periodo de adaptación?

Pues si se realiza de esta forma gradual y respetando las necesidades de cada niño concreto, puede ser muy, muy largo. El de mi hija duró 2 semanas, pero podrían haber sido 2 meses, porque lo empezó con un mal pie tremendo. En la anterior guardería, el niño estuvo preparado en 5 días para quedarse solo y feliz, y en esta con 4 mañanas ha sido más que suficiente. Para la familia es un desbarajuste tremendo, porque aunque el mío vaya sólo 2 horas y media en horario de mañana, una cuenta con esas horas libres para avanzar en el trabajo, y estar allí mañanas completas, o tener que quedarme esperando en la salita del centro, o irme media hora para volver en tan pocos minutos, sí, pierdes las jornadas entera. En nuestra guardería nos recomendaron guardar días de las vacaciones de verano para hacer el periodo de adaptación lo más pausado posible, pero al menos con una figura paterna tenían suficiente, no era necesario que acudiésemos todos en tropel.

¿Cómo han sido las adaptaciones de vuestros peques? ¿Con entrada de sopetón o larguísimas hasta el infinito? ¿Cuáles preferís vosotros como padres?

Esto te puede interesar

2 Comentarios

  • Responder
    Miriam
    7 octubre, 2019 at 10:08

    Si tienes opción de conciliar en cierta medida pues es buena opción esta forma, pero claro, por mucho que te permitan y te dejes las vacaciones, si tarda 2 meses en adaptarse… no te queda nada (y eso si te permiten por ejemplo hacer que trabajes media jornada de manera que un día de vacaciones sirva para 2 días de cole..)

    En caso que no te lo permitan… es un rollo y deberías recurrir por ejemplo a alternar el adulto de referencia entre los dos padres y abuelos si es posible. Pero no siempre el niño se comporta igual con cada persona.

    Sobre lo que a qué niño le gusta que le dejen allí? pues en la de mi hija es entrada gradual y pedí trabajar en casa por si me llamaban. Llegamos el primer día y la niña solo ver la clase me dice «quiero jugar, adéu» XDDD así, tal cual. que me fuera de allí que se quería meter corriendo a la clase pero tenía la «puerta» cerrada… Al final se la abrí yo y ni un beso ni historias, directamente a jugar. Hace P2 y el año pasado ya iba a esa misma guardería, de manera que se conocía las profes y bastantes compañeros. Pero considerando que está con mamitis eterna y que el año pasado (primer año) le costó mes y medio de brazos de profes o lloros, me temía lo peor!

  • Responder
    Nai
    12 octubre, 2019 at 22:47

    El problema como siempre es la conciliación…

    La adaptación debería siempre adecuarse al niño, a su ritmo y sus necesidades. Sino en el fondo no se trata de un despegue respetuoso.

    Por desgracia a veces opciones se tienen pocas.

    A mí me tocó elegir entre salir de casa a las 8 de la mañana y volver a las 21 de la noche o quedarme en casa a hacer la madre 24h. Me tocó la segunda y me estoy reinventando mientras voy blogueando, supongo que como tu xD

    Pero la conciliación no sé ni lo que es!

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.