Alimentación complementaria

5 alimentos mierdosos para niños que estamos intentando eliminar de casa

alimentos mierdosos para niños

Igual lleváis ya mes y medio con turrones y mantecados en casa, y no seré yo quien venga a arremeter contra esas cosas ricas que estamos esperando durante todo el año. Sin embargo, desde que hace un par de veranos hicimos propósito de enmienda, al ver que la niña, por sí misma, comía mejor que nosotros y éramos los padres y demás adultos de alrededor los que le arrimábamos cosas inconvenientes para que supuestamente fuera más feliz, redujimos los azúcares en casa, los alimentos precocinados y ultraprocesados. No, no somos veganos (aunque hemos descubierto algunas recetas sólo con verdura que son alucinantes), ni extremistas y allá por donde vamos nos comemos hasta las piedras si es menester. Pero con las tasas de sobrepeso y obesidad en niños, y como gorda de pro, no deja de preocuparme la salud de mis criaturas en este aspecto. Así es como hemos descubierto que es posible eliminar 5 alimentos mierdosos para niños, que no les aportan nada más allá del azúcar y las grasas dañinas y que hemos conseguido hacer en casa con alimentos reales, o comprar versiones más saludables, con un resultado más que decente. 

1. Nocilla, Nutella, crema de cacao de marca blanca, etc.

Benditos los padres de niños a quienes no les gustan los dulces, porque los míos es que tocan todos los palos: lo dulce, lo salado, lo ácido… No hacen ascos a nada. Pocas cosas suele haber tan tentadoras como esto del supuesto chocolate en crema, que al final ni tiene chocolate ni tiene nada. Al ser un producto que se supone que vamos a consumir muy esporádicamente (porque lo de mandar al niño con un bocadillo de Nocilla al colegio, de merienda por la tarde y hasta de postre, eso ya te dice el pediatra que es una maldad) no cuesta tanto hacer la versión casera. Se tarda un minuto en coger avellanas, aceite de oliva, dátiles, leche y cacao puro en polvo, triturarlo todo junto ¡y magia! No sabe igual que la comercializada, sobre todo porque en la casera hay mucha, mucha avellana y cacao de verdad, pero el resultado es riquísimo para los niños y para todos. ¡Y dulce! Por los dátiles. Si yo he podido hacerla ¡cualquiera puede!

2. Galletas infantiles. Las reinas de los alimentos mierdosos para niños

Cualquier tipo de galleta, hasta las infantiles para bebés de pocos meses, tienen sus harinas refinadas, su extra de azúcares, sus grasitas hidrogenadas… Total, que a ti te parece que con esa pastita el niño se alimenta mucho, pero en realidad es uno de los alimentos mierdosos para niños que dicen los nutricionistas que si no tenemos nada mejor que una galleta a mano es preferible que los niños no coman nada. A este extremo yo no he llegado, porque con mis bestias pardas, cuando el hambre arrecia y me pilla sin preparar, antes les doy la galleta que arriesgarme a que me muerdan a mí. Pero como tampoco es algo que consuman a diario, he probado un par de versiones con diverso resultado. La más sencilla es hacer una pasta con copos de avena y plátanos muy maduros. Se calienta un poco en el horno, se deja reposar para que se endurezca un poco y ¡me las como todas yo porque los niños no las quieren! Ellos prefieren la textura suave de las galletas estándar y aunque avena comen con leche, con yogur, etc. transformada en galletas no la aceptan. Se puede triturar la avena con la batidora y no modificar más la receta, o comprar algún tipo de harina integral (la gente es muy fan de la de espelta, pero es cara, así es que yo uso integral de trigo y andando) e introducir un huevo en la mezcla, trocitos de manzana, de frutos secos, si tienen edad para comerlos, o de chocolate de verdad. Estas les entusiasman más y encima cocinarlas es una actividad casera para hacer entre todos, sobre todo ahora que llega la navidad y les podemos dar formas especiales.

3. Cereales para el desayuno

O en nuestro caso, para cualquier hora del día, porque es una de esas cosas que mi churumbelito lleva en el carrito y lo come como si fueran pipas. La ventaja es que al ser de tamaño tan pequeñito, se esmera en cogerlos con los deditos, tarda más en comerlos y el entretenimiento es mayor. Sin embargo, los cereales infantiles de princesas, de dibujos animados, chocolateados, con miel… ¡Mierdita todo! Vamos, es que cuando te pones a interpretar etiquetas se te reducen mucho las estanterías del supermercado. Nosotros hemos encontrado en Carrefour unos copos de maíz bio sin azúcares añadidos, que no son integrales pero que simplemente son maíz aplastado y tostado y nada más. De los cereales de papillas para bebés ya ni hablamos. Pensad que la niña los considera una golosina por lo dulces que saben de serie, así es que normalmente toman avena, muesli, tortitas de maíz o arroz y poco más. Aún así, vigilando siempre el etiquetado, porque hay mucho producto que se anuncia como natural, bio, eco, etc. y que en realidad no lo es.

4. El tomate frito

Hace 3 meses escasos jamás, en la vida, me hubiera planteado hacer yo el tomate frito para las pizzas, pastas, ¡para todo! Con lo práctico que es abrir un tetra brick ¿quién tiene tiempo para meterse en estos fregados? Entonces empiezas a leer etiquetas y siendo un productos que además nunca me ha apasionado especialmente, empezamos por cambiarlo por tomate natural triturado. El precio es similar, viene en una lata y no hay que invertir tiempo extra. Claro, al principio lo notas más soso al paladar, pero los niños no le hicieron ascos, así es que adelante. Sin embargo, al empezar con mi plan de mejorar las comidas en septiembre, una de las recetas incluía salsa de tomate casera ¡y madre mía qué diferencia! Creo que jamás había probado una salsa hecha manualmente y simplemente con una chispita de aceite de oliva, un par de tomates maduros, un ajo cortado muy pequeñito, sal y orégano ¡lo que salió de mi olla! Se puede dejar con esa textura más gruesa, o triturarlo con la batidora a fin de que sea una salsa más fina para niños con paladar delicado en cuanto a las texturas. También es posible cocinarlo en mucha cantidad, congelarlo e ir gastando poco a poco, pero es que el sabor del original supera con mucho al del tomate frito de bote.

5. El pan blanco. La polémica está servida

Sí, porque ahora resulta que la baguette de 40 céntimos del supermercado ni es pan ni es nada y se ha convertido en uno de los alimentos mierdosos para niños por excelencia. Es cierto que estos panes modernos no se parecen a los de cuando yo era pequeña, y mucho menos a los de la panadería del mini pueblo de mi abuela, donde abrías el pan y allí no había ni aire, ni agujeros, sino una miga blanca y compacta que sí alimentaba. A hornear pan aún no me he puesto, porque este si es un producto que consumimos diariamentte, por lo que lo que me falta para rematarme la vida es levantarme a las 4 de la mañana y montar un obrador en la cocina. Así es que he intentado pasar al pan integral, pero también descubres que la mayoría de los del supermercado no son integrales, y que simplemente pagas más por un color más oscuro sin ningún beneficio extra. Así es que ahí están las panaderías de barrio, dispuestas a darnos panes con semillas, con harinas integrales de verdad, a un precio mucho menos competitivo, claro. Por suerte, estos no comen demasiado pan a diario y con una barra a veces tenemos para 2 días, pero en cuanto se disparen sus necesidades, o se popularizan los precios o se nos va a ir un sueldo sólo en pan.

¿Qué otros trucos fáciles tenéis en casa para comer más sano sin renunciar a lo que más os guste?

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1 Comentario

  • Responder
    Natalia
    2 diciembre, 2019 at 07:21

    Me encanta, nosotros también hacemos nuestra crema de cacao y avellanas, lo del pan llevo unas semanas pensándolo y no creo que tarde mucho en hacerlo, lo que Si hacemos todas las semanas es nuestra masa de pizza, lo recomiendo a la peque le encanta y aplaude de manos cuando los viernes noche toca pizza para cenar.

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