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Revisar juguetes para tirar, heredar o donar. Mamá, no tengo de nada

Revisar juguetes para tirar

Aún recuerdo cuando decía que a mi bichilla no le interesaban los regalos, que no valoraba los juguetes, que no le tentaba la publicidad de la tele, y que podíamos pasar alegremente por los escaparates de todas las jugueterías, que sí, se quedaría un ratito embelesada mirando, pero tampoco es que fuese demandante en exceso. Sin embargo, según crece, resulta que en vez de ir asentando esta tendencia va en el sentido contrario y este verano hemos tenido un par de dramas (tampoco más) en los que se ha indignado mucho con nosotros por ser un rollo de padres que nunca le compramos nada, que la hacemos esperar hasta su cumpleaños o los Reyes con ese cuento de la lista de regalos y que ella ya ha crecido y no tiene ni un juguete chulo. ¡Señor, llévame pronto! Porque a cuentista no hay quien le gane. El caso es que en varias partes de su queja tiene razón y lo más evidente es que efectivamente, ella ha crecido y tiene una montonada de juguetes de bebé, que son los que va heredando su hermano (el que por suerte aún no pide nada) y ella se va quedando cada vez con menos cosas. En ese revuelto infernal de zona de juegos del salón, si echo una mirada veo que no hay nada que ella use habitualmente. Claro que alguna vez puede ponerse a jugar con cualquiera de esas cosas con el pequeño, pero lo que de verdad considera suyo lo tiene ya en su habitación, y sí, no son muchos entretenimientos. En cualquier caso, no vamos a ponernos ahora a comprar más a lo loco, pero ha llegado el momento de hacerle caso a mi madre y ponernos a revisar juguetes para tirar (o donar o heredar, que las abuelas todo lo quieren sacar de casa hacia el contenedor).

1. Revisar juguetes para tirar

No es que en casi 6 años con niños en casa no lo hayamos hecho nunca, aunque no tanto como deberíamos. Pero la de ahora ha sido más exhaustiva. Todo, todo lo que estuviera roto, con una avería mortal de necesidad, cosas a las que les faltaran piezas imprescindibles, objetos viejunos e insalvables, esos otros que no se pueden lavar, los de dudoso origen, esto son los que han ido al contenedor para hacer feliz a la abuela. Y ahí nos hemos dado cuenta de que cuanto mayor es la niña menos rompe, y que de verdad tiene lo mínimo imprescindible para su edad.

2. Revisar juguetes para heredar

En principio, al heredero ya lo tenemos en casa, por eso, todo aquello que usa actualmente mi churumbelito, o con lo que podrá jugar en el futuro, se queda aquí, aunque mejor guardado en función de la edad y del tamaño. Por ejemplo, no voy a sacar de casa puzzles que ahora no hace pero que un día hará, porque no vaya a ser que por el ansia de cumplir con las teorías de Marie Kondo, en dos días me vea pagando de nuevo por algo en lo que ya habíamos invertido. Eso sí, en este punto se ha manifestado otra vez la sabiduría de mi madre, con esa letanía que me repite mucho, mucho, pero que normalmente ignoro, de “no se lo tengas todo a la vista. Escóndeles algunas cosas, las sacas dentro de un tiempo y se entusiasmarán con ellas como si fueran nuevas”. Esto lo he probado sólo un par de veces, y es cierto que nos ha funcionado muy bien. El problema es que es tan tentador ir acumulando cosas sin pensar en esa esquina del salón, que la pereza para meterse en faenas organizativas es máxima. A ver si ahora que está todo enderezado dura al menos una temporada larga. Una segunda opción es buscar herederos fuera de casa. Mi sobrino suele heredar ropa de mi pimpollo pero no juguetes porque sólo se llevan 4 meses. Tampoco tenemos más niños cercanos que sean de menor edad que el mío, pero si vosotros disponéis de sobrinitos, vecinos y demás, podréis repartirlos con ellos.

3. Revisar juguetes para donar

Esta sería la opción más loable para ponerla en primer lugar, pero seamos sinceros, en casas normales no creo que estemos para pensar en donaciones. Sé que hay gente que en lugar de tirar directamente a la basura entrega juguetes inservibles como obra de caridad, pero mira, es que el estado de los nuestros no es para dárselos a nadie, porque antes causamos un trauma que una alegría en otro niño. Así es que lo roto va a la basura, y entre lo que se les haya quedado pequeño a los dos solemos esperar a la campaña de navidad que hacen el el colegio de mi bichilla, donde recogen juguetes tanto para niños hospitalizados, como para vender en mercadillos navideños y reunir fondos con diversos fines. Hay gente que entrega juguetes sin estrenar y la verdad es que como somos muy comedidos con las compras, esto es algo que no nos ha pasado. En casa, todo lo que se compra se usa. Más o menos, pero no tenemos nada metido en su caja como si siguiera de exposición.

En fin, mantener el orden con mis mochuelitos es una tarea infinita y agotadora, pero es cierto que cuando se invierte tiempo en esta tarea los resultados son duraderos y se respira mejor recuperando algunos metros de suelo en casa. ¿También os preparáis para el desembarco de nueva mercancía navideña desechando todo lo que ya no utilizan los peques?

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1 Comentario

  • Responder
    Mama Primeriza Universitaria
    16 diciembre, 2019 at 09:20

    En casa donamos muchos. Los niños saben que si no los van a usar ellos se van para que los usen otros. Ellos tienen un grupo de juguetes fijos (Lego/Playmobil/coches/muñecos superhéroes) y todo lo demas debe ser usado en caso contrario se van de casa. Los rotos a la basura! En el pueblo se hace campaña de juguetes, asi que hemos donado muchos esta ultima vez. Tal es asi que mi bebe no tiene ni un juguete de bebe despues de dos hermanos mayores! He tenido que comprar el repertorio de juguetes para ella! Pero en casa no se queda nada, igual con la ropa. Y a mis hijos les explico que hay gente que tiene menos y que ellos tienen mucho. Les doy una discurso que madre mia! Pobrecillos! Pero funcina.
    Al igual que con los libros, que en mi casa siempre se nos dijo que los libros se quedaban para siempre. Pues no, pueden tener otra vida fuera de la biblioteca.

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