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Hermanos mayores que se aburren. ¡Menuda fiesta!

Hermanos mayores que se aburren

Lo de tener un segundo hijo para que mi bichilla no estuviera sola en el universo, ni ahora de pequeña, ni el el futuro, no está saliendo exactamente como lo habíamos planeado. Primero, porque ella no mostró ningún interés por mi churumbelito hasta que este cumplió el año y medio. Ni celos entre hermanos ni nada, porque pasaba olímpicamente de él. A esa edad, empezó a llamarle la atención: el bebé era una monadita, ya se movía mucho, hacía trastadas y ella se partía de risa incitándole a hacer el mal. Creo que lo veía como a un muñeco teledirigido y de pilas inagotables ¡todo ventajas! Pero aún así, la niña esperaba más de esa relación: que él fuera sumiso y obediente, que cumpliera todas sus órdenes, que se dejara tocar, llevar y traer según su voluntad de mini madre maruja, y claro, el otro no estaba por la labor de ser la mascota de nadie. Además, tardaron muchísimo en  empezar a jugar juntos de forma habitual: pueden entretenerse puntualmente, con bloques de construcción, con el arco iris ese de los modernos, o persiguiendo un globo, pero poco más. El niño va a un ritmo más lento en su desarrollo y ella se siente increíblemente mayor pese a sus 6 años escasos. Por ahora, en lugar de facilitarnos el entretenimiento mutuo, hemos acabado dando con el problema que surge cuando tienes en casa hermanos mayores que se aburren.

1. Como pueden razonar, pueden esperar

Es una crueldad, pero por ejemplo, si el pequeño está hecho una furia desatada porque quiere que salga Peppa Pig en la tele y la mayor está viendo a Bob Esponja ¿a quién de los dos vamos a intentar convencer para que ceda? Pues a ella, claro, porque con el pequeño aún no podemos dialogar. No se trata de que siempre sea ella la que tenga que renunciar a todo lo que le guste pero, en casos de estrés máximo para los padres, es más sencillo y efectivo que el pequeño tenga lo que quiere y ella nos colabore cambiando de actividad. Ojo, porque no se trata de convertir al niño en el mandamás de la casa sólo porque es el pequeño, que de los muy mimados no puede surgir nada bueno. Pero la desesperación nos arrastra a este punto casi a diario.

2. La excusa del aburrimiento para llamar la atención

En eso soy una experta, porque a mi bichilla se le nota a la legua si lo que quiere es que estemos un rato con ella, aunque sea no haciendo nada. Igual lo llama aburrimiento porque no sabe otra palabra más adecuada, pero a veces, los hermanos mayores que se aburren simplemente quieren no jugar solos a todo. Aquí, cuando llega del colegio, entre preparar meriendas, cenas, acabar trabajo pendiente, recoger la casa, las demandas del pequeño… Ella acaba por ponerse a colorear, a hacer un puzzle, usar un rato la tablet o jugar a algún juego a solas. Entre que el niño no le sirve de compañero de juegos y que los adultos andamos como pollo sin cabeza de una obligación a otra, al final hemos conseguido lo contrario de lo que pretendíamos: tener un hermano que no la acompaña y que encima le roba a sus padres. Ni hecho a conciencia, oye.

3. Pero ¿el aburrimiento no estimula la imaginación?

No sé si hay evidencia científica de este asunto, pero a la mía suele empujarla más hacia la mala leche que hacia la brillantez mental. Sí, es verdad que cuando se quedan parados unos minutos, sin hacer nada, sin un plan claro para entretenerse, sin querer aceptar ninguna de nuestras ideas y regodeándose en esos papeles de hermanos mayores que se aburren y que van calentándonos la cabeza a los demás hasta que fijan un objetivo en el que centrarse, acaban por encontrar algo original que hacer con su vida. O lo mejor ¡recurriendo al pequeño para distraerse! Acabáramos, igual entonces es que necesita aburrirse aún más para que se cierre nuestro círculo que estaba tan bien planificado.

Por suerte, más allá de ir como alma en pena por la casa, tumbarse en plan adolescente lánguida que ya lo ha vivido todo y quejarse de forma exagerada, no es que la niña tenga unos periodos de aburrimiento que sean del todo insoportables. Ya veremos cómo reacciona el mini mochuelo cuando crezca y deba pasar por esta fase. ¿En vuestra casa son más difíciles de entretener los hijos mayores o los pequeños? ¿Tenéis algún truco para que tengan diversiones felices, en armonía, pero a la vez?

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