Primeros meses del bebé

Hitos normales en el desarrollo de un niño. ¿Nos preocupamos?

Hitos normales en el desarrollo de un niño

Ahora que está de moda el respeto por los propios tiempos de cada niño, hace año y medio ya que a mi churumbelito me lo sacaron a empujones de nuestra crianza pachorrona para lanzarlo por la cuesta de la atención temprana, la estimulación precoz, y sí, se acabó el darle tiempo para que fuese avanzando por la vida a su paso, puesto que esto podría derivar en que no lo hiciese nunca. Como padres ¿cuál era la decisión acertada cuando en la revisión pediátrica de los 18 meses nos pusieron en alerta sobre todas estas cosas? ¿Debíamos seguir nuestro instinto y dejarlo a su aire? ¿O tomar cartas en el asunto, puesto que el tiempo que dejáramos pasar sin actuar podría ser crucial y no recuperarse nunca? Si la crianza siempre tiene altibajos, cuando los hitos normales en el desarrollo de un niño no llegan justo en el mes esperado ¡horror! La presión sobre los padres aumenta. Y eso que nuestro pediatra es calmado a más no poder, pero incluso así, hay unos puntitos en el calendario de revisiones de un niño sano que como no se manifiesten a su debido tiempo, prepárate para el resto de pruebas que se pueden derivar de ahí. Os voy a dejar algunas de las que nos han afectado a nosotros.

1. El sueño. Mis hijos duermen lo justo pero…

Según la medicina ¡podrían dormir peor! Así es que en este punto debemos mantener la calma, aunque el cansancio se nos siga a cumulando en el cuerpo año tras año. Hay muchas tablas de sueño dependiendo de la edad de cada criatura, pero por ejemplo, los míos deberían dormir de 10 a 13 horas, y aunque yo quisiera que fueran 13, son más de 10 y no todas por la noche, sino que en la siesta de mediodía invierten su tiempo. Pero ojo, por supuesto que hemos intentado quitarlas para ver si así se iban a la cama más temprano y durante más tiempo ¡pues error! Ellos duermen sus 10 horas diarias, pero repartidas como les da la ventolera.

2. Hitos normales del desarrollo de un niño en movimiento

A nosotros nos hacían muchas preguntas acerca de si había empezado a gatear tarde o a caminar tarde. Y no. En España, porque esto va por barrios, se considera normal que los niños empiecen a gatear entre los 6-12 meses y que progresivamente vayan haciendo sus intentos de ponerse de pie y finalmente echarse a andar entre los 12 y los 18 meses. Y oye, el mío estaba en la media de todo, pese a que me querían hacer dudar, así es que suerte de los cientos de fotos y vídeos que hacemos los padres en las que se le veía panza abajo arrastrándose por el suelo a los 8 meses y caminando con normalidad a los 14. Vamos, no fue precoz, pero tampoco tardío. Y esto hablando de edad natural, sin tener en cuenta la corrección por su prematuridad. Pero sí, lo que se salga de estos límites ya empieza a ser preocupante y dependiendo del pediatra te tocará hacer nuevas valoraciones y no sentarte simplemente a esperar. Antes de los 2 años también debe ser capaz de hacer torres con al menos 2 piezas o pasar las páginas de un libro. 

3. El nivel cognitivo. ¡Qué listo es mi niño!

¿Quién no ha soltado esta expresión cuando su recién nacido de pocos días ha parecido sonreír al ver el bulto que hace su madre en la cercanía, o estremecerse al oír venir gritando a su hermana? Pues el pediatra no te dirá que es síntoma de inteligencia, pero al menos sí de responder adecuadamente a los estímulos visuales y sonoros, al igual que intentar agarrar objetos, vocalizar, etc. A partir de los 6 meses, ya pueden tener habilidades para cosas como tener un juguete preferido y explorar todo lo que tengan a su alrededor: se reconocen en el espejo, empiezan a imitar gestos y sonidos, a entender juegos como el cucutrás, a decir hola y adiós con la mano (aunque no verbalicen las palabras). A partir del año lo habitual es que se interesen por los libros y por jugar con juguetes apropiados para su edad, entiendan el significado del NO (aunque intenten no hacer caso) y empiecen a repetir en bucle aquello que más les gusta o les hace gracia. Comprenden órdenes sencillas como “dame la pelota”, “toma el vaso”, ayudan a la hora de vestirse y empiezan a desarrollar el gesto de señalar cuando quieren pedir o mostrar algo, incluso intentando nombrar lo que quieren. Les gustan los juegos de sacar y meter cosas, comen solo aunque aún se ensucien mucho, imitan acciones y antes de los 2 años piden comida y bebida cuando tiene necesidad, aprenden a recoger sus pertenencias y se inician en el juego en paralelo e imitativo. Si tu peque no siente este interés por otros niños, prefiere la independencia total o no comprende las normas de los juegos colectivos, aunque parezca algo sin importancia puede ser el trasfondo de algo mayor.

4. Habilidades sociales de un bebé y destrezas comunicativas hasta los 2 años

Hasta los 6 meses, todos los bebés son plenamente dependientes de sus padres porque ninguno nace criado. Unos serán más demandantes y otros más llevaderos, y a partir de los 6 meses se interesarán por otros grupos de personas, empezando a perder la dependencia familiar a partir del año y buscando a otros niños de su tamaño para jugar. Por mucho que temamos al llanto de un bebé, debemos entenderlo como su única forma de comunicación cuando es un recién nacido. Entre los 6 meses y el año podrán decir sus primeras palabras como papá, mamá, hola… (2 años y medio hemos tardado nosotros en escuchárselas al nuestro).  A los 18 meses, debería saber usar al menos 20 palabras. Aquí empezó nuestro nuevo viaje por un supuesto retraso en el habla que derivó en un diagnóstico de autismo. Así es que no es cuestión de obsesionarse, pero tampoco de dar un margen excesivo de tiempo si tu peque no alcanza los hitos normales en el desarrollo de un niño, porque puede que realmente necesite ayuda para lograrlos. Antes de los 2 años intentará crear frases, cometiendo errores, no teniendo una pronunciación perfecta, pero con intenciones claras de comunicarse. Según la sabiduría popular (y muchos pediatras y enfermeras que nos hemos topado por el camino también) los niños son más lentos que las niñas en cuestiones del habla. Pero ojo, no os amparéis en los estereotipos de géneros para evitar ver un posible problema.

Para los padres, lo más complicados es saber qué hacer cuando ni los propios profesionales se ponen de acuerdo. Por ejemplo, en el caso de mi hijo, que no decía ni 5 palabras a los 18 meses, activaron todas las alarmas por un posible TEA. Con niños cercanos en la misma situación en otras provincias, los pediatras han preferido esperar el doble de tiempo, hasta los 3 años, para ver si se resolvía por sí solo. Algunos han acabado en atención temprana un año después, por lo que esperar no fue la mejor solución para sus casos particulares. ¿Ha habido algún hito del desarrollo que vuestros peques no hayan logrado en el plazo previsto? ¿Fue síntoma de una complicación real o se resolvió sólo con un poco más de tiempo?

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