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Mis hijos ven películas en bucle. ¿Tortura para adultos?

hijos ven películas en bucle

En este tema se me produce otra de esas divisiones bipolares de madre. Como casi todos los niños, mis hijos ven películas en bucle. Sus preferidas, unas cuantas escogidas, esas que tienes que tener siempre a mano en dvd, en Netflix o donde quiera que sea porque te la van a reclamar sin descanso en los momentos menos adecuados… El caso es que por un lado, es un gustazo dejarlos tan metidos en sus mundos fantásticos y descansar (o sea, ponerte a hacer otras tareas sin ellos, porque lo de sentarte seguramente no será posible) y que la vean otra vez más. A fin de cuenta, el cine es cultura, aprenden cancioncitas, vocabulario, bailoteos, te dejan un espacio para tu paz mental… Pero por otro lado ¡te llega el cargo de conciencia! ¿De verdad si mis hijos ven películas en bucle no se estarán quedando idiotizados? ¿Se les están friendo las neuronas ante la pantalla? ¿Qué se considera bucle exactamente? ¿Por qué no quieren cambiar a otros dibujos, si los hay muy nuevos y muy originales cada día? Al final, una actividad que podría ser un gustazo para ellos y para nosotros, se convierte en una tortura para adultos porque no podemos dejar de pensar que hacemos mal permitiéndolo y ¡porque esos diálogos se nos meten en lo más hondo de la sesera! Hoy os voy a contar algunos de los títulos que más se repiten en mi casa.

1. Frozen

La 1, la 2 aún sólo la hemos visto una vez en el cine, pero esta se llevó la palma cuando mi bichilla, con año y medio, la descubrió y enloqueció con las princesas. Ni un minuto paraba quieta normalmente, y el día que se la puse en la tele ¡más de media película se tragó de una sentada! Sin parpadear. Y la otra media, yendo y viniendo de la pantalla pero sin perder el hilo. Fue como un milagro. Desde aquel día, hemos perdido la cuenta de las repeticiones que lleva. Al pequeño no le entusiasma, pero mi madre sigue teniendo el dvd en su casa por si hay que ponerla de emergencia. La de veces que nos ha solucionado la papeleta.

2. Cars

La 1, porque la 2 no le cuajó igual y la 3 la vimos en el cine y sí pero no. Sin embargo ¡ay Rayo McQueen! Cuando ella estaba en su punto álgido de pasión por las princesas ¿quién hubiera imaginado que el coche colorado se colaría así en su vida? Se la pusieron en el comedor del colegio en un día de lluvia de esos en los que no saben qué hacer con tanto niño y ¡oh, sorpresa! Salió de allí alucinada, sin saber el título pero tanto detalle dio sobre el argumento que fue fácil saber que hablaba de Cars. Más de un año poniéndola varias veces a la semana hasta que encontró otros dibujos más apasionantes.

3. Pocoyó y la gran carrera

Se ve que la capacidad de atención de mi churumbelito es menor que la de su hermana. Por eso, su primera película cansina para padres fue una de Pocoyó, con coches de carreras. Vamos, casi una imitación de Cars para bebés. Con él podíamos hacer algo de trampa para que esa mini cinta de 20 minutos no se repitiera durante 2 horas seguidas, y es que colocando detrás otras películas de Pocoyó (no capítulos normales, porque esos los conoce y se da cuenta de la estafa) igual conseguíamos alternar entre 2 ó 3. Pero la que él quería era esta.

4. Gru, mi villano favorito

¡La fiebre amarilla! Creo que la escogimos por casualidad, uno de esos días de verano de calor infernal en los que la salida a al calle queda prohibida so pena de insolación. Por poner cualquier cosa, sin criterio ninguno. Bueno ¡el acabose! Mi bichilla alucinó con las criaturas amarillas, reclamó ver las otras 2 películas que teníamos en Netflix pero volvió a quedarse con esta. Sí, porque mis hijos ven películas en bucle pero no son aficionados a sagas completas sino a títulos individuales.

5. Hotel Transilvania

Yo la había visto antes de ser madre (por algún motivo en aquel entonces tenía un gusto por las películas de animación que ha ido decayendo. Me estoy haciendo mayor) y un Halloween en que la niña quería que viéramos algo de monstruos y mucho susto, se la puse, claro. Susto no iba a darle pero se partió de risa con la diversidad de entendimiento entre los distintos monstruos protagonistas. El año pasado descubrió que había una segunda parte y una tercera, y en esta ocasión es Hotel Transilvania 2 la que más le gusta. Eso de que la vampira se case con un muchacho de pueblo, que tengan un bebé, etc. Al final es una romanticona aunque quiera disimularlo con personajes disfrazados.

6. La novia cadáver

¡El éxito de estas navidades! ¿Quién lo iba a decir? Aquí debo reconocer que el cansinismo le duró sólo hasta que desmontamos el árbol de navidad, pero por algún motivo ella ha relacionado a la novia muerta con esta época y la ha visto bastantes veces durante las fiestas. La primera vez estuve con ella porque pensé que podría darle miedo, o que no la entendería y además, está recomendada para niños “mayores” (a partir de 7 años) y ella tenía 6 y la diferencia en la calificación le parecía abismal. Total, que no sólo la comprendió de principio a fin, sino que le cogió un gusto a tanta negrura y muerte que vaya navidad siniestra que tuvo la chiquilla. Eso sí ¡no la vio  tantísimas veces como el Grinch! Pero ese ni lo cuento porque es que lo ponían en todos los canales infantiles a todas las horas. ¡No había forma de huir de él!

Sí, no es una lista muy larga, pero claro, las ven de continuo ¿que cómo van a tener tiempo para darle una oportunidad a otros títulos? ¿Cuáles se han instalado en vuestras casas para taladraros casi a diario?

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1 Comentario

  • Responder
    Mamá Millennial
    24 febrero, 2020 at 10:07

    ¡jajaj! El mío no ve la tele porque aún es pequeño…pero esto de las pelis en bucle me recuerda a cuando era pequeña 😂 Yo torturaba con Mary Poppins 😜

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